La madrugada del 1 de enero de 2026, jóvenes en San Juan de Miraflores mantuvieron viva la celebración del Año Nuevo, prolongando los festejos hasta después del amanecer. Según reportó Exitosa, las calles del distrito limeño permanecieron activas horas después de la medianoche, con grupos que se desplazaban entre viviendas, discotecas y espacios públicos.
El citado medio recorrió la zona y confirmó que la afluencia de jóvenes se mantuvo elevada durante las primeras horas del año. Algunas personas salían de comisarías tras incidentes vinculados al consumo de alcohol, mientras que otras aguardaban taxis o caminaban de regreso a sus domicilios.
“Feliz y contenta”, expresó una de las asistentes al ser consultada sobre su estado tras la celebración.
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Entre los testimonios, varios jóvenes admitieron haber perdido la cuenta de los tragos consumidos durante la noche. Uno de los participantes confesó que su consumo superó las diez copas, aunque afirmó sentirse en buen estado mientras esperaba transporte para volver a casa.
Asimismo, se visualizó una atmósfera de entusiasmo generalizado, con saludos y buenos deseos dirigidos a la audiencia y referencias a las próximas elecciones presidenciales previstas para este año. “Feliz Año Nuevo a todo el mundo y que voten bien, pues”, manifestó uno de los entrevistados.
La otra cara de Año Nuevo
La llegada de 2026 no solo trajo celebraciones en las calles de Lima, sino que también generó una serie de emergencias vinculadas al uso de pirotecnia. Según reportó Infobae con información de la Municipalidad de Lima, se registraron 77 incendios durante la madrugada del 1 de enero, la mayoría originados por artefactos pirotécnicos que impactaron en viviendas de construcción precaria. El Centro de Operación de Emergencia Regional detalló que la manipulación inadecuada de pirotecnia complicó la situación en sectores vulnerables de la capital.
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Entre los siniestros más graves, uno de los incendios en San Juan de Lurigancho fue clasificado como código tres, lo que implicó una emergencia de alta complejidad. Otros cinco incidentes recibieron la categoría de código dos, mientras que el resto fueron controlados por los bomberos en cada jurisdicción, de acuerdo con las cifras reportadas por las autoridades limeñas.
El despliegue de los equipos de emergencia incluyó la coordinación entre unidades de bomberos y personal de seguridad ciudadana para evacuar a los afectados y contener los daños. Además, la madrugada también registró un incendio forestal en el acantilado del Malecón Cisneros, en la Costa Verde, que consumió aproximadamente 200 metros de vegetación y requirió la intervención de múltiples unidades de emergencia. La Municipalidad de Miraflores recordó la prohibición vigente sobre el uso de pirotecnia y las multas aplicables a quienes infrinjan la normativa.
La jornada finalizó con la intervención de más de veinte unidades de bomberos en el incendio de un taller de pirotécnicos en Santa Anita, donde las explosiones y la falta de agua dificultaron las labores de control. Un hombre resultó afectado por la inhalación de gases y fue trasladado a un hospital, mientras las autoridades mantienen la vigilancia en las zonas afectadas y continúan investigando las causas de los siniestros.
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