La llegada del Año Nuevo se sintió con fuerza desde las primeras horas del 1 de enero en la playa Los Yuyos, en el distrito de Barranco. Mientras la ciudad despertaba tras las celebraciones nocturnas, la orilla comenzó a llenarse de familias, grupos de amigos y vecinos que optaron por iniciar el 2026 frente al mar. Algunos llegaron directamente desde reuniones previas; otros, tras una noche de festejos que se extendió hasta el amanecer.
El ambiente en la playa era de calma. Familias caminaban descalzas sobre la arena, niños corrían cerca del agua y adultos se acomodaban con toallas para recibir el sol de la mañana. Para muchos, el primer día del año representó una pausa simbólica: dejar atrás lo vivido en los meses anteriores y comenzar un nuevo ciclo con tranquilidad, frente al mar.
Familias y rituales frente al mar
Desde temprano, Los Yuyos se convirtió en un punto de encuentro para quienes decidieron comenzar el año lejos del ruido de la noche anterior. Algunas personas llegaron con alimentos preparados; otras, solo con lo necesario para sentarse frente al mar.
PUBLICIDAD
Entre los asistentes, una familia, entrevistada por Exitosa, explicó que decidió acudir de manera espontánea para empezar el año “sacando la mala vibra y que se la lleve el mar”, mientras expresaban deseos de éxito y prosperidad para los meses venideros. Para otros, no se trató de una cábala planificada, sino de una elección natural tras una noche de celebración en casa.
La playa también fue un espacio de descanso para quienes no participaron en fiestas prolongadas. Varias personas aprovecharon las primeras horas del día para recostarse al sol, cerrar los ojos y recuperar energías. “Amor, salud y prosperidad para todos”, resumió una mujer al ser consultada sobre sus deseos para el nuevo año.
Celebración moderada en Barranco
Con el paso de las horas, la afluencia de personas continuó en aumento. En distintos puntos de la playa se observaba a grupos conversando, compartiendo bebidas y disfrutando del clima. Algunos aún evidenciaban los efectos del consumo de alcohol durante la noche anterior.
PUBLICIDAD
La escena contrastaba con la intensidad de las celebraciones nocturnas. En lugar de música alta y fuegos artificiales, predominaban las risas, los saludos entre desconocidos y la calma propia de un feriado temprano. Algunos jóvenes optaron por llegar a la playa como una extensión de la celebración, a modo de cierre informal de la noche.
Fiestas se prolongan hasta el amanecer
Mientras Barranco recibía a familias y grupos de amigos en la playa, en otros distritos de Lima la celebración se mantenía activa. En San Juan de Miraflores, numerosos jóvenes continuaron los festejos hasta después del amanecer, desplazándose entre discotecas, viviendas y espacios públicos durante la madrugada del 1 de enero de 2026.
Las calles del distrito permanecieron concurridas en las primeras horas del año. Algunos jóvenes aguardaban taxis para regresar a casa; otros caminaban en grupo, aún con ánimo festivo. También se reportó la salida de personas de comisarías tras incidentes vinculados al consumo de alcohol, reflejando los excesos propios de la fecha.
PUBLICIDAD