Cada enero, el Valle del Mantaro en el departamento de Junín se transforma en el epicentro de una de las celebraciones más emblemáticas del calendario festivo peruano: la Festividad de la Danza Huaconada de Mito. Este evento destaca por su despliegue de música, color y misterio, reafirmando el valor de las tradiciones ancestrales y el vínculo de la comunidad con su historia.
En 2010, la Unesco incluyó esta danza en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, reconociendo su importancia como símbolo de identidad y memoria colectiva. La festividad no solo inaugura el calendario jubilar peruano, sino que también atrae a visitantes nacionales e internacionales, consolidando su relevancia cultural.
Inicio del calendario festivo
El calendario de festividades regionales del Perú inicia cada año con la Huaconada, del 1 al 3 de enero, momento en que el distrito de Mito, en la provincia de Concepción, se convierte en el escenario principal de una multitudinaria fiesta. El ambiente de algarabía y comunión une a los residentes del distrito y del departamento de Junín, así como a quienes llegan desde otros puntos del país y del extranjero.
En el centro de la celebración, grupos de hombres enmascarados, conocidos como huacones, asumen un rol protagónico. Durante tres días, ejecutan danzas coreografiadas en la plaza central, portando máscaras de narices prominentes que evocan el pico del cóndor, ave simbólica de las montañas andinas, y látigos denominados tronadores. Estos elementos representan la autoridad ancestral de los consejos de ancianos, que ejercen el liderazgo comunitario durante la festividad.
Tradición, simbolismo y transmisión generacional
El ritual diferencia dos tipos de huacones: los mayores, que llevan vestimentas tradicionales y máscaras talladas con esmero, e inspiran respeto y temor; y los más jóvenes, que lucen trajes coloridos y máscaras que expresan emociones como terror, tristeza o burla. Estas diferencias se manifiestan en la danza, ya que los jóvenes siguen pasos prescritos alrededor de los ancianos, quienes gozan de libertad para improvisar debido a su experiencia y estatus.
La música también ocupa un lugar central. Una orquesta interpreta ritmos variados al compás de la tinya, tambor indígena, marcando el pulso de la coreografía. La huaconada fusiona elementos andinos y españoles, además de incorporar matices contemporáneos en su expresión actual.
Reconocimientos y legado cultural
El privilegio de ser huacón está reservado a hombres reconocidos por su integridad y buena conducta. La transmisión del conocimiento y de los objetos rituales —como indumentarias y máscaras— sigue la línea paterna, perpetuando la tradición de generación en generación.
Antes del reconocimiento internacional, el Estado peruano declaró la huaconada Patrimonio Cultural de la Nación mediante la resolución RDN-925-2003 del 29 de diciembre de 2003, en virtud de su origen, características locales, indumentaria, música, coreografía y trasfondo religioso andino prehispánico. La Danza Huaconada de Mito enlaza el pasado con el presente, consolidando su legado en la identidad y la memoria viva de Junín y todo el Perú.