La reciente circulación de información errónea sobre los cuidados paliativos en Perú ha generado alarma entre especialistas y organizaciones del sector salud. Advierten que la confusión entre esta atención y la eutanasia no solo desinforma, sino que afecta derechos fundamentales y retrasa la implementación de políticas públicas destinadas a aliviar el sufrimiento de miles de personas.
Según un comunicado firmado por la Dra. Virginia Garaycochea, vicedecana del Colegio Médico del Perú, junto a representantes de asociaciones médicas y civiles, la falta de precisión en el debate público pone en riesgo la dignidad y el bienestar de quienes enfrentan enfermedades graves. El documento, respaldado por la Dra. Carla Zapata, presidenta de la Asociación Médica Peruana de Cuidados Paliativos, y la Dra. Elizabeth Díaz, presidenta de la Asociación Peruana de Cuidados Paliativos, resalta que los cuidados paliativos constituyen una atención integral orientada a aliviar el sufrimiento relacionado con enfermedades graves. Esta atención aborda el dolor, síntomas físicos, así como aspectos emocionales, sociales y espirituales. Su finalidad es mejorar la calidad de vida, sin adelantar ni retrasar la muerte, siempre respetando la dignidad de la persona y acompañando a las familias durante todo el proceso.
En cambio, la eutanasia consiste en la administración de fármacos a cargo de un profesional de la salud con la intención explícita de provocar la muerte inmediata de un paciente que padece un sufrimiento considerado insoportable. Es una práctica regulada por marcos legales específicos en algunos países y completamente distinta en su finalidad, proceso, ética y marco jurídico. El comunicado enfatiza que equiparar ambos conceptos es incorrecto y pone en riesgo a quienes necesitan mayor protección.
El reciente Informe sobre la Situación de los Cuidados Paliativos en Perú, presentado ante el Ministerio de Salud (MINSA), evidenció profundas brechas en la atención de pacientes con enfermedades crónicas, graves, discapacitantes y progresivas. En el país existen únicamente veintinueve equipos especializados en cuidados paliativos, lo que representa una tasa de 0,08 servicios por cada 100.000 habitantes, muy por debajo de la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que propone dos equipos por cada 100.000 habitantes. La mayoría de estos equipos subsiste gracias al esfuerzo de los profesionales, sin un respaldo normativo suficiente.
La falta de una Ley de Cuidados Paliativos impide revertir este escenario y garantizar el acceso a una atención adecuada. El comunicado plantea interrogantes clave: ¿Cómo cerrar estas brechas sin una ley que obligue a considerar los cuidados paliativos como política sanitaria, permitiendo su expansión, financiamiento y distribución equitativa? ¿Cómo garantizar la atención integral y de calidad a más de 159.000 personas que la requieren anualmente, sin un marco jurídico que asegure su derecho al alivio del sufrimiento?
Exigen responsabilidad
Entre las firmantes del documento se encuentran la Dra. Katia Echegaray, coordinadora de la cátedra de Cuidados Paliativos de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos; la Sra. Mónica Pfeiffer, directora de la Asociación Civil Casa Khuyana; y la Sra. Pilar Estremadoyro, vicepresidenta de la Federación Peruana de Enfermedades Raras. Todas exigen responsabilidad a quienes ocupan cargos públicos, ya que la desinformación no solo perjudica el debate democrático, sino que perpetúa sufrimiento evitable y alimenta temores infundados.
Las especialistas advierten que los cuidados paliativos no pueden seguir siendo postergados ni distorsionados en el debate público. Perú necesita que sus representantes legislen guiados por la evidencia, escuchen a los profesionales y prioricen la dignidad humana, ya que está en juego el derecho elemental de miles de ciudadanos a no sufrir de manera innecesaria.