El nuevo presidente del Perú, José Jerí Oré, asumió el cargo en medio de una nueva crisis política. Su designación —resultado de la vacancia de Dina Boluarte— fue recibida con dudas y cuestionamientos por parte de analistas y políticos, quienes advierten que el principal reto del nuevo gobierno será conformar un gabinete de ministros con perfil técnico y no producto de cuotas partidarias.
En pocas palabras, Jerí Oré inicia su gestión en la cuerda floja, pues el descontento popular aún se siente en las calles, pese a la salida de Boluarte. Hasta el momento, ya se han convocado dos movilizaciones: una para este viernes y otra para el próximo 15 de octubre. Una sola decisión equivocada podría poner fin a su breve mandato.
No es un secreto que el nuevo mandatario carga con antecedentes que generan desconfianza, como la investigación archivada por presunta violación sexual o los cuestionamientos por un supuesto desbalance patrimonial. En ese contexto, las decisiones que tome en las próximas horas serán claves para determinar su permanencia en el cargo.
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Perfiles técnicos para el gabinete
El excongresista aprista Javier Velásquez Quesquén planteó la necesidad de formar “un gabinete de ancha base”, integrado por profesionales técnicos e independientes, alejados de las cuotas partidarias del Congreso.“Si usted quiere mochazuelos o gente que tenga títulos falsos, no resolverá nada. En el Perú hay buenos talentos técnicos que pueden ayudar a restablecer la institucionalidad”, sostuvo en entrevista con Canal N.
Por su parte, el ex primer ministro Juan Jiménez Mayor se mostró escéptico respecto a la posibilidad de que figuras con trayectoria acepten cargos ministeriales bajo un gobierno tan debilitado.“Yo no sé si este gobierno se va a sostener. No sé qué personas con cierta presencia nacional o posibilidad de aportar al país podrían comprometerse para ser ministros”, comentó. Además, cuestionó la falta de legitimidad política de Jerí: “Puede tener legalidad, pero no legitimidad ante la ciudadanía”.
El Ministerio del Interior, una cartera sensible
Otro desafío urgente para el gabinete será la lucha contra la inseguridad ciudadana, un problema que, según Velásquez Quesquén, se ha convertido en una amenaza directa a la gobernabilidad.“El gabinete de transición debe tener como prioridad la lucha contra la inseguridad, la extorsión y el sicariato que están generando zozobra en el país”, enfatizó.
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Jiménez Mayor coincidió en que el Estado atraviesa “un desconcierto similar al de los años noventa”, con una Policía sin recursos ni tecnología para enfrentar al crimen organizado.
La gestión de José Jerí, por tanto, nace con una doble fragilidad: la falta de respaldo popular y la dependencia del Congreso que lo llevó al poder. Su permanencia, coinciden los expertos, dependerá de su capacidad para tomar distancia de los intereses partidarios, construir un gabinete técnico e independiente y ofrecer resultados concretos en materia de seguridad y gobernabilidad.
“Ojalá que el señor Jerí se ilumine y convoque gente capaz”, concluyó Velásquez Quesquén. “Si no lo hace, su tiempo en el poder será muy corto, y el país seguirá atrapado en esta inestabilidad política que golpea sobre todo a los ciudadanos de a pie: a los ambulantes, a los taxistas, a los que son víctimas de la extorsión y la violencia cotidiana”.
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