En medio de la controversia limítrofe que enfrenta a Perú y Colombia por la soberanía en la zona amazónica, la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) alzó su voz para exigir el respeto a los tratados internacionales que fijan la frontera entre ambos países. La institución, conocida como la Decana de América, publicó un pronunciamiento en el que rechaza de manera categórica las declaraciones del presidente colombiano Gustavo Petro, quien acusó a Perú de haberse “apropiado” de la isla Chinería, ubicada en la región Loreto.
El comunicado, difundido este 7 de agosto, recuerda que en sus aulas “se forjaron los ideólogos que gestaron la independencia nacional” y que a lo largo de su historia la universidad ha defendido la integridad y soberanía territorial. En esa línea, demandó al gobierno de Colombia “el respeto y cumplimiento integral del Tratado Salomón-Lozano de Límites y Navegación Fluvial, celebrado el 24 de marzo de 1922, que delimitó la frontera entre Perú y Colombia, así como del posterior Protocolo de Amistad y Cooperación de Río de Janeiro, firmado por ambos países el 24 de mayo de 1934, que ratificó dicho tratado”.
UNMSM reafirma su defensa de la soberanía peruana
En su pronunciamiento, la UNMSM expresó su “contundente rechazo” a las afirmaciones de Petro, quien sostuvo que el Perú se ha apropiado de la isla Chinería. La universidad remarcó que dichos señalamientos desconocen acuerdos internacionales vigentes desde hace casi un siglo y que fueron alcanzados “sobre bases jurídicas y diplomáticas”.
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La institución subrayó que el Protocolo de Río de Janeiro de 1934 y el Tratado Salomón-Lozano de 1922 no solo fijaron la frontera amazónica, sino que establecieron compromisos que siguen siendo la base para la estabilidad bilateral. “La Decana de América reafirma su posición patriótica en cuanto al respeto a los límites territoriales del país y la defensa de los derechos universales y constitucionales de los peruanos en la zona fronteriza”, precisó el documento.
Además, el mensaje hizo énfasis en que el respeto a los tratados internacionales es indispensable para preservar la paz y el entendimiento mutuo, instando al gobierno colombiano a honrar los acuerdos suscritos y ratificados por ambas naciones.
El contexto de la disputa territorial
Las declaraciones de Gustavo Petro se dieron días antes de la conmemoración de la Batalla de Boyacá. El presidente colombiano anunció que la ceremonia oficial se trasladaría este año a Leticia, capital del departamento del Amazonas, como respuesta a lo que calificó como un “copamiento” de territorio colombiano por parte del Perú.
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En un mensaje publicado en su cuenta oficial de X, el mandatario acusó a Lima de haber promulgado una ley para adjudicarse islas situadas al norte de la línea más profunda del río Amazonas, límite establecido por el Protocolo de Río de Janeiro. Según Petro, la medida incluye fijar la capital de un municipio en terrenos que —afirma— pertenecen a Colombia, lo que podría afectar la economía de Leticia y su acceso a canales navegables.
No es la primera vez que esta zona genera roces diplomáticos. En 2024, la Cancillería peruana reafirmó que la isla Santa Rosa, cercana a la triple frontera con Brasil y Colombia, pertenece a Loreto, luego de que un funcionario colombiano asegurara que estaba “ocupada irregularmente”. En aquella ocasión, Lima respondió que la jurisdicción está respaldada por el Tratado Salomón-Lozano y por trabajos de la Comisión Mixta Demarcadora de Límites.
En el terreno, la presencia estatal se ha reforzado con acciones cívicas del Ejército del Perú en la isla Santa Rosa, incluyendo el izamiento de la bandera y actividades de apoyo a la comunidad local. Sin embargo, la tensión política persiste, marcada por un historial reciente de roces entre los gobiernos de Dina Boluarte y Gustavo Petro, que incluyen el retiro de embajadores, declaraciones cruzadas y el rechazo de Colombia a que Perú asuma la presidencia pro tempore de la Alianza del Pacífico.
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