Un allanamiento al interior del Establecimiento Penitenciario de Piura reveló un hecho que evidencia el control limitado que existe dentro de los pabellones. Mientras los agentes retiraban un celular escondido en un orificio de la pared, el equipo encendió su pantalla y comenzó a recibir una videollamada. En el video, registrado por personal de la Fiscalía, se observa cómo una mujer aparece en cámara y pregunta: “Aló, no te veo”, sin saber que al otro lado ya no estaba su interlocutor habitual, sino un policía sosteniendo el dispositivo.
La intervención se realizó la madrugada del 11 de julio en el pabellón 3 del penal. Fue parte de una diligencia liderada por la Fiscalía Especializada contra la Criminalidad Organizada de Piura, en el marco de una investigación por presuntos delitos de banda criminal y extorsión que habrían sido coordinados desde el interior de la prisión. La escena de la llamada en tiempo real sorprendió a los propios fiscales, quienes ya habían detectado en intervenciones anteriores que las celdas eran utilizadas como puntos de contacto para amenazas y cobros ilegales a empresarios de la región.
El celular vibró en manos de un policía
Durante el registro de una de las celdas, los efectivos hallaron un teléfono móvil cuidadosamente camuflado dentro de una cavidad en la pared. El equipo, de gama media y con cámara frontal, estaba completamente operativo. Lo que parecía ser solo una incautación más, dio un giro inesperado cuando, segundos después de haber sido retirado de su escondite, el celular encendió la pantalla y comenzó a sonar. Era una videollamada entrante.
En el registro audiovisual de la diligencia se aprecia con claridad cómo una mujer aparece en pantalla. Su imagen se muestra borrosa por segundos hasta que pronuncia la frase: “Aló, no te veo”. En ese instante, el reo —presunto dueño del equipo— baja la mirada, sin emitir palabra, mientras los agentes observan la pantalla. El dispositivo fue incautado como parte de la investigación en curso, que busca determinar si desde esa celda se planificaban actos de extorsión contra ciudadanos de Paita.
Investigación por red criminal y extorsión
La diligencia fiscal formó parte de una línea de investigación iniciada tras denuncias de víctimas que aseguran haber recibido amenazas desde números telefónicos vinculados a reclusos. Según información del Ministerio Público, las celdas intervenidas estarían relacionadas con una organización delictiva dedicada al cobro de “cuotas” bajo amenazas, especialmente a comerciantes y transportistas de la provincia de Paita.
El operativo se desarrolló con apoyo del personal del Área de Investigación Criminal (Areincri) de la Policía Nacional y representantes de la Defensoría Pública. En total, fueron allanadas tres celdas del pabellón 3, donde también se incautaron otros objetos prohibidos, aunque el hallazgo más relevante fue el celular que sonó en tiempo real, confirmando que se encontraba en uso activo. Las autoridades han iniciado el análisis forense del equipo para identificar números registrados, llamadas realizadas, mensajes y posibles evidencias de extorsión.
Prohibición de celulares en penales
La Ley N.º 29867 prohíbe expresamente el ingreso y uso de teléfonos móviles dentro de los establecimientos penitenciarios del país. Esta norma establece que, si se demuestra que los dispositivos han sido utilizados para cometer delitos, la pena para los internos involucrados puede llegar hasta los 15 años de prisión.
En los últimos meses, diversas operaciones en el penal de Piura han revelado que los internos continúan utilizando tecnología para mantener contacto con el exterior. En junio, una investigación reveló que una celda del mismo pabellón funcionaba como una especie de “call center” para extorsionar a empresarios. Se descubrió que un solo celular había sido usado para contactar a más de 50 personas, en algunos casos exigiendo fuertes sumas de dinero a cambio de seguridad. El nuevo hallazgo refuerza las sospechas sobre la existencia de una red más amplia y estructurada dentro del penal.