Desde los laboratorios de Toronto (Canadá) hasta los rincones más remotos del mundo, su contribución a la medicina transformó la vida de millones.
Ya en la década de 1920, colaboró en el descubrimiento de una hormona que marcó un antes y un después en el tratamiento de la diabetes, convirtiéndose en un referente de la ciencia.
Su legado no solo se mide en avances médicos, sino en cada paciente cuya vida se ha prolongado gracias a su hallazgo. En 1951, visitó Perú, donde compartió su conocimiento con la comunidad médica. Su nombre: Charles Best.
El hombre detrás de la insulina
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Charles Herbert Best nació en 1899 en West Pembroke, Canadá. Durante su juventud, mostró un talento innato para la ciencia y la medicina, lo que lo llevó a estudiar fisiología en la Universidad de Toronto.
Fue en este entorno académico donde, junto a Frederick Banting y con la colaboración de John Macleod y James Collip, logró uno de los descubrimientos más trascendentales del siglo XX: la insulina.
En 1921, Best y Banting realizaron experimentos en perros diabéticos, extrayendo una sustancia del páncreas que lograba reducir los niveles de glucosa en sangre. Este hallazgo revolucionó el tratamiento de la diabetes y permitió la creación de la primera terapia eficaz contra esta enfermedad, salvando millones de vidas desde entonces.
En 1923, Banting y Macleod recibieron el Premio Nobel de Medicina por el descubrimiento, aunque Best, pese a su papel fundamental, no fue incluido en el galardón, lo que generó controversia en la comunidad científica.
La visita a Perú y su impacto
El viaje de Charles Best a Perú en febrero de 1951 se dio en el marco de una gira internacional en la que buscaba promover el acceso a la insulina y la educación sobre la diabetes.
Durante su estadía en Lima, fue recibido con honores por la comunidad médica peruana y concedió algunas entrevistas a medios locales, donde destacó los avances en el tratamiento de la enfermedad y la importancia de la investigación científica en Latinoamérica.
Best visitó hospitales y universidades, compartiendo su experiencia con médicos y estudiantes de medicina. En sus intervenciones, enfatizó la necesidad de desarrollar una industria farmacéutica local que permitiera la producción de insulina a bajo costo, facilitando su acceso a la población. También alentó a los médicos peruanos a continuar con la investigación en endocrinología y otras ramas médicas.
La insulina: un descubrimiento que cambió el mundo
La diabetes tipo 1, hasta antes de la llegada de la insulina, era, prácticamente, una sentencia de muerte. Los pacientes, especialmente niños y jóvenes, veían deteriorarse su salud hasta sucumbir ante la enfermedad.
Con la insulina, la esperanza resurgió. Esta hormona, producida por el páncreas, permite que las células absorban la glucosa de la sangre para transformarla en energía. Su deficiencia o mal funcionamiento provoca diabetes, lo que conlleva graves complicaciones de salud.
Desde su descubrimiento en 1921, la insulina ha evolucionado significativamente. En sus inicios, se extraía de páncreas de animales, pero con los avances biotecnológicos se logró producir insulina humana sintética, más segura y efectiva. Hoy en día, millones de personas en el mundo dependen de este medicamento para llevar una vida normal y evitar complicaciones como ceguera, insuficiencia renal y enfermedades cardiovasculares.
Todavía es un desafío
A pesar de los avances en el tratamiento de la diabetes, la enfermedad sigue siendo un desafío de salud pública. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el número de personas con diabetes ha aumentado significativamente en las últimas décadas, debido a factores como el sedentarismo y la mala alimentación. En este contexto, la educación sobre prevención y el acceso a tratamientos asequibles continúan siendo esenciales.
En el Perú, el impacto de la diabetes es preocupante. Las cifras muestran un aumento en los casos de diabetes tipo 2, relacionada con hábitos de vida poco saludables.
En este sentido, el legado de Charles Best sigue vigente, recordándonos la importancia de la investigación médica, la innovación y el compromiso con la salud pública.