El Ministerio de Salud (Minsa) reportó que a lo largo del año 2023 se atendieron un total de 42 mil 302 casos de estrés agudo y postraumático en diferentes establecimientos sanitarios a nivel nacional. De este conjunto, 30 mil 614 correspondieron a mujeres y 11 mil 688 a hombres.
Adultos encabezan lista de afectados
Un análisis más detallado reveló cifras de atenciones desglosadas por etapas de vida: los adultos lideraron con 19 mil 430 casos, seguidos por jóvenes con 11 mil 420, adolescentes con 5.334, adultos mayores con 4.602 y niños con 1.516. Estos datos reflejaron la prevalencia del estrés agudo y postraumático en diversas etapas de la vida, lo que a su vez subrayó la importancia de los servicios de salud mental para todos los grupos etarios.
Al comparar los mencionados números con los años anteriores, se observó una disminución notable: en 2022, el Minsa reportó un total de 48 mil 984 casos, mientras que en 2021 se registraron 49 mil 563 casos. La evidente reducción ha suscitado un análisis detallado por parte de los especialistas para comprender las causas subyacentes.
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Efecto pospandemia
En diálogo con la Agencia Andina, July Caballero Peralta, directora de Salud Mental del Minsa, explicó que la disminución de estos casos está relacionada con el efecto pospandemia.
Según detalló la especialista, la pandemia de COVID-19 tuvo un gran impacto en la salud mental de la población debido a varios factores estresantes, como el confinamiento abrupto, la pérdida de seres queridos, el desempleo y la incertidumbre generalizada, circunstancias que incrementaron los casos de estrés postraumático, depresión y ansiedad durante la crisis sanitaria.
El TEPT es un trastorno de salud mental que puede ser desencadenado por la exposición a eventos extremadamente amenazantes o traumáticos. Esta condición puede afectar a individuos de cualquier edad y se manifiesta a través de síntomas que incluyen revivir el evento traumático, evitación de situaciones que recuerden el trauma y un estado de alerta constante, lo que puede repercutir gravemente en la calidad de vida y el bienestar de las personas.
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Barreras económicas
En el Perú, la atención en salud mental se divide en dos: la pública y la privada. El sistema público ofrece opciones más accesibles con servicios que pueden ser de bajo costo o incluso gratuitos, dependiendo de ciertos requisitos y la disponibilidad de recursos.
Por su parte, la asistencia psicológica en consultorios privados se caracteriza por tarifas elevadas, lo cual restringe su acceso a personas con mayor capacidad adquisitiva. Los altos costos y las barreras culturales representan los principales obstáculos para los peruanos en su camino hacia la recuperación emocional.
Importancia de la prevención
Caballero Peralta destacó la importancia de tomar medidas preventivas para evitar que las reacciones normales al estrés se agraven y se conviertan en trastorno de estrés postraumático. Aconsejó que es esencial buscar ayuda profesional desde el inicio, así como contar con el apoyo de familiares, amigos y personas de confianza.
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En este sentido, el rol de los servicios de salud mental es fundamental. Los establecimientos deben estar preparados para ofrecer un apoyo integral a las personas afectadas por el estrés y el trauma. De esta forma, para aquellos que necesiten orientación, el Minsa ha habilitado recursos como la línea gratuita 113, opción 5, mediante la cual se puede obtener asistencia inmediata y confidencial.
La directora de Salud Mental también hizo un llamado a la comunidad para estar alerta ante los signos de estrés agudo en sus seres queridos y fomentar un ambiente de apoyo y comprensión.