¿Por qué la hija de un arqueólogo estadounidense decidió regresar todo el tesoro que tenía su padre al Perú?

La colección de libros y objetos del arqueólogo estadounidense John Howland Rowe, conocido por su estudio sobre la civilización inca, fueron trasladados al Perú, el país que lo fascinó. ¿Qué papel tuvo su hija?

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Esta forma lúdica de aprender operaciones matemáticas es la que plantea el ingeniero de sistemas nacido en Cusco Dhavit Prem, quien enseña a manejar la Yupana Inka con el método Tawa Pukllay (en quechua Los cuatro juegos -arimética básica). Fuente: Andina

La valiosa colección bibliográfica y arqueológica de John Howland Rowe, un renombrado arqueólogo estadounidense que invirtió sesenta años en la investigación de la civilización inca en Perú, ha sido donada tras el fallecimiento de su viuda el año pasado. Ann P. Rowe, hija del distinguido investigador, decidió regresar este importante legado al país que cautivó a su padre.

De acuerdo al portal Smithsonian Magazine, que difundió un reportaje al respecto el último jueves, la transferencia fue organizada con ayuda del antropólogo emérito de la Universidad de Stanford, John W. Rick. “Varias universidades dentro de [EE.UU.] los consideraron. Varios museos los consideraron. Pero al final, lo más sensato era que volvieran al Perú. En muchos sentidos, fue como un viajero que regresa a casa”, dijo el académico a la publicación.

Fundador del Instituto de Estudios Andinos, Rowe recibió altas condecoraciones del Gobierno peruano, como la Orden del Sol en 1957 y el grado de Gran Cruz en 1981. Su colección, que incluye unos 88 libros y 4.556 muestras arqueológicas, devino en un recurso crucial para estudiantes y académicos.

“Su actitud hacia el Perú no podría haber estado más alejada de la de muchos arqueólogos de las décadas de 1960 y 1970 que veían a esta nación como su laboratorio para estudiar los procesos culturales”, escribió uno de sus exalumnos, Richard L. Burger.

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La Biblioteca Nacional recibió el tesoro bibliográfico en dos tandas distintas. La primera, compuesta por 28 volúmenes que datan de entre 1607 y 1949, arribó a finales de 2022. Entre los destacados de esta entrega inicial se encuentran tres obras impresas en la Lima del siglo XVII, incluidos manuales de gramática y vocabulario quechua, de Diego González Holguín, al igual que una segunda edición de una crónica sobre el Imperio Inca, de Inca Garcilaso de la Vega.

En julio de 2023, Perú reconoció cuatro obras de esta colección como patrimonio cultural nacional. Un segundo lote de aproximadamente 60 libros arribó en septiembre de 2023. “[Rowe] hizo muchos trabajos iniciales realmente importantes, especialmente su trabajo con documentos. Escribió cosas que estaban ahí, escondidas, y las sacó a la luz. Eso permitió conocer realmente” la historia de la región, desde las civilizaciones pre incas hasta el período poscolonial, dijo a la revista la académica Christine Hastorf.

Sobre los objetos arqueológicos

El envío de los 4.556 objetos arqueológicos fue un proceso aparte, incluyó una meticulosa documentación fotográfica de los artefactos y fue coordinado también con la ayuda de Rick, quien ya tenía experiencia con el consulado de San Francisco y conocía al equipo del Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú.
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Posteriormente, los registros fueron entregados al consulado para su envío al Ministerio de Cultura. “Se aseguró de registrar cuidadosamente la procedencia de los materiales en el sitio, lo que hace que sea valioso preservar la colección”, mencionó la heredera del arqueólogo.

La colección llegó en marzo pasado a Lima, donde se prevé su análisis por especialistas del Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú y una exposición en septiembre en la sede del Ministerio de Cultura. Rowe fundó la Sección de Arqueología en la Universidad Nacional de San Antonio Abad a inicios de los años 40 y es recordado por el desarrollo del “Esquema de John Rowe”, un modelo de periodificación cultural de la antigua civilización peruana.

En su paso por la Universidad de California, dejó una huella significativa en lingüistas y etnógrafos, aunque su influencia más destacada ocurrió en su rol de asesor principal, al guiar a más de veinte doctorandos especializados en la arqueología de los Andes Centrales. El erudito de la civilización Inca falleció en 2004 por complicaciones de la enfermedad de Párkinson.