En los pasillos de universidades y escuelas, entre el susurro de páginas y el clic constante de teclados, una pregunta se cierne sobre la comunidad estudiantil: ¿realmente vale la pena trasnochar estudiando? La imagen del alumno que sacrifica horas de sueño en aras de la preparación académica es tan común que parece casi un rito de paso, una prueba de la dedicación y el esfuerzo necesario para alcanzar el éxito.
En una sociedad que premia la constante actividad y el rendimiento, el dilema de sacrificar el descanso parece, para muchos, la única opción viable. En ese sentido, tres expertos (un neurólogo, una docente y una psicóloga), conversaron con Infobae Perú para ofrecer su punto de vista sobre este tema tan controversial que también afecta a personas que desean ingresar a instituciones públicas mediante examen de admisión.
La voz de los especialistas
De acuerdo con el neurólogo Alejandro Calvo, director médico del Instituto Neuro Metabólico (INM), la falta de sueño afecta no solo al cerebro, sino también al cuerpo en general y los cambios más palpables se dan “a nivel del estado de alerta, de la capacidad de atención y concentración, y para las actividades motoras que se deben realizar en vigilia”.
Por esa razón, según el especialista, no es recomendable amanecerse estudiando. Además, añade que la falta de descanso prolongado puede llevar a ansiedad o depresión y, en quienes no duermen bien por años, como los pacientes con apnea obstructiva del sueño, aumenta el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, incluidos ataques cardíacos y cerebrovasculares.
“Es importante esforzarse cuando uno intenta conseguir una meta y es válido darlo todo para conseguir nuestros sueños. Sin embargo, también es inteligente no agotarnos al punto de desfallecer. Para aprender es necesario descansar pues de esa manera podemos rendir en los exámenes u otro tipo de pruebas”, detalla.
En la misma línea, Marissa Nuñez, que cuenta más de 10 años de experiencia como docente en instituciones públicas y privadas, cuenta que esta decisión depende mucho de los alumnos, pues amanecerse estudiando tiene sus ventajas y desventajas.
Por un lado, puede facilitar una mejor comprensión del material debido a la menor presencia de distracciones. Sin embargo, es fundamental considerar los aspectos negativos, ya que la falta de sueño impide que el cuerpo se regenere y recargue adecuadamente. A nivel mental, esto repercute negativamente en la concentración, la memoria y el desempeño cognitivo en conjunto.
Pese a los puntos positivos, la profesora tampoco recomienda estudiar en las madrugadas, debido a que los estudiantes merecen un equilibrio entre el descanso y su vida académica.
Además, afirma que hay un momento durante la mañana en el que se dispone de energía, sin embargo, hacia las 10 u 11 se experimenta un declive que puede coincidir con horarios de clases, afectando la atención y el rendimiento académico. “La falta de un sueño reparador y los problemas de aprendizaje que esto conlleva, repercuten negativamente en el desempeño académico”, añade.
La psicóloga clínica Dayana Chávez Laurente (CPsP: 44426) concuerda con la opinión de expertos anteriores y explica que amanecerse estudiando resulta contraproducente para el bienestar general. “Nuestro cuerpo está preparado biológicamente para estar activos/despiertos por el día y estar inactivos/dormidos por la madrugada. No podemos ir contra la naturaleza de nuestro cuerpo”, detalla.
“Lo que se obtendrá como resultado después de una noche de estudio de desvelo es un cansancio físico y mental al despertar y peor aún, si esto si se convierte un hábito, crear alteraciones en el sueño, la salud física y mental, puede generar hasta ansiedad y estrés”, agrega.
En ese contexto, el neurólogo Calvo explica que siempre se recomienda ejecutar actividades de aprendizaje durante las horas matutinas, ya que en este periodo se facilita la absorción de diversos tipos de contenido, como ideas, analogías, comparaciones, entre otros.
“En horarios de la tarde o en la noche se restringe de una manera importante esta capacidad, por lo que se recomienda realizar actividades en las que intervienen acciones repetitivas y mecanizadas”, añade.
¿Hay un límite de horas recomendado para estudiar sin afectar negativamente la función cerebral?
Alejandro Calvo señala que el tiempo óptimo de estudio varía según la persona, ya que cada una tiene distintas capacidades de retención y métodos de estudio. Destaca la importancia de las emociones en el aprendizaje, advirtiendo que estudiar más horas de las deseadas puede ser contraproducente. Además, subraya la necesidad de dormir suficientemente para consolidar la información aprendida, lo cual depende de la edad del individuo.
El especialista también brinda sugerencias a los estudiantes para mantener una salud neurológica óptima durante los periodos intensos de estudio. En ese contexto, explica que el aprendizaje depende de tres factores fundamentales: motivación, repetición y descanso.
El neurólogo menciona que el primero es el más importante de todos, debido a que si el tema de estudio es de interés para el individuo, el aprendizaje se facilitará con mínima dificultad. En cambio, si el contenido no es de su agrado, asimilar las lecciones representará un gran desafío.
“Es por eso que los estudiantes deben buscar aquellas materias que verdaderamente les interesan y si es inevitable que estudien algo por lo cual no tienen interés, el primer paso para el éxito es buscar a toda costa la motivación, el gusto, por aquello que van a estudiar”, argumenta.
Con respecto a la repetición, el experto explica que la importancia de la práctica constante para alcanzar la maestría en cualquier habilidad que se quiera desarrollar. Subraya la relevancia de contar con un entorno educativo apropiado, como un centro de estudios, una universidad o un mentor, que oriente de forma efectiva en el proceso de aprendizaje. La ausencia de una guía adecuada podría resultar en adquirir conocimientos que no sean de utilidad.
Como tercer punto, Alejandro Calvo destaca la necesidad del descanso para que la información se consolide y se organice adecuadamente en la memoria. Subraya que acumular datos durante largos períodos sin dormir no es efectivo, ya que es durante el reposo cuando se procesa y estructura el conocimiento adquirido.
Recomendaciones para estudiar
Para aquellos que encuentran dificultades para estudiar durante el día o la tarde por diversos motivos y optan por dedicar las altas horas de la noche al aprendizaje, hay varias recomendaciones enfocadas en mejorar su experiencia.
Organizar horarios y actividades
Es fundamental establecer un calendario para distribuir el tiempo de estudio y descanso de manera eficiente. Esto ayuda a evitar maratones de estudio nocturno y fomenta el aprendizaje durante el día. Tanto la psicóloga Dayana Chávez como el docente Marissa Nuñez coinciden en la importancia de mantener un horario regular para fortalecer el hábito de estudio.
Configuración del entorno de estudio y hábitos saludables
La profesora sugiere que crear un espacio adecuado, libre de distracciones, y practicar hábitos saludables como descansos regulares, actividad física y técnicas de relajación, son claves para un estudio efectivo. Además, se recomienda limitar la exposición a dispositivos electrónicos y mantener una dieta equilibrada para favorecer la concentración y la retención de información.
“Es importante también dedicar tiempo al esparcimiento y seguir una dieta balanceada, realizar actividad física para reducir los niveles de estrés y ansiedad, y buscar ayuda cuando sea necesario para encontrar soluciones”, explica.
Implementación de pausas
De acuerdo con Chávez Laurante, es importante conocer el límite de concentración sin distracciones permite aplicar descansos cortos entre sesiones de estudio. Estos intervalos, recomendados de 5 a 10 minutos, sirven para despejar la mente y mejorar la captación de información al retomar el estudio.
Estudio anticipado y revisión
Según la psicóloga, iniciar el repaso de materiales con antelación evita el estudio de último minuto, lo cual disminuye el estrés y mejora el rendimiento académico. La atención plena en clases y la resolución de dudas contribuyen a facilitar el estudio posterior al contar ya con un conocimiento previo de la materia.