En 1982, Jame Q. Wilson, politólogo y criminólogo, y George L. Kelling, criminólogo, ambos estadounidenses, en su publicación “Broken Windows. The police and neighborhood safety”, sostuvieron que el crimen y la delincuencia, así como el miedo a los mismos, están fuertemente relacionados con las condiciones de desorden de los barrios. Los autores, usando la metáfora de una ventana rota, argumentaron que una vivienda en constante deterioro transmite una señal de abandono y que a esa primera ventana rota se le sumarían otras más, ya que a nadie le importaría. Así, en muchas ciudades del país, de la región y del mundo, un entorno de desorden y falta de liderazgo para combatirlo no harían más que fomentar más delincuencia en estas.
En el Perú, según una reciente encuesta de Ipsos, el principal problema que afecta a las personas es la delincuencia y la falta de seguridad, incluso por encima del costo de vida y los precios altos, la corrupción o la falta de trabajo. Por otro lado, se considera que el Gobierno central, los jueces y fiscales, serían los principales responsables del aumento de la delincuencia en nuestro país.
De acuerdo con resultados del informe técnico Estadísticas de Seguridad Ciudadana del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), en el primer semestre de 2023, los departamentos con mayor porcentaje de su población víctima de un hecho delictivo fueron Puno (37.5%), Tacna (34.9%), Lima Metropolitana (33.6%), Provincia Constitucional del Callao (31.3%), Cusco (30.9%) y Madre de Dios (30.2%). Asimismo, la Provincia Constitucional del Callao y los departamentos de Huancavelica, Piura y Madre de Dios, presentaron los mayores incrementos en la victimización con respecto al primer semestre de 2022, con aumentos de 8.6, 8.4, 7.7 y 7.6 puntos porcentuales, respectivamente.
Por otro lado, el mayor porcentaje de percepción de inseguridad en los próximos doces meses le corresponde a Tacna, con el 94.3%; seguido por Ucayali (92.7%), Cusco (92.5%), Lambayeque (92.1%) y Madre de Dios (91.9%). Y, el mayor incremento en la percepción de inseguridad hacia los próximos doces meses lo mostró Lambayeque, pasando de 74.6% a 92.1%.
En lo que respecta a principales ciudades de 20,000 a más habitantes, Juliaca (38.6%), Puno (37%), Huancayo (36.1%) y Tacna (31.5%), se posicionaron como las ciudades con mayor porcentaje de su población de 15 y más años que manifiesta haber sido víctima de un hecho delictivo. Asimismo, Puno, la Provincia Constitucional del Callao, Huancavelica y Chachapoyas, fueron las ciudades que presentaron mayor incremento en la victimización, con aumentos de 11.1, 8.6, 8.6 y 8.4 puntos porcentuales, respectivamente.
De igual forma, las principales ciudades con percepción de inseguridad en los próximos doces meses fueron Tacna (94.4%), Pucallpa (92.7%), Cusco (92.6%), Puerto Maldonado (91.8%), Juliaca (91%), Chiclayo (90.9%) y Cajamarca (90.9%). Y, el mayor incremento en la percepción de inseguridad hacia los próximos doce meses lo mostró Chiclayo, pasando de 81.1% a 90.9%.
Las políticas para combatir la inseguridad ciudadana no están dando resultados. Así, el hampa percibe que nadie se hace cargo, y esto no solo perjudica a las víctimas, sino también tiene un fuerte impacto en la calidad de vida de las personas y en la productividad y competitividad de nuestra economía. Un entorno menos seguro, desatendido, a la merced de la delincuencia, tiende a experimentar deficiencias en la prestación de servicios públicos, lo cual, en lugar de disuadir, fomentaría la comisión de delitos. Se debe actuar con inteligencia y de la mano con la Ley, aunque dada la percepción de la población, esta última no estaría del lado de la sociedad en su conjunto.