Hernán Díaz, premio Pulitzer: “Mi historia también es la de un inmigrante en Estados Unidos”

El escritor argentino, radicado en Estados Unidos, ganó el prestigioso premio Pulitzer por “Fortuna”. Infobae Perú conversó con el autor acerca de su reconocida novela y por qué decidió escribir en inglés.

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El escritor argentino Hernán Díaz ganó el premio Pulitzer de ficción por su novela "Fortuna" (Trust).
El escritor argentino Hernán Díaz ganó el premio Pulitzer de ficción por su novela "Fortuna" (Trust).

Si con A lo lejos (In the distance), el escritor Hernán Díaz fue aplaudido por la crítica estadounidense; con Fortuna (Trust) se encumbró logrando el premio Pulitzer de ficción. El autor argentino, nacido en Buenos Aires en 1973, ahora vive en Estados Unidos, escribe en inglés —desde su primer libro académico acerca de Jorge Luis Borges (Borges between History and Eternity)— y su novela fue considerada entre los 100 mejores libros del 2022 por The New York Times.

No solo eso. La ganadora del Oscar, Kate Winslet, será la protagonista y la productora de Trust, el nuevo proyecto de HBO basado en la novela de Díaz.

El escritor conversó con Infobae Perú acerca del proceso de escritura de Fortuna durante la presidencia de Donald Trump en Estados Unidos, cuál es su punto de vista de la ficción partiendo desde su novela y por qué decidió escribir en inglés.

—Si bien Fortuna es una novela acerca del poder del dinero, también es una novela sobre inmigración, ¿cómo fue escribirlo durante la presidencia de Donald Trump?

—Yo también soy un inmigrante. No nací en Estados Unidos; entré con una visa hace muchos y ahora soy ciudadano. Mi historia también es la de un inmigrante, pero no tuve la experiencia traumática de cruzar la frontera entre México y Estados Unidos, o sea, tengo otra historia, aunque es algo me concierne.

El tema de la errancia y de la inmigración siempre ha sido una tema decisivo para mí. A los dos años me fui de Argentina para Suecia, luego volví a la Argentina cuando me había criado en Sueciaa; era un país totalmente nuevo. Luego partí a Inglaterra y terminé en Estados Unidos. Esta especie de nomadismo es algo que me constituye de algo muy radical.

En respuesta a tu pregunta sobre Trump: descubrí que en la década de los años 20 no se mencionan estos decretos presidenciales del presidente Coolidge en ese momento. Además, durante esa época, llegaron inmigrantes italianos en gran cantidad. Este flujo migratorio comenzó a finales del siglo XIX y fue la mayor ola de inmigración en la historia de la humanidad hasta ese momento, hacia Estados Unidos, lo que coincidió con el período en que mis bisabuelos maternos emigraron a Argentina. Es interesante pensar que podrían haber terminado en Nueva York con facilidad. En esos años se prohibió la inmigración de ciertos países específicos como Italia o un continente como Asia. Esto se vio reflejado en la presidencia de Donald Trump que prohibió el ingreso de hispanos y ciudadanos de Medio Oriente, y las políticas inhumanos y crueles en la frontera sur.

El escritor argentino Hernán Díaz, radicado en Estados Unidos, escribió "Fortuna" (Anagrama).
El escritor argentino Hernán Díaz, radicado en Estados Unidos, escribió "Fortuna" (Anagrama).

—“El dinero es una ficción”, dice uno de los personajes de Fortuna. Desde tu punto de vista, como escritor, ¿cómo es que reflejas que el dinero es una ficción?

—En general, deberíamos hablar de qué significa la ficción porque pensamos que es una especie de accesorios retóricos, de un fenómeno verbal sin ningún tipo de importancia no son decorativos. Son una especie de pasatiempo lingüístico que no tiene ningún efecto sobre la realidad.

Creo que la ficción es un modo muy particular de ordenar la realidad. Puede ser un modo muy particular de entender la realidad. Creo que la ficción, en su versión más benigna, es lo que me interesa como escritor y como lector es un modo de entender la experiencia, pero también es una experiencia en sí. Tiene ese doble aspecto que es fascinante: es una especie de tecnología que nos permite comprender mejor el mundo y nuestra experiencia en él. Pero al mismo tiempo, nos ofrece una experiencia del mundo, y eso es lo que la hace especial. Es ese doble aspecto que a mí me resulta tan fascinante, algo que solo la ficción puede lograr de esa manera.

Es cierto que algunas ficciones tienen la habilidad y el poder de reconfigurar el mundo, es decir, tiene la posibilidad de dejar una impronta material en la realidad.

—Como El Quijote...

El Quijote sería un gran ejemplo de esto, y también podemos verlo en algunas obras de Borges, donde la ficción termina por invadir la realidad. Incluso hay cuentos en los que objetos del mundo ficticio terminan apareciendo en el mundo real. Creo que el dinero es un gran ejemplo de una ficción que ha condicionado nuestras vidas.

En resumen, no hay ningún vínculo material entre el dinero y su poder de compra no es simplemente una convención que depende de una creencia. Del mismo modo que creemos en una historia y por eso la historia es efectiva para nosotros como lectores, creo que el dinero funciona de la misma manera; porque creemos en él, porque confiamos en él, y si hay una crisis en esa creencia, si hay una fisura en esa confianza los sistemas financieros se resquebrajan, también.

Hernán Díaz solo escribe en inglés. "Si en algún momento aparece el deseo de escribir en castellano, lo haré, pero no sé si mantendré esos dos idiomas, el castellano y el inglés", dijo a Infobae Perú.
Hernán Díaz solo escribe en inglés. "Si en algún momento aparece el deseo de escribir en castellano, lo haré, pero no sé si mantendré esos dos idiomas, el castellano y el inglés", dijo a Infobae Perú.

—En la primera parte de Fortuna hay muy poco diálogo, ¿lo habías planteado así?

—Me interesa mucho el control en el proceso de la escritura, hay pocas cosas aleatorias. Obviamente, el hecho de que no haya diálogo no es accidental, es enteramente deliberado, y esto obedece a unas razones.

Por un lado, es una modesta provocación a los lectores y lectoras, es decir, todos esperamos el momento del diálogo, y este nunca llega; hay una sola palabra de diálogo, literalmente una sola palabras. Es una especie de provocación un poco juguetona, pero en términos formales, también creo que la novela en su totalidad se pensó como un viaje hacia la interioridad. Partimos desde la primera parte, que carece de diálogos y de descripciones físicas, siendo muy incorpórea en un sentido estricto de la palabra.

Partimos desde ahí, sin cuerpos, sin voces, y esta mirada es muy desde arriba. Terminamos en la cuarta y última sección, adentrándonos en un cuerpo, en una conciencia, con este monólogo que es pura voz.

—Hernán, tú decidiste escribir en inglés, ¿en algún momento consideras escribir en castellano o es algo que no te llama la atención?

—Hace unos 20 años que escribo exclusivamente en inglés y me siento bien haciéndolo así. Es algo que, por motivos personales y estéticos, me resulta productivo. Tengo una relación con el inglés y vivo mi vida así desde hace muchísimo tiempo, casi 30 años. Si en algún momento aparece el deseo de escribir en castellano, lo haré, pero no sé si mantendré esos dos idiomas, el castellano y el inglés.

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