José Tello, ministro de Justicia y Derechos Humanos, minimizó este martes las opiniones de los mandatarios extranjeros sobre la crisis en el Perú, donde las manifestaciones se mantienen concentradas en Puno, con 35 puntos de tránsito interrumpido. El vocero del Ejecutivo dijo que el país es “respetuoso” de la soberanía y espera lo mismo de la comunidad internacional.
“Debemos tener claro que el Perú resuelve sus problemas a la interna. Las opiniones de otros mandatarios no [nos] competen. [El Perú] es respetuoso de los procesos que ocurren en cada país. Deberíamos invocar, más bien, a que desde afuera, mandatarios de otros países guarden la forma”, anotó.
“Si vemos el desafío que tiene el Perú hoy, humildemente le recomendaría a la presidenta que se tiene que construir un gabinete de unidad nacional donde todos los actores políticos se sientan representados”, dijo en una charla celebrada en Washington.
Por su parte, el presidente de México, Andrés López Obrador (AMLO), ha condenado de forma explícita la coyuntura peruana bajo el mando de Boluarte, a quien niega entregar la presidencia pro tempore (PPT) de la de Alianza del Pacífico, y ofreció asilo a la familia del exmandatario Pedro Castillo, recluido tras orquestar un autogolpe.
“Voy a dar instrucciones a la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) de que notifique a los miembros del Grupo de Río qué hacemos, porque yo no quiero entregar (la presidencia) a un Gobierno que considero espurio. Que decidan los miembros del grupo”, dijo AMLO en su rueda de prensa diaria.
Asimismo, el colombiano Gustavo Petro cuestionó el amplio despliegue de la PNP en el centro histórico de Lima y tensó las relaciones bilaterales, especialmente por su defensa a Castillo y sus críticas al actuar de la fuerza pública.
“En Perú, (los policías) marchan como nazis, contra su propio pueblo, rompiendo la Convención Americana de Derechos Humanos”, dijo el líder colombiano. Sus declaraciones fueron condenadas por el Parlamento peruano, al considerar que estas constituyen una “ofensa” a la PNP, al Estado y a “todo el pueblo judío” al “banalizar el holocausto”.
Hace solo unos días, el jefe de Estado fue declarado persona non grata por el pleno del Congreso, aunque la Cancillería colombiana informó que este “acto de carácter político” no “afecta la histórica relación” entre ambos países.