Panamá es sede del Taller para el Fortalecimiento de la Vigilancia del Hantavirus y Arenavirus en el Nuevo Mundo (América), actividad que reúne a expertos y profesionales de salud de 10 países de la región.
La iniciativa tiene como propósito fortalecer la vigilancia epidemiológica, la capacidad diagnóstica y la investigación de enfermedades emergentes.
Tres componentes fundamentales se manejan para la detección y control de estas enfermedades durante el taller teórico-práctico, siendo ellos la epidemiología, laboratorio y la ecología.
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El primero referente a la vigilancia y detección de casos, el segundo elemento mediante el fortalecimiento de las capacidades diagnósticas por serología y biología molecular, mientras que el tercer componente está enfocado en la identificación de hábitats, factores de riesgo y reservorios naturales de virus con potencial impacto en la salud humana y animal.
Se informó que la actividad cuenta con la participación de facilitadores de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
También participan miembros del Instituto Nacional de Enfermedades Virales Humanas Dr. Julio I. Maiztegui de Argentina, del Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud y especialistas del Ministerio de Salud de Panamá, expertos en vigilancia de hantavirus.
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Los expertos destacaron la importancia de fortalecer las capacidades de los países para identificar oportunamente los casos sospechosos, realizar diagnósticos precisos y desarrollar estrategias de prevención basadas en evidencia científica.
Panamá fue seleccionada como sede de esta capacitación, debido a su experiencia en la vigilancia y manejo del hantavirus, una enfermedad presente en varios países de la región.
Actualmente, se registra un aumento de casos en países como Chile y Argentina, mientras que en Panamá se han reportado cerca de 18 casos y una defunción en lo que va del 2026.
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Blas Armién, jefe del Departamento de Enfermedades Emergentes y Coordinador del Centro de Investigación de Enfermedades Zoonóticas en Santiago Oeste, señaló que los síntomas iniciales del hantavirus pueden confundirse con otras enfermedades como el COVID-19, influenza o dengue, porque incluyen fiebre, dolor de cabeza, malestar general y dolores musculares.
En algunos casos también pueden presentarse náuseas, vómitos y diarrea.
No obstante, cuando la enfermedad evoluciona a tos y dificultad respiratoria, puede desarrollarse el síndrome pulmonar por hantavirus, una complicación grave que requiere atención médica inmediata.
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Armién manifestó que este esfuerzo regional permitirá fortalecer la preparación y respuesta de los países participantes, mejorar la detección temprana de casos y contribuir a la protección de la salud de las poblaciones frente a amenazas emergentes y reemergentes.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que los hantavirus son virus zoonóticos que infectan de forma natural a los roedores y que ocasionalmente se transmiten a los humanos.
La infección en las personas puede provocar una enfermedad grave y, con frecuencia, la muerte, aunque las enfermedades varían según el tipo de virus y la ubicación geográfica.
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En el continente americano, sostiene la OMS, se somete que la infección puede provocar el síndrome cardiopulmonar por hantavirus (SCPH), una afección de rápida progresión que afecta a los pulmones y al corazón, mientras que en Europa y Asia es conocido que los hantavirus provocan la fiebre hemorrágica con síndrome renal (FHSR), que afecta principalmente a los riñones y a los vasos sanguíneos.
En tanto, el Arenavirus es una familia de virus de ARN (Arenaviridae) que infectan principalmente a los roedores. Estos virus son responsables de enfermedades como la fiebre de Lassa y la fiebre hemorrágica argentina.