Atención con los datos del flanco fiscal

El resultado de las finanzas públicas puede mejorar sin garantizar, por sí solo, una baja sostenida de la inflación. Algunas preguntas sobre la consistencia del esquema en un contexto de actividad desigual

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al no haber déficit fiscal, el BCRA no emite pesos para financiar al Tesoro y esto permite frenar la inflación (Foto: Adrián Escandar)

El Gobierno muestra como uno de los logros más importantes de su gestión el superávit fiscal. La razón está fundada en que, al no haber déficit fiscal, el BCRA no emite pesos para financiar al Tesoro y esto permite frenar la inflación.

El razonamiento es absolutamente válido, aunque incompleto, porque hay dos puntos a considerar: 1) el déficit fiscal no es la única causa de la emisión monetaria y 2) la forma en que se está logrando el equilibrio fiscal.

Desde el punto de vista monetario, el BCRA no emite solo para financiar al Tesoro, que de hecho lo acaba de hacer al emitir $ 24,4 billones por transferencia de utilidades. La forma correcta de transferir utilidades es vendiendo el o los activos que generaron esa utilidad y, con el producido, transferirle las utilidades al Tesoro. Acá lo que se hizo fue emitir moneda para transferir utilidades.

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Aclaro que este punto de transferencias de utilidades lo reconoce hasta el mismo gobierno en su proyecto de nueva Carta Orgánica del BCRA, cuando establece fuertes restricciones a la transferencia de utilidades.

Desde el punto de vista monetario, el BCRA no emite solo para financiar al Tesoro, que de hecho lo acaba de hacer al emitir $ 24,4 billones por transferencia de utilidades

Pero, volviendo a los factores de expansión monetaria, el BCRA también emite cuando compra dólares en el mercado. Basta con ver el informe monetario diario del BCRA para advertir que hay una importante expansión de pesos para comprar dólares.

Si no hay demanda para esos pesos emitidos, por más que sean para comprar dólares, hay un impacto inflacionario.

La expansión primaria de moneda, el circulante en poder del público creció 360% y los depósitos por encajes bancarios subieron 362%. Es más, el IPC aumentó 320 por ciento (Foto: Reuters)

De hecho, la base monetaria aumentó 347% desde que llegó este gobierno. Tomando la expansión primaria de moneda, el circulante en poder del público creció 360% y los depósitos por encajes bancarios subieron 362%. Es más, el IPC aumentó 320 por ciento.

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Considerando que el aumento del circulante es punta contra punta y que la variación del IPC es un promedio mensual, la correlación entre ambos indicadores es bastante cercana a una correlación perfecta. No debe extrañar, entonces, que al Gobierno le cueste tanto bajar la inflación a niveles que empiecen con un 0 mensual.

No debe extrañar, entonces, que al Gobierno le cueste tanto bajar la inflación a niveles que empiecen con un 0 mensual

Otro factor de expansión monetaria es cuando el BCRA emite para asistir a los bancos ante una “corrida” contra los depósitos, algo que no ocurrió durante este gobierno.

Aclarado el primer punto y yendo al superávit fiscal, lo que se observa es que en junio el Tesoro tuvo déficit primario y financiero. Obviamente que ese resultado se explica en gran medida por el pago del medio aguinaldo. Si se mira el primer semestre, hay superávit en las dos mediciones, pero tomando la base caja.

El Gobierno ve como algo positivo que esté aumentando el empleo informal

Si se mira la base devengada, que incluye gastos realizados y no pagados, se ves que en el primer semestre hubo superávit primario y déficit financiero a pesos constantes, con un dato a tener en cuenta: los ingresos impositivos caen 8,6% real y los gastos corrientes crecen 1,8 por ciento.

La caída de los ingresos por comercio exterior no se debe solo a la baja de algunas retenciones; también influye la baja en las importaciones, que afecta el cobro de derechos por compras en el exterior.

Por el lado de los aportes y contribuciones patronales, en el primer semestre se observa una baja de 5,7% y de 4,6% en términos reales, respectivamente.

Al funcionar solo cinco sectores de la economía y el resto estar estancado o en baja, la recaudación tiende a disminuir

El problema que se presenta es que, al funcionar solo cinco sectores de la economía y el resto estar estancado o en baja, la recaudación tiende a disminuir y el flanco fiscal se hace más difícil de sostener.

El Gobierno ve como algo positivo que esté aumentando el empleo informal. Sostiene: si bien es cierto que el empleo formal cayó en 220.000 puestos de trabajo desde que Milei llegó al gobierno, al mismo tiempo el trabajo informal aumentó en 630.000 puestos, con lo cual registró un saldo neto positivo de 400.000 empleos.

Según la Encuesta Permanente de Hogares del Indec, el trabajo informal es del 44,2% del total. ¿Es este dato un problema? Sí, porque al disminuir los aportes y contribuciones al Sistema de la Seguridad Social sobre la masa salarial y crecer el empleo en negro, se desfinancia el sistema previsional, el cual ya está colapsado en el mundo y aquí, en particular, porque el kirchnerismo hizo ingresar al sistema más gente de la que había aportado.

Aunque el promedio de la actividad económica muestre aumento, la gente no siente que le llegue al bolsillo y tiene miedo a perder el empleo (Foto: EFE)

El problema del rumbo económico se agrava con el atraso del tipo de cambio y la “licuación” de los salarios reales, porque cae el consumo, cierran empresas, disminuye el nivel de actividad y con ello cae la recaudación y se hace más complicado sostener el superávit fiscal, dificultad que aumenta si se computaran los egresos devengados por los intereses de Lecap, Boncap y demás instrumentos que usa el Tesoro para absorber parte de la emisión monetaria que hace el BCRA para comprar dólares.

Al tener en funcionamiento solo cinco sectores y el resto sobreviviendo o achicándose, el problema es que esas actividades expansivas (agricultura, minería, pesca, energía e intermediación financiera) ocupan solo 9,3% de los empleados formales del sector privado.

La solución está en liberar el mercado de cambios del cepo a las empresas, permitirles girar las utilidades acumuladas hasta 2025 y dejar flotar el tipo de cambio libremente

Por eso, aunque el promedio de la actividad económica muestre aumento, la gente no siente que le llegue al bolsillo y tiene miedo a perder el empleo.

Mi visión es que la solución está en liberar el mercado de cambios del cepo a las empresas, permitirles girar las utilidades acumuladas hasta 2025 y dejar flotar el tipo de cambio libremente, sin intervenciones del BCRA con ventas de futuros y del Tesoro con sus ventas de bonos ajustables por la evolución del tipo de cambio.

De ese modo, se daría el primer paso para terminar con la distorsión de precios relativos que genera el intervencionismo cambiario y pone en jaque el equilibrio fiscal.