Mirando los números al margen de las pasiones políticas

El Gobierno celebra la suba de reservas, el superávit fiscal y una presunta baja del endeudamiento. Pero la clave está en la composición de cada uno

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El Banco Central compra reservas y la Administración Central reduce la deuda consolidada (Foto: Reuters)

Tres de los datos que más entusiasma al Gobierno son el aumento de las reservas en el Banco Central de la República Argentina (BCRA), el superávit fiscal y la reducción del endeudamiento.

Sobre el primer punto, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) compró casi USD 9.800 millones en los primeros cinco meses de 2026. El grueso se concentró en abril y mayo, con más de USD 5.300 millones entre ambos meses.

Hoy el mercado de cambios luce calmo pese a esas compras. La mayor parte del ingreso de divisas por exportaciones se explicó por el sector agrícola, con soja y maíz a la cabeza; también influyeron energía y minería. A ese flujo se sumaron el endeudamiento de provincias y empresas internacionales, el carry trade, que sigue vigente, y el cepo a las empresas, que se mantuvo.

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Conviene distinguir entre la foto y la película. La foto muestra reservas brutas en aumento. La película obliga a precisar cuántos de esos dólares son efectivamente propios, cuántos son prestados, cuántos tienen destino comprometido y cuántos pueden usarse para pagar deuda o sostener la confianza.

La foto muestra reservas brutas en aumento. La película obliga a precisar cuántos de esos dólares son efectivamente propios, cuántos son prestados, cuántos tienen destino comprometido y cuántos pueden usarse

La diferencia importa. Una familia puede exhibir una cuenta bancaria abultada porque acaba de cobrar un préstamo. Si debe devolverlo en pocos meses, no necesariamente es más rica. En el Banco Central ocurre algo comparable.

Las reservas brutas son el total de activos externos que figuran en el balance. Las reservas netas (RIN) buscan medir otra cosa: la capacidad de fuego de la autoridad monetaria una vez descontados pasivos, encajes, préstamos, swaps y otros compromisos.

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Las reservas brutas son el total de activos externos que figuran en el balance. Las reservas netas (RIN) buscan medir otra cosa: la capacidad de fuego de la autoridad monetaria (Foto: Reuters)

Por eso el dato relevante no es solo cuánto suben las reservas brutas, sino cuánto mejoran las reservas netas. Ahí aparece un punto sensible del programa económico. El Gobierno logró bajar la inflación respecto de los picos heredados, pero la normalización completa de la economía argentina exige reconstruir el activo más escaso del país: la confianza en su moneda y en su capacidad de pago.

Un ejemplo: mientras se presentaba el aumento de las reservas brutas como un avance del BCRA, en un pie de página del último staff report del Fondo Monetario Internacional (FMI) -por el cual se liberaron USD 1.000 millones- el organismo estimó las RIN en USD 6,5 mil millones negativas.

La normalización completa de la economía argentina exige reconstruir el activo más escaso del país: la confianza en su moneda y en su capacidad de pago

La conclusión es directa: para evaluar en serio la marcha de la economía hay que ir a la composición de los números y a su sostenibilidad en el tiempo, no solo al dato agregado.

Deuda: qué cae, qué sube y qué se traslada

Algo parecido ocurre con la deuda pública. ¿Está disminuyendo o está aumentando? ¿Estamos ante un proceso de desendeudamiento o vamos en el camino inverso?

Con los datos que publica mensualmente la Secretaría de Finanzas, si se compara la deuda pública de abril de 2026 con la de diciembre de 2023, el stock aumentó en USD 126.003 millones. En diciembre de 2023, los pasivos remunerados del BCRA sumaban USD 37.720 millones, luego de la licuación asociada a la devaluación de ese mes.

Si se compara la deuda pública de abril de 2026 con la de diciembre de 2023, el stock aumentó en USD 126.003 millones (Foto: Reuters)

Si a la deuda del Tesoro de diciembre de 2023 se le suman los pasivos remunerados del BCRA de ese mismo mes para hacerla comparable con la deuda del Tesoro en abril de 2026, la deuda pública se incrementó en USD 88.283 millones.

Tomé diciembre de 2023 porque, aun con la licuación de la deuda en pesos de los pasivos remunerados, la situación de la deuda pública no mejoró. Tanto las Boncap como las Lecap capitalizan intereses que se pagan al final del período.

Tanto las Boncap como las Lecap capitalizan intereses que se pagan al final del período

Conviene recordar, además, que el pase de los pasivos remunerados del BCRA al Tesoro arrancó en julio de 2024 con las LEFI. La sustitución de esas LEFI por Lecap y Boncap se inició el 10 de julio de 2025 y se liquidó operativamente el 14 de julio de 2025.

En ese marco, la deuda pública creció fundamentalmente por la deuda en pesos, en especial por Boncap y Lecap, dado que devengan intereses todos los meses.

El superávit fiscal y el costo de los intereses devengados

De lo anterior surge el interrogante: ¿se resolvió realmente el problema cuasifiscal o solo se lo transfirió al Tesoro, que muestra un superávit fiscal sin incluir los intereses devengados por Boncap y Lecap?

Si se ajusta el resultado fiscal financiero para incluir los intereses devengados, aparece otro panorama: desde que se empezó a traspasar la deuda del BCRA con los bancos al Tesoro, el resultado financiero terminó siendo negativo.

Desde el punto de vista contable, corresponde incluir en los egresos los intereses devengados, independientemente del momento en que se paguen (Foto: Reuters)

Desde el punto de vista contable, corresponde incluir en los egresos los intereses devengados, independientemente del momento en que se paguen. Ese es el criterio de la contabilidad por partida doble.

Si una empresa compra mercaderías a pagar en 30 días, registra el aumento del activo en mercaderías y, al mismo tiempo, el aumento del pasivo con proveedores. La obligación existe desde el momento en que se contrae.

Cancelaciones, utilidades del BCRA y base monetaria

Un último tema para evaluar la supuesta baja de la deuda: el Tesoro canceló Letras Intransferibles (LI) por $18,4 billones de valor efectivo, equivalentes a USD 20.400 millones de valor nominal original.

La pregunta es cómo se canceló esa deuda. Se la pagó con utilidades que el BCRA transfirió al Tesoro. El punto es que esas utilidades no se realizaron: el Banco Central no vendió un activo por el monto a transferir, sino que emitió pesos por el equivalente a las utilidades transferidas. En los hechos, el BCRA emitió pesos para financiar la transferencia.

El Banco Central no vendió un activo por el monto a transferir, sino que emitió pesos por el equivalente a las utilidades transferidas

El Tesoro recibió esos pesos y recompró las LI al BCRA. De ese modo, el Tesoro dejó de deberle LI al Banco Central por un pase contable financiado con emisión.

No es lo mismo que el BCRA emita pesos para transferir utilidades a que las transfiera a partir de una ganancia realizada. En el primer caso, la base monetaria queda igual. En el segundo, la base monetaria baja porque el BCRA vende un activo -por ejemplo, bonos que tiene en cartera-, recibe pesos y luego entrega esos pesos al Tesoro. El Tesoro usa esos pesos para cancelar LI y el dinero que vuelve al BCRA sale de circulación. Por eso, en un caso la base monetaria no cambia y en el otro disminuye.

No es lo mismo que el BCRA emita pesos para transferir utilidades a que las transfiera a partir de una ganancia realizada (Foto: Reuters)

En síntesis, cuando parte del electorado teme una vuelta del kirchnerismo, tiende a leer los datos que informa el Gobierno tal como se los presenta.

Pero si lo que se busca es conocer la realidad, hay que bucear en los números para ver qué hay debajo de la superficie. ¿Es eso ver todo negativo? No: es ser realista al margen de las pasiones políticas.