
Uno de los aprendizajes más importantes que dejó la pandemia es la importancia de los vínculos tanto familiares como laborales.
Y de la mano de la priorización de la salud es que hoy nos encontramos en una conversación muchas veces opuesta: Por un lado, un estudio de Harvard Business Review señala que el 74% de los empleados en las 10 principales empresas de IT desea mantener una combinación de trabajo remoto y presencial, pero por el otro, observamos que empresas reconocidas del mundo de la tecnología ponen en duda su efectividad.
Más allá de las tendencias, esta dicotomía puede servir para repensar, dentro de cada una de las organizaciones, cómo se quiere trabajar, con qué metodología y para qué promover los encuentros presenciales. Responder estas preguntas también invita a tener en cuenta el modelo de liderazgo de la organización ya que, en el fondo, muchas veces la obligatoriedad de la vuelta a la oficina está motivada por un deseo de control y un supuesto de que las personas trabajan menos cuando lo hacen desde sus hogares.
De todas maneras, si bien en la actualidad, el remote first y el work from anywhere han demostrado impactar positivamente tanto en los resultados del negocio como en la elección y permanencia de las personas en las organizaciones, también es necesario ser consciente de que las iniciativas presenciales, espaciadas y estratégicas, impulsan el team building, porque las personas pueden generar lazos más reales a través de la cotidianidad y de compartir espacios comunes.
En este sentido, es indispensable comprender que el modelo asociado a un escritorio fijo por persona ya no es una práctica habitual en empresas de diversos rubros debido a que se sobredimensiona el espacio y, además, su mantenimiento genera más gastos a la organización. Pero, sobre todo, no se adapta a las necesidades de quienes asisten. Las oficinas físicas requieren un replanteo en función de las experiencias de las personas promoviendo espacios colaborativos y flexibles.
Una vez más, la tecnología puede ponerse al servicio de mejorar la asistencia y el momento de trabajo. En empresas de equipos grandes y oficinas más pequeñas, se puede recurrir a sistemas previos de reserva de espacios de trabajo que favorezcan la flexibilidad. Otro ítem importante a tener en cuenta son los dispositivos para realizar reuniones híbridas que permitan una buena comunicación y agilidad para aquellas personas que estén presenciales y para aquellas con conexión virtual. Desde el punto de vista del bienestar, considerar los aspectos ergonómicos y sonoros son ya una variable obvia, pero no siempre cuidada.
Es cierto que crear espacios presenciales que fomenten el juego y la interacción social también facilita la valoración de asistir físicamente. En esta línea, entre las últimas tendencias, aparecen los espacios antiestrés, en los que sobresalen las pausas activas con momentos de yoga o ejercicios que promuevan los hábitos saludables.
En síntesis y teniendo en cuenta la mirada del World Economic Forum, aquellas compañías que pueden equilibrar estos dos aspectos logran un aumento del 30% en la productividad y una mejora del 25% en la retención del talento.
Hoy, la clave para las organizaciones radica en encontrar un balance entre la flexibilidad del trabajo remoto y el valor de los encuentros presenciales. Las empresas que entiendan esta tendencia y apuesten por un enfoque integrador no solo aumentarán su capacidad para retener talento, sino que también potenciarán el sentido de pertenencia y colaboración entre sus equipos.
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