
Esta semana hemos dado un paso trascendente para la construcción de políticas de Estado en la Argentina. Se ha presentado en el Congreso de la Nación el proyecto de ley que propone la aprobación del Plan Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación 2030. Este Plan es el instrumento central para la planificación de la política científica y tecnológica nacional a corto, mediano y largo plazo, y es producto de un trabajo colaborativo con las autoridades del sector de cada una de las provincias y con las distintas instituciones del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación. A medida que se fue avanzando en su diseño, se organizaron reuniones con las 24 jurisdicciones y con diferentes actores políticos, económicos, sociales y sindicales para compartir el progreso y recabar opiniones y recomendaciones para incorporar a su contenido.
El resultado de este trabajo es un documento consensuado, que establece los lineamientos generales que deben orientar la política científica y tecnológica a nivel nacional. Entre otros, han participado del debate y acercado sus aportes el CICYT, el COFECYT, el CIN, el CONICET, la UIA, la CGT, la CTA, ADIMRA, las cámaras de Pymes, los movimientos sociales y muchas instituciones más. También se ha consultado a expertos/as pertenecientes a diferentes fuerzas políticas del oficialismo y la oposición. Luego de un año de trabajo, se definieron diez Desafíos Nacionales que expresan los temas estratégicos para el desarrollo nacional en pos de orientar la demanda de los conocimientos científicos y tecnológicos requeridos para atenderlos. Estos desafíos son: 1- Erradicar la pobreza y reducir la desigualdad y la vulnerabilidad socioambiental; 2- Impulsar la bioeconomía y la biotecnología para incrementar la producción sostenible y alcanzar la soberanía alimentaria; 3- Contribuir al diseño de políticas para fortalecer la democracia y ampliar los derechos ciudadanos; 4- Construir una educación inclusiva y de calidad para el desarrollo nacional; 5- Lograr una salud accesible, equitativa y de calidad; 6- Desarrollar los sectores espacial, aeronáutico, de las telecomunicaciones y de la industria para la defensa; 7- Fortalecer la investigación marítima, la soberanía y el uso sostenible de los bienes del Mar Argentino; 8- Promover la industria informática y de las tecnologías de la información para la innovación productiva y la transformación digital; 9- Potenciar la transición al desarrollo sostenible; y 10- Fomentar y consolidar un sendero para la transición energética. Estos Desafíos están acompañados de misiones y estrategias concretas para abordar cada uno de los objetivos. También están sostenidos por un conjunto de ejes transversales necesarios para llevar adelante el conjunto de las políticas públicas en este sector, tales como la sostenibilidad ambiental, la aplicación de las tecnologías para mejorar las condiciones de trabajo, la perspectiva de género, el desarrollo federal, la integración regional y la soberanía científico-tecnológica.
Al mismo tiempo y por primera vez, el diseño del Plan Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación se realizó en conjunto con todas las jurisdicciones del país, que definieron los lineamientos que deben orientar su desarrollo científico y tecnológico para dar respuesta a sus necesidades y problemas específicos. Entonces, en articulación con los organismos provinciales de ciencia, tecnología e innovación se establecieron 24 Agendas Territoriales Integradoras, que expresan sus prioridades y proponen estrategias de intervención. Este proceso no sólo da cuenta del carácter colaborativo del Plan, sino que también expresa la importancia que se le otorga a un abordaje federal de la política científica y tecnológica nacional. A su vez, se establecieron Agendas Transversales y de Cambio Institucional en función de potenciar la capacidad de respuesta a los Desafíos Nacionales y las Agendas Territoriales.
Un importante antecedente en este tipo de construcción de consensos políticos en torno a la ciencia y la tecnología es la sanción unánime por el Congreso de la Nación de la Ley 27.614 de Financiamiento del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (2021), que fija el incremento anual, progresivo y sostenido del presupuesto nacional destinado a la función Ciencia y Técnica con el propósito de alcanzar el 1% del PBI en 2032. Este hito constituye un punto de inflexión, no sólo en cuanto al aumento presupuestario, sino también porque garantiza un horizonte de previsibilidad indispensable para la política científica y tecnológica. En este sentido, no resulta extraño que la norma señale al desarrollo del Plan como uno de los destinos fundamentales del incremento de la inversión en el sector científico-tecnológico. Otros ejemplos más recientes han sido la aprobación, también por amplio consenso, de las leyes de Economía del Conocimiento y de Promoción de la Bio y Nanotecnología.
La continuidad de las políticas públicas del sector científico-tecnológico es fundamental, ya que todos estos proyectos sustantivos requieren largos períodos temporales para dar resultados exitosos. Por eso, es necesario contar con un Estado fuerte que conduzca, impulse, oriente y financie junto al sector privado el proceso para alcanzar el potencial que tiene la Argentina. No podemos permitir que el desarrollo científico-tecnológico siga sometido a los vaivenes pendulares de los gobiernos de turno, como los que históricamente han impedido a nuestro país crecer de forma sostenida. La discontinuidad de la inversión y de la jerarquización del sector significa un retraso irrecuperable en su avance, y deberíamos ser capaces como sociedad de quitar las agendas de ciencia y tecnología de la discusión partidaria y de su disputa en cada calendario electoral. En este sentido, el Plan representa una apuesta estratégica que hacemos por la ciencia y la tecnología argentina. No es una iniciativa esporádica de un organismo particular, sino el resultado de una política de Estado que le dará previsibilidad y coherencia al proceso de fortalecimiento del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación como un todo. No es posible imaginar un futuro con un modelo productivo nacional orientado hacia un vigoroso desarrollo industrial, con gran participación del sector del conocimiento, con una transformación de la matriz de exportaciones y que responda a las necesidades económico-sociales de nuestro pueblo, sin el aporte sustantivo de nuestros/as investigadores/as y tecnólogos/as.
En síntesis, el Plan Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación 2030, que por primera vez tiene la posibilidad de convertirse en ley, es una herramienta al servicio de todos/as los/as argentinos/as con la que el Gobierno Nacional, a través del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, se propone consolidar un proyecto de país guiado por un modelo de desarrollo innovador, inclusivo y sostenible, al cuidado de la soberanía y la integración regional.
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