Existe una encubierta trampa política, instrumentada a través de las “listas sábana”, sistema que permite la inclusión de personas desconocidas o no deseadas por el votante y que solo responden al partido y a su dirigencia, sin considerar capacidad, idoneidad, honradez, es decir se limita la capacidad de opción del elector, permitiendo y facilitando en muchos casos que nos llevaran a un constante estado de crisis y decadencia, y permanezcan en la conducción y administración del Estado
En definitiva, quienes nos gobiernan son políticos profesionales que conforman una asociación que capturó y monopoliza la administración del Estado de forma vitalicia, las consecuencias son evidentes.
La ausencia de la verdad es el hecho más destacable de la actual contienda política, es decir el engaño, la mentira y la desinformación monopolizan los discursos de campaña; la ausencia de proyectos, ideas y propuestas es lo más relevante. Por otra parte, solo asistimos al lamentable espectáculo de políticos que se hacen mutuas imputaciones de hechos de los cuales tienen responsabilidades compartidas. Sin embargo, lo más preocupante es la anomia e indiferencia con que acepta la ciudadanía esta anormalidad del funcionamiento de la democrática.
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Esta situación y actitud en las circunstancias actuales colocan y mantienen al país en la categoría de los Estados que no son válidos para la inversión por su alto riesgo. Por otra parte, de continuar por este camino podemos transformarnos en un Estado fallido.
Efectos sobre la economía
Ahora bien ¿Cuáles pueden ser las consecuencias de este estado de indefinición mental y emocional? El acrecentamiento y profundización de la desarticulación de todas las variables económicas y sociales con sus impredecibles consecuencias.
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Pero esta anómala situación se enmarca en una excepcional situación sanitaria: la pandemia que ya provocó miles de muertes, millones de infectados, miles de pérdidas de trabajo, al igual que la desaparición de empresas de todos los tamaños y actividades, como corolario la destrucción y desarticulación de diversos sectores económicos y sociales.
A esto sumemos las consecuencias pos pandemia que se avecinan, tanto sanitarias como psicológicas, que son desconocidas y difíciles de pronosticar, pero si de indudable gravedad que alterarán la normalidad que supimos tener.
¿Cómo salimos de esta encerrona institucional y existencial? Boicoteando de todas las formas legales y éticas, hoy son muchas y muy efectivas, y luego posteriormente castigando con el voto a quienes nos mientan y pretendan engañarnos con falsas promesas, demostrando así nuestro repudio para evitar la consolidación de un sistema de gobierno que solo pretende conducirnos y asegurar una autocracia.
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Realidades que evidencian estos propósitos se demuestran en el alineamiento político e ideológico con las dictaduras de Cuba, Venezuela, Nicaragua, Rusia y China, junto con la aceptación y ejecución de las propuestas de políticas instrumentadas por el Instituto Patria y La Cámpora que en algunos aspectos tratan de revivir un peronismo que ya el propio Presidente Juan Perón diera por anacrónico en 1973, casi 50 años atrás.
Ahora bien, si debemos proceder con pragmatismo siempre y con todos en lo comercial, en particular con Rusia y China esta última que es un mercado de inmensa potencialidad y conveniencia para nuestras exportaciones.
Sintetizando: La absoluta orfandad de sensatez que prima en gran parte de la clase política es asombrosa, la misma se evidencia ante el constante y claro desorden en que se encuentran todas las variables económicas y sociales, con desenvoltura las tratan de ocultar bajo un manto de ficciones destinadas a mostrar una exitosa recuperación que es inexistente. Esta falsa ilusión encubre su verdadero propósito: intereses electorales, no dudemos que pasadas las elecciones la realidad se manifestará con toda virulencia y golpeará con toda intensidad, recién ahí se comprenderá las consecuencias de tanta ceguera.
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¡Reaccionemos! Los tiempos se terminan, las opciones no son muchas, el peligro es grande e inminente, también es mucho lo que podemos perder ¿Qué esté en juego?: Nuestra libertad y modo de vida, las conclusiones son claras es ahora o nunca.
Tengamos presente como aconsejaba proceder durante la crisis de “la economía de la depresión” del 2008 el Premio Nobel a la Economía Paul Krugman: “En tiempos normales, la humildad y la prudencia en los objetivos políticos son buenas cualidades. Sin embargo, en la coyuntura actual es preferible pecar de hacer demasiado que hacer demasiado poco.”
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