República vs kirchnerismo, una batalla que se repite

En la imagen, el presidente de Argentina, Alberto Fernández. EFE/Juan Ignacio Roncoroni/Archivo
En la imagen, el presidente de Argentina, Alberto Fernández. EFE/Juan Ignacio Roncoroni/Archivo

La batalla entre república o kirchnerismo lamentablemente la tenemos que volver a dar. Así lo propone el gobierno nacional y desde Juntos por el Cambio no vamos a claudicar en la defensa de los valores que, entendemos, son esenciales para salir adelante como Nación. La división de poderes, la institucionalidad, la libertad de expresión y el derecho a la propiedad privada están nuevamente en jaque y no podemos permitirlo.

Apagar micrófonos en el Congreso para callar a la oposición, avanzar contra la propiedad privada e intentar estatizar empresas cuando todos sabemos cuáles son los resultados de estas arremetidas caprichosas, asignarle superpoderes presupuestarios al jefe de ministros, amenazar con quedarse con acciones de empresas que recibieron subsidios en el marco de una cuarentena obligatoria, intimidar a periodistas, pretender reactivar una Junta Nacional de Granos y decidir por decreto que los jubilados ganen menos de lo que les corresponde por ley son conductas que lejos están de ser democráticas: se asemejan más a regímenes autoritarios que, hasta el año pasado, habíamos dejado atrás.

Ganar una elección no otorga luz verde para llevarse por delante a las minorías, ni al Poder Judicial, ni mucho menos a la Constitución Nacional. En los cuatro años del gobierno de Juntos por el Cambio se cometieron errores que no permitieron solucionar los grandes problemas económicos de Argentina (como tampoco pudo el kirchnerismo en 12 años ni el peronismo en décadas), y por supuesto que hay una autocrítica sobre ellos, pero también hubo varios avances en materia democrática, institucional y de inserción internacional que desafortunadamente los estamos perdiendo por avasallar sin escuchar otras opiniones y no mantener aquello que se hizo bien.

Por mencionar un ejemplo, durante la administración de Mauricio Macri, Argentina volvió a amigarse con el mundo y a diversificar mercados de exportación para productos de diferentes regiones del país. Además, se mejoraron los procesos de obra pública y las provincias volvieron a recibir lo que les correspondía, una señal hacia un verdadero federalismo. Sin embargo, hoy vemos otra vez un Poder Ejecutivo que distribuye recursos a las provincias según el color político, con un presidente que dice extrañar a Hugo Chávez, ícono latinoamericano de la expropiación y símbolo de haber sometido en la extrema pobreza a un país que cuenta con las reservas de petróleo más importantes de América del Sur.

Aún en este contexto que estamos atravesando, con una de las cuarentenas más largas del mundo -lo que ha provocado el cierre de decenas de miles de pymes y comercios, caída estrepitosa de la actividad económica y aumento de los niveles desempleo-, el Gobierno insiste con una estrategia mediática contra la oposición, tratando de ensuciar el terreno para colocar a toda la dirigencia política en los mismos niveles de corrupción denunciados durante la gestión de Cristina Fernández.

Tal como lo expresamos en el comunicado conjunto de todos los espacios que integran Juntos por el Cambio, nosotros vamos a estar del lado de la república, advirtiendo, como en estos momentos, cualquier operación que tienda a construir impunidad o a manipular la realidad, y dejando que la Justicia realice su trabajo de manera independiente, sea quien sea que tenga que dar explicaciones.

Es hora de empezar a discutir e intercambiar ideas en un marco democrático, no autoritario, sin dedos señaladores ni atropellos institucionales. En definitiva, convocar al Ejecutivo en defensa de la república, sumando esfuerzos para salir lo menos golpeados de esta pandemia y comenzar a debatir la Argentina del 2030.

El autor es diputado nacional y vicepresidente del PRO


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