La economía en abril: un piso muy bajo

La vuelta a fase 1 en el AMBA hará que julio se sitúe por debajo de junio, aunque no volverá a los niveles subterráneos de abril (EFE/Juan Ignacio Roncoroni)
La vuelta a fase 1 en el AMBA hará que julio se sitúe por debajo de junio, aunque no volverá a los niveles subterráneos de abril (EFE/Juan Ignacio Roncoroni)

La economía tocó piso en abril. Se desbarrancó 17.5% sobre un ya pálido marzo (-10% contra febrero) y la actividad acumula una caída de 11% en los primeros cuatro meses del año contra igual período de 2019. Este dato marca sin dudas el piso en términos de nivel de actividad. Los números preliminares indican que en mayo y junio con cuarentenas más livianas la economía levantó. Sin embargo, la vuelta a fase 1 en el AMBA hará que julio se sitúe por debajo de junio, aunque no volverá a los niveles subterráneos de abril. Buena parte del interior está mucho más abierto de lo que estaba en abril y eso nos obliga a pensar en una reversión sólo parcial. De todas maneras, el impacto de julio será duro porque es un mes intensivo en turismo, un sector que desaceleró a cero.

La caída en términos interanuales fue de 26.4%, es decir que más de un cuarto de la economía no funcionó. Ni en la crisis 2001/2 se registró un mes tan malo. Claramente este shock es diferente a todas las crisis previas. En abril cayeron los 15 sectores que releva el INDEC y sólo dos de ellos no cayeron a una tasa de dos dígitos: la intermediación financiera y los servicios públicos. Paradójicamente uno de los grandes perdedores fue el sector salud que cayó 32.6% contra abril 2019. En tiempos normales la salud y la educación son los más estables, los únicos en donde los economistas siempre acertamos. En hoteles y restaurantes la caída superó el 85%. No hay ningún antecedente en la serie que empezó en el 2004 que el 100% de los sectores caigan.

Esperamos que la economía se contraiga en torno del 12% en 2020, lo que implicaría que este año sea coronado como el peor de la historia. En 2002 cayó 10.9% y en anteriores crisis como en las hiperinflaciones de 1989 y 1990 las debacles quedaron en un dígito. Lo bueno, asumiendo que en agosto o septiembre empieza la recuperación, es que habrá arrastre positivo y en 2021 sin mucho esfuerzo se podría crecer entre 7 y 9%. Esto es porque el PBI de diciembre sería 8% más alto que el de todo el 2020 y dado que el PBI es un promedio anual, con mantener el valor de diciembre 2020 se lograría un crecimiento fuerte en 2021. De todas maneras, tomando los dos años juntos el saldo será todavía muy negativo. Hay muchos temas que pueden complicar la recuperación, como la desaparición de muchas empresas y el daño en su estructura financiera a las que queden en pie. Estimar esto es aún muy difícil y no hay demasiados lugares donde mirar. A esto se deberá agregar que, tras el comprensible alto déficit fiscal de este año, en algún momento el estado tendrá que ajustar su gasto lo que dificulta aún más la ecuación de recuperación.

Para buscar un nivel tan bajo de actividad como este hay que remontarse a noviembre del 2004. Pero la comparación es espuria porque abril no nos da un valor de tendencia sino el piso de la crisis. De todas maneras, el promedio del 2020 se parecerá a mitad del 2007, es decir que entre la mala performance de la última década más la pandemia habremos retrocedido 13 años. Algo se podrá recuperar con el rebote cíclico del 2021 pero aún así quedaríamos muy lejos de la riqueza que supimos conseguir. Si se hacen estos mismos números per cápita la situación es aún más deprimente.

Si los números son los que mostró el ministro Guzmán en el power point a los inversores (tienen mucho sentido), creciendo al 2% anual la Argentina tardará mucho en recuperar el PBI per cápita del 2010. Ciertamente no será en esta década. La meta debería estar puesta en cómo mejorar ese 2%, pero eso requiere planes de más largo plazo, un entorno de tranquilidad y sobre todo menos grieta para que haya un consenso político que haga cualquier plan más estable. Los temas a discutir serían cómo reducir la inflación en los próximos cinco años, cómo regular los servicios públicas, estructuras tributarias, reglas fiscales, relación nación provincias, apertura de la economía, entre otros.

El autor es economista de Econviews, profesor en la Universidad Torcuato Di Tella y creador del podcast La Economía en 3 Minutos https://anchor.fm/andres109/



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