La maldición del viento de cola, que demorará las reformas estructurales en la Argentina

En la macroeconomía, al igual que en el mundo de las finanzas, no existen las certezas sino diversos grados de probabilidad de ocurrencia de cualquier evento que se intente predecir

Corredores de bolsa disfrutan del ciclo alcista de las acciones en Nueva York (EFE)
Corredores de bolsa disfrutan del ciclo alcista de las acciones en Nueva York (EFE)

El futuro próximo de la economía argentina se presta a las más diversas interpretaciones. Existen pronósticos alarmistas y apocalípticos, y en dosis menores pueden también observarse algunos análisis voluntaristas que visualizan un aterrizaje suave y crecimiento prolongado, aunque a tasas débiles, debido a los múltiples excesos, fiscales y monetarios de la actual política económica, algunos heredados y otros provocados por la crisis sanitaria del coronavirus.

En la macroeconomía, al igual que en el mundo de las finanzas, no existen las certezas sino diversos grados de probabilidad de ocurrencia de cualquier evento que se intente predecir.

El escenario internacional

Según la teoría del ciclo económico de Ludwig von Mises- Friedrich Hayek, se puede suponer en el mundo la existencia de una burbuja de crédito, anterior a la pandemia, que estaba madurando y prometiendo explotar desde hace varios años. Es muy fácil, lógico e inmediato, prever que los desequilibrios y distorsiones que provoca el exceso de facilidades financieras, en algún momento se tornarán insostenibles y desencadenarán una crisis deflacionaria, con una violenta contracción del crédito y de los precios de los activos de renta variable, que no podrá, esta vez, ser evitada con el conocido alivio cuantitativo y reducción de tasas de la Reserva Federal y los restantes Bancos Centrales del mundo.

Mucho más complejo y hasta quizás imposible es acertar la oportunidad del acontecimiento. Destacados “futurólogos” anuncian su llegada desde hace más de un lustro y, sin embargo, Wall Street siguió marcando nuevos máximos en numerosas oportunidades, desoyendo a los agoreros llamados a la moderación.

<b>Wall Street siguió marcando nuevos máximos en numerosas oportunidades, desoyendo a los agoreros llamados a la moderación</b>

La aparición del Covid-19 desató una expansión monetaria y crediticia nunca vista. La FED inyectó en tres meses tanto dinero como lo hiciera durante los tres años de la crisis anterior (de 2013 a 2015). Es numerosa la bibliografía (Bernanke, Taylor, Friedman, etc.) que, estudiando la crisis del 30, concluyeron que no se detuvo a tiempo por la inexistencia de una política monetaria laxa que compensara la desaparición del crédito bancario.

Se sigue a continuación, que la receta única, ante las crisis recurrentes de las últimas décadas, es seguir inflando la burbuja con nuevas expansiones, aumentando una vez más los desequilibrios y las distorsiones. El mercado de valores, a su vez, se ha tornado adicto a este remedio y cada tanto amaga con una baja subrepticia que desata las alarmas de la autoridad monetaria, que gatilla rápidamente la medicina acostumbrada.

Estudiando la crisis del 30, economistas concluyeron que no se detuvo a tiempo por la inexistencia de una política monetaria laxa que compensara la desaparición del crédito bancario (Fuente: IPOM del BCRA)
Estudiando la crisis del 30, economistas concluyeron que no se detuvo a tiempo por la inexistencia de una política monetaria laxa que compensara la desaparición del crédito bancario (Fuente: IPOM del BCRA)

Algunos economistas ven la exagerada liquidez mundial provocando una tormenta inflacionaria en Occidente. La suba de precios haría que bajen las cotizaciones de los activos de renta fija, aumentando su rendimiento. Aquellas malas inversiones, que solo pueden ser justificadas en un ambiente de permanente aumento de las facilidades de crédito, deberán ser ahora liquidadas, dando lugar a la fase destructiva del ciclo económico de raíz monetaria.

<b>En la coyuntura actual es más factible que el escenario mundial implique una “reflación” en el mundo emergente, antes que una crisis en el primer mundo</b>

Hay una teoría sólida que respalda esta cadena causal. Sin embargo, en la coyuntura actual es más factible que el escenario mundial implique una “reflación” en el mundo emergente, antes que una crisis en el primer mundo. El escenario apocalíptico deberá esperar aún algunos años más. La crisis será grave porque los desequilibrios acumulados son extremos pero no parece inminente.

Respuesta de los mercados de trabajo y monetario

El muy reciente y sorpresivo anuncio de mejora en el mercado laboral estadounidense da muestra de la plasticidad y de la rápida capacidad de adaptación de las instituciones no monetarias que tiene ese país. Por tal motivo, a medida que se vaya desvaneciendo el efecto de la emergencia sanitaria, es esperable una rápida recuperación de la economía, que ya viene siendo largamente anunciada por la Bolsa, que siempre se anticipa a los acontecimientos futuros con una fascinante y profética regularidad.

El muy reciente y sorpresivo anuncio de mejora en el mercado laboral estadounidense da muestra de la plasticidad y de la rápida capacidad de adaptación de las instituciones no monetarias que tiene EEUU (Reuters)
El muy reciente y sorpresivo anuncio de mejora en el mercado laboral estadounidense da muestra de la plasticidad y de la rápida capacidad de adaptación de las instituciones no monetarias que tiene EEUU (Reuters)

La cercanía de la elección presidencial hará que Donald Trump recurra a la "épica de la recuperación post-pandémica". Su carisma y su suerte, sumado a la debilidad de sus contrincantes, permiten avizorar un entusiasmo nacional renovado, con una oleada de inversiones destinada a fortalecer el poderío tecnológico americano y a detener el crecimiento de la influencia del gigante chino.

La FED hará su parte y no absorberá el sobrante monetario. El único escenario mundial compatible con este comportamiento es un debilitamiento del dólar y un fuerte aumento de los activos no financieros del resto del mundo. Como en la crisis subprime, el desequilibrio será superado con un incremento de la demanda de dólares en lugar de una disminución de su oferta. Hay que recordar que la inflación es un fenómeno estrictamente monetario pero su ocurrencia depende de la falta de relación entre la oferta y la demanda de liquidez y no solamente de la variación de la primera.

Además, el análisis monetario es diferente al del resto de las monedas, dada la utilización del signo americano como moneda de reserva por la mayoría de los bancos centrales del planeta.

Los entes monetarios del mundo emergente verán fuertemente engrosadas sus reservas porque así lo permitirá el aumento de los precios de las materias primas que exportan.

<b>Los entes monetarios del mundo emergente verán fuertemente engrosadas sus reservas porque así lo permitirá el aumento de los precios de las materias primas que exportan</b>

EEUU habrá “exportado” la inflación subyacente a sus desequilibrios monetarios al resto del mundo, Trump ganará las elecciones y todos felices y contentos por uno o dos años más. En algún momento se pagarán las consecuencias.

La situación argentina

Se asume que el acuerdo con los acreedores se cerrará total o parcialmente de manera inminente que no existe posibilidad de default. Y, a pesar de los recientes vaticinios presidenciales, se puede prever un fuerte rebote de la economía luego de la brutal caída de este año, pero no un proceso de crecimiento sostenido y sustentable.

Ya antes del COVID-19 la casi totalidad del aparato productivo estaba ahogado por la falta de rentabilidad que provoca la exagerada carga tributaria y los sobrecostos estructurales de una mala y conflictiva legislación laboral, de la baja inversión en infraestructura, de los altos costos logísticos y de la inexistencia de un fluido mercado de capitales que permita financiar la producción y las nuevas inversiones.

En este marco, se presentan tres posibles escenarios futuros de corto plazo (dos o tres años):

1. Total inacción del Gobierno (10% probabilidad ocurrencia). En este caso, habrá un desborde inflacionario y una posterior confiscación de los ahorros con un símil plan Bonex (28 de diciembre 1989) que se diferenciará del original en que los bonos entregados a cambio no serán en dólares sino en pesos ajustados por inflación. Si no se confiscan los ahorros (para disolver la “montaña” de Leliq y Pases del BCRA), se verá un fogonazo inflacionario que podría devenir rápidamente en una hiper, ante la caída fulminante de la demanda de dinero que se dispararía.

La sobre colocación de Leliq y Pases del Banco Central pone presión a la tasa de inflación (EFE)
La sobre colocación de Leliq y Pases del Banco Central pone presión a la tasa de inflación (EFE)

2. Reformas estructurales, frugalidad fiscal y monetaria y disminución de impuestos distorsivos (30% probabilidad ocurrencia). El mejor escenario posible. Dadas las diferencias al interior de la coalición de gobierno no es esperable una virtuosidad extrema, con reformas que provoquen el “milagro argentino”. Aun así, es posible que haya algunos cambios favorables en la legislación laboral que están siendo promovidos por los integrantes más moderados de la actual administración. Si hay decisión por encarar cambios pro-crecimiento, esta parece una oportunidad de oro. Sin embargo, los escollos serán severos.

3. La maldición del viento de cola (60% probabilidad ocurrencia). Parece número puesto. Después del encierro de la cuarentena, habría intenciones en el Gobierno de provocar una fuerte devaluación compensada al estilo de Adalbert Krieger Vasena, durante el gobierno militar del General Onganía, en la segunda mitad de los 60. Habría un salto considerable en el tipo de cambio y un correlativo aumento de las retenciones a los productos del sector agropecuario. La historia económica argentina enseña que los políticos sólo efectúan cambios dramáticos cuando las circunstancias son extremadamente críticas. Las prometedoras reformas estructurales del escenario anterior podrían verse truncadas y/o adormecidas por el transitorio ciclo favorable de la soja, el petróleo y el resto de la materias primas.

<b>Las prometedoras reformas estructurales del escenario anterior podrían verse truncadas y/o adormecidas por el transitorio ciclo favorable de la soja, el petróleo y el resto de la materias primas</b>

El devenir de los acontecimientos mostrará la realidad. El Gobierno hasta ahora carece de un plan económico y parece creer que el acuerdo con los acreedores y el alivio fiscal implícito, serán capaces de permitir una oleada de crecimiento fácil y rápido. El fortalecimiento de la recaudación por las crecientes retenciones puede permitir una disminución del déficit fiscal y una fuerte baja de la inflación. Será la paz de los cementerios, por citar un lugar común.

Muchas industrias operaron a mínima capacidad en abril y mantendrán índices bajos varios meses más (Reuters)
Muchas industrias operaron a mínima capacidad en abril y mantendrán índices bajos varios meses más (Reuters)

Pero, solo reformas estructurales que disminuyan los costos de las empresas y fuertes disminuciones de la presión fiscal serán capaces de desatar un proceso de crecimiento sostenido, en lugar de los rebotes efímeros acostumbrados.

Es clave la re-determinación de la función empresarial. Es útil acudir a un fortalecimiento de la rentabilidad de las empresas que haga fluir nuevamente el espíritu emprendedor y competitivo de la mayoría de los integrantes del sector productivo. Si el industrial, el chacarero y el comerciante es culpado de todos los males de la economía argentina, y se intenta doblegarlo con regulaciones y prohibiciones, corto será el camino al descrédito del Gobierno y a la búsqueda de alternativas de cambio que devuelvan la esperanza al sufrido pueblo argentino.

El autor es economista y asesor financiero

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