
La Memoria es la que nos permitirá mantener el recuerdo de los que físicamente ya no están. Hacerlos presentes cuando no tenemos una tumba donde rendirles homenaje. La Memoria es la que nos permite luchar día a día contra el negacionismo, o su hermano menor, el relativismo que discute números.
La Verdad es la que nos permite seguir adelante. Saber exactamente lo que pasó es lo que permite a una sociedad enfrentarse a sí misma, crecer, corregirse, saber de qué lado está cada uno y cuáles son sus valores.
La Justicia es dar a cada uno lo suyo. Es castigar con la ley en la mano, la que no usaron los genocidas. Es decirle no a la venganza, que carcome por dentro y destruye sin permitir sanar. Es la que, como sostuvo Simon Wiesenthal, nos instruye que el perdón solo lo pueden otorgar las víctimas, y ellas no están para darlo.
La tarea de nuestra institución persigue los mismos valores que la sociedad argentina reivindica en la fecha de hoy. Ese es nuestro ayer, nuestro presente y nuestra razón de ser.
Nunca Más.
El autor es director del Centro Simon Wiesenthal para América Latina
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