El papa Francisco (AFP)
El papa Francisco (AFP)

¿Por qué el Papa Francisco, al hablar de Latinoamérica, califica a sus gobiernos de “muy débiles”?

De su lectura inferimos que hay cuatro razones: falta de unidad, la dependencia de los centros financieros, la corrupción y la falta de una buena comunicación social.

1.- La “Patria Grande” ¿una ilusión perdida?

El sueño de una Latinoamérica unida puede parecer perdido tras una larga historia de frustraciones. Sin embargo, para Francisco, la Patria Grande es una esperanza. La unidad siempre estuvo amenazada e impedida por el imperialismo inglés primero y norteamericano después. Penetraron con su ideología de libre comercio para llevarse todo el estaño de Bolivia, el cobre y oro de Chile, la carne de Argentina, el oro y café de Brasil, la plata, el platino y cinc de Perú, etcétera. Nada elaborado.

Es cierto que la primarización de las economías da gobiernos “débiles” pero ello es producto de no ser una unión.

2.- Deuda externa e incontrol de los capitales especulativos

El papa Francisco resaltando la contradicción de los imperios reafirma la verdad sabida según la cual “la deuda externa de los países pobres se ha convertido en un instrumento de control, pero no ocurre lo mismo con la deuda ecológica” (LS Nro. 52)

En las primeras décadas del siglo XIX, de México al Río de la Plata cinco bancos ingleses con relaciones promiscuas con los criollos expandieron el virus de los empréstitos. El primer caso del Río de la Plata fue el de Rivadavia y los hermanos Baring (1824). De ser colonias españolas pasaron a ser colonias financieras de Inglaterra. Deudas sucesivas hasta para financiar la guerra contra nuestros hermanos paraguayos que terminó pagando Perón en el año 1952. La Libertadora ingresó al país al FMI en 1956, etapa que concluye en el desendeudamiento que realizó el presidente Néstor Kirchner en enero de 2006. Mal que volverá a contraer Macri en el 2016.

Recientemente el papa Francisco, en el prólogo que escribió al libro Poder y dinero, del periodista Michele Zanzucchi, denunció: “Por todos lados, la falta de regulaciones y de controles adecuados favorece el crecimiento de capitales especulativos, a los que no les interesan las inversiones productivas a largo plazo, sino el lucro inmediato”.

Hay falta de controles por debilidad y por esa debilidad es que el prestamista pone las reglas del juego y subordina al Estado deudor.

3.- La corrupción

Esas deudas exorbitantes sólo son posibles por connivencias de los presidentes que las contraen y los legisladores que las permiten.

“La corrupción se vuelve todavía más irritante si los excluidos ven crecer ese cáncer social que es la corrupción profundamente arraigada en muchos países —en sus gobiernos, empresarios e instituciones— cualquiera que sea la ideología política de los gobernantes”. (EG nº 60)

El gran politólogo italiano y profesor de la Universidad de Columbia, Giovanni Sartori, decía que la corrupción es un elemento patológico del sistema que amenaza las democracias occidentales y sus gobiernos. En igual sentido, Francisco desarrolla el tema en un trabajo titulado Corrupción y pecado (ver nuestra nota Bergoglio y la corrupción).

4.- Los desvíos de la comunicación social.

En sus diversos discursos en las Jornadas Mundiales de las Comunicaciones, el Papa describió la realidad y la dirección que la Iglesia recomienda para una buen comunicación social.

En la realidad de los gobiernos latinoamericanos hay dos tendencias negativas de los medios: el posicionamiento del medio por la “pauta”. Se le pega o no según el gasto publicitario del gobierno o del sujeto.

En la negatividad de los medios, el Santo Padre habla de cuatro tentaciones: a) la calumnia; b) los carpetazos; c) la media verdad; y d) la coprofilia. Realidades que se ven en México, Colombia, Brasil o Argentina. También es frecuente que se apele a esas armas simplemente “para vender más”. Lo cual es igualmente grave. Por el contrario, el poder de la prensa es un aliado muy valioso en la construcción de gobiernos y democracias fuertes, sin faltar a la verdad. Difícil equilibrio si lo hay.

Los movimientos sociales

En Latinoamérica la pobreza en la última década disminuyó aunque aumentó la pobreza extrema. En 2017 se registraron 184 millones de pobres, de los cuales 62 millones viven en estado de pobreza extrema (CEPAL 2018). En la Argentina en los últimos cinco años la pobreza aumentó hasta constituir un 40% de la población. En relación a las personas más ricas, hay dificultades para tener una información precisa. Sin embargo, entre los primeros 100 multimillonarios del mundo 5 son latinoamericanos.

La desigualdad y la pobreza explican la presencia de la multitud en las calles de Buenos Aires, San Pablo, Quito, Bogotá, Santiago o Valparaíso en Chile, Cochabamba y La Paz en Bolivia. Y ese nuevo sujeto no se pierde en la madeja de debates que dividen en forma transversal a nuestras sociedades: izquierda o derecha, la cuestión de género, aborto sí aborto no, marihuana libre o guerra a las drogas. Un cura me dijo: “No les interesa, a los pobres les preocupa que van a poner esta noche en la cacerola”.