En la mañana del jueves, el presidente encargado de Venezuela Juan Guaidó me llamó para conversar sobre la situación de Venezuela.

El ingeniero Guaidó me expresó su voluntad de permanecer en su patria para seguir luchando por la libertad, de modo pacífico pero sin claudicaciones.

Por mi parte, le señalé que la mayoría del pueblo uruguayo apoyaba ese proyecto de democratización, aunque lamentaba la actitud del gobierno uruguayo, que se había negado sistemáticamente a reconocer la condición dictatorial del régimen.

Guaidó me preguntó entonces cómo se explica esa posición uruguaya y le contesté que los gobiernos frentistas habían sido todos partidarios del chavismo. Era una definición ideológica, favorable al socialismo del siglo XXI.

Incluso hubo un gran momento de idilio, en que Hugo Chávez visitaba el Uruguay como rey mago, repartiendo donaciones, manteniéndose hasta ahora una posición favorable a la continuidad del régimen.

El Gobierno uruguayo hoy desliza el debate a detener una posible invasión a Venezuela, rechazada por la comunidad internacional, como si ese fuera el tema y no la dictadura que ha creado la situación.

Fue una charla cordial, en la que Guaidó agradeció las voces uruguayas que se levantan a favor de la democracia en Venezuela.