El Gobierno nacional no encuentra la forma de suturar heridas internas, mientras la conflictividad social crece.

Hace tres años hemos dicho desde este espacio que el presidente Mauricio Macri nunca concibió a la UCR ni a Lilita Carrió como socios integrantes a tiempo completo de su gobierno. Su idea, en realidad la de Marcos Peña, es solo compartir todo lo concerniente al ámbito legislativo. Peña y Macri acuerdan en que lo viejo no puede ni debe convivir con lo nuevo porque lo contamina. Creen que el radicalismo y también Lilita, porque viene de allí, son tan viejos como el peronismo. Más allá de que por imperio de la realidad coqueteen con ellos después de sufrir cimbronazos en la relación. Sucede que los argentinos no distinguen el resultado entre lo viejo y lo nuevo.

Lo cierto es que Argentina hace cuarenta años involuciona achicando su clase media, aumentando la pobreza, aumentando el número de los que menos tienen en favor de un grupo reducido de los que más tienen. También vienen aumentando en nuestro país la incertidumbre, el desempleo a la hora en que aumenta la actividad económica en negro, con la consiguiente mano de obra en negro. Por ende, disminuyen los aportes al sistema previsional y de las obras sociales.

Hoy es un día importante para el Gobierno, especialmente para Rogelio Frigerio —quedó como el responsable principal—, con el propósito exclusivo de lograr que los gobernadores acuerden el presupuesto 2019 y pueda Macri llevarse esa foto a su despacho y enviarla al FMI. El problema es que si los gobernadores, según ha trascendido en las últimas horas, le exigen modificaciones para acordar, como la no eliminación del Fondo Sojero, así como también no disminuir ingresos brutos y el congelamiento de la planta de empleados en el sector público provincial, entre otros temas; si el Gobierno atiende estos planteos, generará incumplimiento con el último acuerdo con el Fondo. Para compensar la eliminación del Fondo Sojero, nación ofrecería préstamos a muy bajo interés proveniente de fondos de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) para que intendentes y presidentes comunales realicen obras.

A propósito del segundo acuerdo con el FMI tras el fracaso del primero, en términos globales el recorte significaría el 2,7% del PBI, o sea, aproximadamente quinientos mil millones de pesos. A hoy, por recorte de subsidios al transporte las provincias aportan entre 50/60 mil millones de pesos más, 30 mil millones de pesos por el Fondo Sojero y 20 mil millones de pesos si recortaran las tarifas sociales sobre el servicio eléctrico, medida publicada en el Boletín Oficial el miércoles pasado y luego desautorizada por Lopetegui.

Ante tan brutal ajuste la enorme pregunta es de qué manera, de llevarse adelante, aparecerán grajeas de vitamina para un cuerpo social que viene muy debilitado y al que se lo condena a bajar su peso sin alimentarse. Concretamente, ¿dónde está el plan de crecimiento para compensar tan brutal ajuste? Plantear un recorte sin el sostén de un plan de crecimiento resultará realmente inhumano para muchos, especialmente para los más necesitados.

Algo más de la reunión con los gobernadores: sería ingenuo no evaluar que los gobernadores buscarán en este presupuesto recuperar algo de lo que vía el pacto fiscal cedieron "gentilmente" tanto a la gobernadora María Eugenia Vidal como al jefe del Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta. También debe tenerse en cuenta que la inflación cercena todo propósito. Hemos visto los yerros escritos, publicados y votados en los dos presupuestos anteriores, donde las metas sobre crecimiento, el precio del dólar y la inflación fueron ampliamente desbordadas.

Además, debiesen recordar los gobernadores y sus legisladores que el año próximo, al ser electoral, pueden acrecentarse los yerros no autoinflingidos, sino intencionales.

Política en Santa Fe

Tras el fracaso en el intento de la reforma de la Constitución provincial, el gobernador Miguel Lifschitz abraza con igual pasión la posibilidad de liderar un espacio en el progresismo nacional. El candidato natural a gobernador por este espacio es el ex gobernador Antonio Bonfatti, pero hay una decisión política de realizar una interna con un candidato proveniente del sector de sus socios radicales. Al igual que a nivel nacional, los tiempos no los va a marcar la política sino el imperio de la realidad.

A propósito de la reforma constitucional santafesina no nata, el peronismo se entusiasma porque en la Legislatura acordaron todos los sectores para su rechazo. Desean una interna seria para consolidar a quien la gane. El senador Perotti será de la partida; María Bielsa mantiene su hermetismo, cree en un armado horizontal no propio del peronismo. En Rosario se lo escuchó al candidato a intendente Roberto Sukerman entusiasmarlo a Alejandro Grandinetti para correr por la misma categoría.