Un pueblo con malas decisiones

Por Vladimir Kislinger

Una de las frases de Platón que siempre me ha llamado la atención dice: "La obra maestra de la injusticia es parecer justo sin serlo". Al recordarla es inevitable hacer una revisión de los grandes y fatales personajes de nuestra historia universal, sobre todo de aquellos que, profesando supuestos ideales de justicia, equidad y superación, le han propinado grandes desgracias, con costos y pérdidas incalculables.

También entiendo que para que este y otro tipo de liderazgos logren concretarse, se necesitan fundamentalmente dos actores: el líder y sus seguidores. En este punto, nuevamente Platón afirma: "El precio de desentenderse de la política es el ser gobernado por los peores hombres". Por ello, el propósito del presente documento es orientar, destacar las características y advertir sobre el perfil de los líderes negativos que plagan nuestro continente, con el fin de alertarnos en consecuencia.

¿Qué hace que un líder negativo y altamente destructivo tenga éxito?

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José Morales Mancera publicó un artículo para la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) que sin duda nos allana el camino. En él, Morales sostiene: "El líder negativo buscará borregada dócil y manipulable que le pueda cubrir sus latrocinios o inmoralidades, pues prefiere el control de la borregada a la eficiencia de los resultados". En este punto saltan a la mente ministros, viceministros, directores, altos funcionarios de los gobiernos de gran parte de nuestra América Latina que, so pena de perderse el festín, practican la ceguera y la complacencia selectiva como una máxima casi religiosa.

La segunda característica de este tipo de perfil político, a juicio del doctor Morales Mancera, es: "El mal líder, destructor, hace crecer al subalterno pero en su capacidad de maldad y de crimen […] lo convierte en fanático y fundamentalista, premia según docilidad y falta de escrúpulos". Y va más allá, al afirmar: "Amenaza con vengarse del incumplimiento de las órdenes". El sistema de premios y castigos va en función de incrementar negativamente una conducta que a la postre llevará de cualquier forma a la desgracia al funcionario doblegado, por cuanto, eventualmente, al este distanciarse, pagará las consecuencias de la separación, cual pandillero a su pandilla o narcotraficante a su cártel.

En este asunto es inevitable pensar en el liderazgo del finado Hugo Chávez, en quien hasta el momento encajan todas las características descritas en el presente artículo. Una multitud de aduladores controlada a la perfección, a tal punto que, luego de fallecer, con las terribles consecuencias de sus acciones, aún se lo adjetiva como "el supremo", "el padre", "el segundo libertador", mientras que aquellos que osaron separarse huyen, mueren o son considerados unos parias.

La tercera característica del ensayo Psicología del líder negativo, publicado por Coparmex y firmado por el doctor José Morales Mancera, es la siguiente: "El líder destructivo destruye en primera instancia a la persona, pues se hace obedecer por miedo o por compartir la corrupción: sus únicos motivadores". Aquí, el respeto pasa a ser el miedo y el líder, el opresor. La obediencia se convierte en un acto reflejo, carente de juicio alguno, como una respuesta visceral ante un estímulo que se reviste de castigo, de consecuencia.

Adolf Hitler, Benito Mussolini, Francisco Franco, Joseph Stalin, Augusto Pinochet, Manuel Noriega, Robert Mugabe y Chávez, por citar algunos, tuvieron algo en común. Entendieron que, al rodearse de subalternos carentes de formación, personalidad y de juicio propio, condicionados por el castigo y la corrupción, encontrarían en el fracaso a sus propios y reemplazables chivos expiatorios, mientras que en el éxito se darían todo el crédito como alimento necesario para la construcción de esa figura autocrática, mesiánica.

Pero tal y como lo comenté al inicio de este texto, el costo de la irresponsabilidad de nuestros pueblos, de nosotros mismos al desentendernos de la política y de sus consecuencias, es el ser dominados por una masa de incompetentes que usualmente deja como resultado el hambre, la ruina, la desgracia. La pelota sigue estando de nuestro lado, sólo que nos da flojera y se la pasamos al delantero en el equipo equivocado.

@leadpoz

El autor es licenciado en Comunicación. Ex director de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) de Guayana.

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