Nunca está demás hacer un diagnóstico de nuestras vidas, para ver si realmente nos estamos haciendo cargo.
Hay una manera sencilla de ponerte en acción: preguntate si estás teniendo una vida dichosa.
Esa es la primera pregunta clave para ver si tu vida funciona o si estás teniendo una pseudo vida.
La Madre Teresa de Calcuta, un ser santo y sabio, decía: "Confunden ganarse la vida y cumplir funciones biológicas con tener una vida. Y la gran mayoría se muere sin haber vivido nunca".
Son miles de millones de personas que pasan cada día aguantando, sobreviviendo lo mejor que pueden, sin ir nunca más allá de la cotidianidad más evidente.
Nadie más que vos puede ser responsable de tu felicidad o de tu infelicidad.
Si todavía le estás echando la culpa a alguien por no sentirte pleno, ahí ya hay una tensión, una dicotomía: estás partido en varios pedazos.
En la psiquiatría se habla del comienzo de la esquizofrenia: la división entre la persona y la personalidad; entre el ser, el ego y la mente.
Cuando en realidad vos sos uno, una unidad; un ser de luz que vino a este mundo para ser feliz.
Mientras responsabilices a otros de lo que te pasa, mientras te detengas más a criticar los defectos de los demás que a pensar en cómo mejorar lo propio, vas a estar todavía sin hacerte cargo de tu vida.