
La enfermedad ósea de Paget interfiere en el proceso natural de reciclaje del cuerpo, por el cual el tejido óseo viejo se reemplaza progresivamente por tejido óseo nuevo. Con el paso del tiempo, los huesos pueden volverse frágiles y deformarse. Esta afección suele afectar normalmente la pelvis, el cráneo, la columna vertebral y las piernas.
El riesgo de contraer la enfermedad ósea de Paget aumenta con la edad y si hay familiares directos que tienen el trastorno. Sin embargo, por razones desconocidas para los médicos, la enfermedad ha disminuido en los últimos años y es menos grave cuando se desarrolla. Las complicaciones pueden incluir fracturas, pérdida auditiva y pinzamiento de los nervios de la columna vertebral.
Los bisfosfonatos, el medicamento que se usa para fortalecer los huesos debilitados por la osteoporosis, son el tratamiento principal. Es posible que se necesite cirugía si hay complicaciones.
Síntomas
La mayoría de las personas con enfermedad ósea de Paget no presentan síntomas. Cuando se manifiestan síntomas, la queja más común es por dolor de huesos.
Como esta enfermedad hace que el cuerpo cree huesos nuevos más rápido que lo normal, la remodelación rápida genera huesos menos organizados y más débiles que los normales, lo que puede derivar en dolor de huesos, deformidades y fracturas.
La enfermedad puede afectar solamente a una o dos zonas del cuerpo, o puede ser generalizada. Los signos y síntomas que se manifiesten, si los hay, dependerán de cuál sea la zona afectada.
Pelvis. La enfermedad ósea de Paget en la pelvis puede ocasionar dolor de cadera.
Cráneo. El crecimiento excesivo de los huesos en el cráneo puede ocasionar pérdida auditiva o dolores de cabeza.
Columna vertebral. Si se ve afectada la columna vertebral, las raíces nerviosas pueden terminar comprimidas. Esto puede provocar dolor, hormigueo y entumecimiento de un brazo o una pierna.
Pierna. A medida que se debilitan, los huesos pueden arquearse, lo que deriva en una postura de estevado. Los huesos alargados y deformados de las piernas pueden ejercer presión adicional en las articulaciones cercanas, lo que puede terminar en una artrosis en la rodilla o la cadera.
Cuándo consultar al médico
Habla con tu médico si tienes alguno de los siguientes:
Dolor en los huesos y las articulaciones
Hormigueo y debilidad en una extremidad
Deformidades en los huesos
Pérdida auditiva sin causa aparente, sobre todo si es solo de un lado

Factores de riesgo
Los factores que pueden aumentar el riesgo de sufrir la enfermedad ósea de Paget comprenden los siguientes:
Edad. Las personas mayores de 50 años tienen más probabilidades de desarrollar la enfermedad.
Sexo. Los hombres tienen mayor probabilidad de contraer esta enfermedad que las mujeres.
Nacionalidad. La enfermedad ósea de Paget es más común en Inglaterra, Escocia, Europa Central y Grecia, así como en países donde se establecieron los inmigrantes europeos. Es poco común en Escandinavia y en Asia.
Antecedentes familiares. Si tienes un pariente que tiene la enfermedad ósea de Paget, es más probable que desarrolles la afección.
Diagnóstico
Durante la exploración física, el médico te examinará las zonas del cuerpo donde sientes dolor. También podría pedirte que te hagas una radiografía y un análisis de sangre para ayudar a confirmar el diagnóstico de la enfermedad ósea de Paget.
Pruebas de diagnóstico por imágenes
El cambio en los huesos se puede identificar a través de:
Radiografías. El primer indicio de la enfermedad ósea de Paget suelen ser las anomalías que se detectan en una radiografía realizada por otros motivos. Las imágenes radiográficas de los huesos pueden mostrar zonas de rotura ósea, de alargamiento óseo y de deformidades que son características de la enfermedad, como el arqueo de los huesos alargados.
Gammagrafía ósea. En una gammagrafía ósea, se inyecta material radioactivo en el cuerpo. Esta sustancia viaja a las partes de los huesos más afectadas que se iluminan en las imágenes analizadas.
Análisis de laboratorio
Las personas que tienen la enfermedad ósea de Paget usualmente presentan elevados niveles de fosfatasa alcalina en sangre, lo cual surge de un análisis de sangre.

Tratamiento
Si no tienes síntomas, es posible que no necesites tratamiento. Sin embargo, si la enfermedad está activa —esto lo indica un nivel elevado de fosfatasa alcalina— y está afectando lugares de alto riesgo del cuerpo, como el cráneo o la columna vertebral, el médico puede recomendarte un tratamiento para prevenir complicaciones, aun si no tienes síntomas.
Medicamentos
Los medicamentos para la osteoporosis (bisfosfonatos) constituyen el tratamiento más común para la enfermedad ósea de Paget. Aunque en general los bisfosfonatos se administran por inyección en una vena, se pueden administrar por vía oral. Cuando se toman por vía oral, los bisfosfonatos se toleran bien, normalmente, aunque pueden irritar el estómago.
Los bisfosfonatos que se administran por vía intravenosa son:
Ácido zoledrónico (Zometa, Reclast)
Pamidronato (Aredia)
Ibandronato (Boniva)
Los bifosfonatos orales son:
Alendronato (Fosamax, Binosto)
Risedronato (Actonel, Atelvia)
En raras ocasiones, la terapia con bisfosfonatos se ha asociado con dolores intensos de los músculos, articulaciones o huesos, que pueden no desaparecer cuando se suspenden los medicamentos. Además, los bisfosfonatos pueden aumentar el riesgo de una afección poco común en el cual una sección de la mandíbula muere y se deteriora, lo cual suele estar asociado a una enfermedad dental o una cirugía bucal.
Si no toleras los bisfosfonatos, es posible que el médico prescriba calcitonina (Miacalcin), una hormona que se produce de forma natural y que se relaciona con la regulación del calcio y el metabolismo óseo. La calcitonina es un medicamento que te administras a ti mismo mediante una inyección o atomizador nasal. Los efectos secundarios pueden comprender náuseas, enrojecimiento facial e irritación en el sitio de la inyección.
Cirugía
En casos poco frecuentes, puede requerirse cirugía para:
Ayudar a que las fracturas sanen
Reemplazar articulaciones dañadas por artritis grave
Realinear los huesos deformados
Reducir la presión sobre los nervios
La enfermedad ósea de Paget con frecuencia hace que el cuerpo produzca demasiados vasos sanguíneos en los huesos afectados, aumentando el riesgo de pérdida grave de sangre durante una operación.
Si tienes programada una cirugía de los huesos afectados por la enfermedad ósea de Paget, el médico puede recetarte medicamentos para reducir la actividad de la enfermedad, lo que puede ayudar a reducir la pérdida de sangre durante la cirugía.
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