Várices esofágicas: cuáles son sus síntomas, causas y tratamiento

Dependiendo el tipo de síntoma que se presente, se puede conocer el nivel de gravedad de una padecimiento

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Existen distintos métodos para diagnosticar
Existen distintos métodos para diagnosticar este padecimiento (Infobae/Jovani Pérez)

Las várices esofágicas son venas anormales dilatadas en el tubo que conecta la garganta con el estómago (esófago). Esta afección ocurre con mayor frecuencia en personas que padecen enfermedades hepáticas graves.

Las várices esofágicas se desarrollan cuando el flujo de sangre normal al hígado se bloquea por un coágulo o tejido cicatricial en el hígado. Para evitar los bloqueos, la sangre fluye hacia vasos sanguíneos más pequeños que no están diseñados para transportar grandes volúmenes de sangre. Los vasos pueden filtrar sangre o incluso romperse y así provocar un sangrado posiblemente fatal.

Una serie de medicamentos y procedimientos médicos pueden ayudar a prevenir o detener el sangrado de las várices esofágicas.

Síntomas

En general, las várices esofágicas no causan signos ni síntomas, excepto que ocurra una hemorragia. Los signos y los síntomas de las várices esofágicas sangrantes incluyen los siguientes: Vómitos de grandes cantidades de sangre Deposiciones oscuras, alquitranadas o con sangre Aturdimiento Pérdida del conocimiento en casos graves

El médico podría sospechar la presencia de várices esofágicas si tienes signos de enfermedad hepática, incluidos los siguientes: Coloración amarilla en la piel y los ojos (ictericia) Sangrado con facilidad y formación de hematomas Acumulación de líquido en el abdomen (ascitis)

Cuándo consultar al médico

Programa una consulta con tu médico si tienes signos o síntomas que te preocupen. Si se te diagnosticó enfermedad hepática, pregúntale al médico sobre el riesgo de tener várices esofágicas y qué puedes hacer para reducir el riesgo. Además, pregúntale al médico si debes realizar un procedimiento para controlar las várices esofágicas.

 Ante cualquier malestar lo
Ante cualquier malestar lo mejor es acudir al médico (Getty Images)

Aunque muchas personas con enfermedad hepática avanzada desarrollan várices esofágicas, la mayoría no tiene sangrado. Es más probable que las várices esofágicas sangren si tienes: Presión alta en la vena porta. El riesgo de sangrado aumenta a medida que se eleva la presión en la vena porta (hipertensión portal). Várices grandes. Cuanto más grandes son las várices esofágicas, más probabilidad tienen de sangrar. Marcas rojas en las várices. Cuando se las mira a través de un tubo flexible y delgado (endoscopio) que se introduce por la garganta, algunas várices esofágicas muestran rayas largas rojas o puntos rojos. Estas marcas indican un riesgo alto de sangrado. Insuficiencia hepática o cirrosis grave. En general, cuanto más grave es la enfermedad hepática, más probable es que sangren las várices esofágicas. Seguir consumiendo alcohol. El riesgo de sangrado varicoso es mayor si continúas bebiendo en lugar de dejar de hacerlo, especialmente si la enfermedad está relacionada con el alcohol.

Si anteriormente tuviste sangrado de las várices esofágicas, tienes más probabilidades de que las várices vuelvan a sangrar.

Diagnóstico

Si tienes cirrosis, el médico debe hacerte pruebas de detección de várices esofágicas cuando se te diagnostica. La frecuencia con la cual te someterás a las pruebas de detección depende de la afección. Las principales pruebas utilizadas para diagnosticar las várices esofágicas son las siguientes:

Examen endoscópico. Un procedimiento denominado endoscopia gastrointestinal superior es el método preferido de detección de várices esofágicas. El médico introduce un tubo delgado, flexible e iluminado (endoscopio) por la boca y lo dirige hacia el esófago, el estómago y el comienzo del intestino delgado (duodeno).

 Cada enfermedad tiene uno
Cada enfermedad tiene uno o varios tratamientos que seguir para combatirla (Getty Images)

El objetivo principal del tratamiento de las várices esofágicas consiste en prevenir el sangrado. Las várices esofágicas sangrantes son potencialmente mortales. Si se produce un sangrado, existen tratamientos para intentar detenerlo.

Tratamiento para evitar el sangrado

Los tratamientos para disminuir la presión arterial de la vena porta pueden reducir el riesgo de várices esofágicas sangrantes. Algunos de los tratamientos son los siguientes: Medicamentos para reducir la presión en la vena porta. Un tipo de medicamento para la presión arterial llamado betabloqueante puede ayudar a reducir la presión arterial en la vena porta, disminuyendo la probabilidad de sangrado. Estos medicamentos incluyen propranolol (Inderal, Innopran XL) y nadolol (Corgard).

Usar bandas elásticas para atar las venas sangrantes. Si tus várices esofágicas parecen tener un alto riesgo de sangrado, o si ya has tenido sangrado de várices, el médico podría recomendarte un procedimiento llamado ligadura endoscópica con banda.

Con un endoscopio, el médico usa succión para jalar las várices hacia una cámara en el extremo del endoscopio y las envuelve con una banda elástica, que básicamente "estrangula" las venas para que no puedan sangrar. La ligadura endoscópica con banda conlleva un pequeño riesgo de complicaciones, como sangrado y cicatrización del esófago.

Tratamiento si tienes hemorragia

Las várices esofágicas sangrantes son potencialmente mortales y es fundamental tratarlas de inmediato. Los tratamientos usados para detener el sangrado y revertir los efectos de la pérdida de sangre incluyen lo siguiente: Usar bandas elásticas para atar las venas sangrantes. El médico puede envolver las várices esofágicas con bandas elásticas mediante una endoscopia. Medicamentos para retrasar el flujo sanguíneo en la vena porta. Medicamentos como la octreotida (Sandostatin) y la vasopresina (Vasostrict) retrasan el flujo de sangre a la vena porta. Por lo general, el medicamento se continúa hasta cinco días después del episodio de sangrado.

Desviación del flujo sanguíneo de la vena porta. Si el medicamento y los tratamientos de endoscopia no detienen el sangrado, el médico podría recomendar un procedimiento denominado derivación portosistémica intrahepática transyugular (TIPS).

La derivación es una apertura creada entre la vena porta y la vena hepática, que transporta sangre del hígado al corazón. La derivación reduce la presión en la vena porta y, en general, detiene el sangrado de las várices esofágicas.

Pero la TIPS puede causar complicaciones graves, que incluyen insuficiencia hepática y confusión mental, que pueden ocurrir cuando las toxinas que el hígado normalmente filtraría pasan por la derivación en forma directa al torrente sanguíneo.

La TIPS se usa cuando todos los otros tratamientos fallan o como una medida temporal en personas que esperan un trasplante de hígado.

Colocar presión en las várices para detener el sangrado. Si los tratamientos de endoscopia y medicamentos no funcionan, los médicos pueden intentar detener el sangrado aplicando presión en las várices esofágicas. Una forma de detener temporalmente el sangrado es inflar un globo para aplicar presión en las várices hasta 24 horas, un procedimiento denominado taponamiento con globo. El taponamiento con globo es una medida temporal antes de que se puedan realizar otros tratamientos, como la TIPS .

Este procedimiento lleva un alto riesgo de reaparición del sangrado después de que se desinfla el globo. El taponamiento con globo también puede causar complicaciones graves, incluso una ruptura en el esófago, que puede causar la muerte. Restauración del volumen sanguíneo. Es posible que te realicen una transfusión para reemplazar la sangre perdida y un factor de coagulación para detener el sangrado. Cómo prevenir infecciones. Existe un mayor riesgo de infección con el sangrado, de manera que es muy probable que se te dé un antibiótico para evitar infecciones. Reemplazo del hígado enfermo por uno sano. El trasplante de hígado es una opción para las personas con enfermedad hepática grave o aquellas que experimentan sangrado recurrente de várices esofágicas. Aunque, a menudo, el trasplante de hígado es exitoso, la cantidad de personas que esperan un trasplante supera el número de órganos disponibles.

Nuevo sangrado

Existe un alto riesgo de que el sangrado se repita en personas que han tenido sangrado a causa de várices esofágicas. Los betabloqueantes y la ligadura endoscópica con banda son los tratamientos recomendados para ayudar a prevenir que el sangrado vuelva a ocurrir.

Después del tratamiento inicial con bandas, el médico repetirá la endoscopia superior en intervalos regulares y aplicará más bandas si es necesario hasta que las várices esofágicas hayan desaparecido o sean lo suficientemente pequeñas para reducir el riesgo de se vuelva a producir el sangrado.

Posible tratamiento futuro

Los médicos están explorando una terapia de emergencia experimental para detener el sangrado de las várices esofágicas que implica rociar un polvo adhesivo. El polvo hemostático se administra mediante un catéter durante una endoscopia. Cuando se rocía en el esófago, el polvo hemostático se pega en las várices y puede detener el sangrado.

Otra posible forma de detener el sangrado cuando fallan todas las otras medidas es usar un estent metálico autoexpandible (SEMS). El SEMS se puede colocar durante una endoscopia y puede detener el sangrado presionando las várices esofágicas sangrantes.

Sin embargo, el SEMS podría dañar el tejido y puede migrar después de ser colocado. El estent se debe quitar a los siete días y el sangrado podría volver a aparecer. Esta opción es experimental y aún no está ampliamente disponible.