Ataque cardíaco: cuáles son sus síntomas, causas y tratamiento

Dependiendo el tipo de síntoma que se presente, se puede conocer el nivel de gravedad de una padecimiento

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Existen varas formas para diagnosticar
Existen varas formas para diagnosticar este padecimiento (Infobae/Jovani Pérez)

El ataque cardíaco se produce cuando se bloquea o se reduce gravemente el flujo de sangre que va al corazón. Por lo general, la obstrucción se debe a una acumulación de grasa, colesterol y otras sustancias en las arterias del corazón (coronarias). Los depósitos de grasa que contienen colesterol se llaman placas. El proceso de acumulación de placas se llama ateroesclerosis.

A veces, una placa puede romperse y formar un coágulo que bloquea el flujo de sangre. La interrupción del flujo de sangre puede dañar o destruir una parte del músculo cardíaco.

El ataque cardíaco también se conoce como infarto de miocardio.

Si se produce un ataque cardíaco, es necesario recibir tratamiento de inmediato a fin de evitar la muerte. Llama al 911 o busca atención médica de emergencia si crees que estás teniendo un ataque cardíaco.

Síntomas

Los síntomas de un ataque cardíaco varían. En algunas personas, estos síntomas son leves. Otras personas tienen síntomas graves. Algunas personas no presentan síntomas.

Los síntomas frecuentes de un ataque cardíaco incluyen: Dolor en el pecho que puede sentirse como presión, opresión, dolor, o sensación opresiva o de dolor. Dolor o molestias que se propagan al hombro, al brazo, a la espalda, al cuello, a la mandíbula, a los dientes o, a veces, a la parte superior del abdomen. Sudor frío. Fatiga. Acidez estomacal o indigestión. Aturdimiento o mareos repentinos. Náusea. Falta de aire.

Las mujeres pueden tener síntomas atípicos, como dolor punzante o breve en el cuello, el brazo o la espalda. A veces, el primer síntoma de un ataque cardíaco es un paro cardíaco repentino.

Algunos ataques cardíacos se producen de repente, pero muchas personas tienen signos y síntomas de advertencia horas, días o semanas antes. El dolor en el pecho o la presión (angina) que persiste y no desaparece con el descanso puede ser un signo de alarma temprano. La angina de pecho es el resultado de un descenso temporal del flujo sanguíneo hacia el corazón.

Cuándo debes consultar con un médico

Busca ayuda de inmediato si crees que estás teniendo un ataque cardíaco. Adopta las siguientes medidas: Llama a emergencias. Si crees que estás teniendo un ataque cardíaco, llama inmediatamente al 911 o al número de emergencia local. Si no tienes acceso a servicios médicos de urgencia, pídele a alguien que te lleve al hospital más cercano. Conduce solamente si no queda otra opción. Toma nitroglicerina si te la recetó el proveedor de atención médica. Tómala según las instrucciones mientras esperas la ayuda de emergencia.

Toma aspirina, si el médico lo recomienda. El consumo de aspirina durante un ataque cardíaco podría reducir el daño cardíaco al evitar que la sangre forme coágulos.

La aspirina puede interactuar con otros medicamentos, así que no la tomes a menos que el proveedor de atención médica o el personal médico de emergencia te lo indiquen. No retrases la llamada al 911 para tomar aspirina. Llama primero al número de emergencias.

Qué hacer si ves que una persona podría estar teniendo un ataque cardíaco

 Ante cualquier malestar lo
Ante cualquier malestar lo mejor es acudir al médico (Shutterstock)

Entre los factores de riesgo de un ataque cardíaco, se incluyen los siguientes: Edad. Los hombres mayores de 45 años y las mujeres mayores de 55 años tienen una mayor probabilidad de tener un ataque cardíaco que los hombres y las mujeres más jóvenes. Consumo de tabaco. Se incluye fumar y la exposición por largo tiempo al humo de segunda mano. Si fumas, deja de hacerlo. Presión arterial alta. Con el tiempo, la presión arterial alta pude dañar las arterias que conducen al corazón. Cuando la presión arterial alta se produce junto con otras afecciones, como la obesidad, el colesterol alto o la diabetes, aumenta aún más el riesgo. Niveles elevados de colesterol o triglicéridos. Es muy probable que un nivel alto de colesterol de lipoproteínas de baja densidad (el colesterol "malo") estreche las arterias. Un nivel alto de ciertas grasa en la sangre, denominadas triglicéridos, también aumenta el riesgo de sufrir un ataque cardíaco. El riesgo de tener un ataque cardíaco puede descender si los niveles de colesterol de lipoproteínas de alta densidad (el colesterol "bueno") se mantienen dentro del rango normal. Obesidad. La obesidad está asociada con la presión arterial alta, la diabetes, niveles altos de triglicéridos o colesterol malo y niveles bajos de colesterol bueno. Diabetes. Los niveles de glucosa sanguínea aumentan cuando el cuerpo no produce una hormona denominada insulina o cuando no puede usarla correctamente. Los niveles altos de glucosa sanguínea aumenta el riesgo de tener un ataque cardíaco. Síndrome metabólico. Este síndrome combina, al menos, tres de estas características: cintura ensanchada (obesidad central), presión arterial alta, niveles bajos de colesterol bueno, niveles bajos de triglicéridos y niveles altos de glucosa sanguínea. El síndrome metabólico hace que seas dos veces más propenso a tener una enfermedad cardíaca que las personas que no tienen este síndrome. Antecedentes familiares de ataques cardíacos. Si tu hermano, tu hermana, uno de tus padres o tus abuelos han tenido un ataque cardíaco a una temprana edad (antes de los 55 años en los hombres y antes de los 65 años en las mujeres), puedes correr un mayor riesgo. Falta de ejercicio. La falta de actividad física (estilo de vida sedentario) está relacionada con un mayor riesgo de sufrir ataques cardíacos. Hacer ejercicio de forma regular mejora la salud del corazón. Dieta no saludable. Llevar una dieta con alto contenido de azúcar, grasas animales, alimentos procesados, grasas trans y sal aumenta el riesgo de tener un ataque cardíaco. Come mucha cantidad de frutas, verduras, fibra y aceites saludables. Estrés. El estrés emocional, como la ira extrema, puede aumentar el riesgo de tener un ataque cardíaco. Consumo de drogas ilícitas. La cocaína y las metanfetamina son estimulantes. Pueden provocar un espasmo de la arteria coronaria y ocasionar un ataque cardíaco. Antecedentes de preeclampsia. Esta afección también provoca presión arterial alta durante el embarazo y aumenta el riesgo de padecer una enfermedad cardíaca alguna vez en la vida. Una afección autoinmunitaria. Las afecciones como la artritis reumatoidea o el lupus pueden aumentar el riesgo de tener un ataque cardíaco.

Diagnóstico

Idealmente, el proveedor de atención médica debe examinarte durante los exámenes periódicos en busca de factores de riesgo que puedan ocasionar un ataque cardíaco.

A menudo, un ataque cardíaco se diagnostica en un entorno de emergencias. Si tuviste o tienes un ataque cardíaco, los proveedores de atención médica tomarán medidas inmediatas para tratar tu afección. Si puedes responder preguntas, es posible que te pregunten sobre tus síntomas y tus antecedentes médicos.

El diagnóstico de un ataque cardíaco incluye controlar la presión arterial, el pulso y la temperatura. Se hacen pruebas para determinar cómo está latiendo el corazón y revisar el estado general de salud.

Pruebas

 Cada enfermedad tiene una
Cada enfermedad tiene una o varias formas de diagnosticarla para así detectarla y luego combatirla (EFE)

Cada minuto que pasa después de tener un ataque cardíaco, se daña o muere más tejido cardíaco. Es necesario el tratamiento de urgencia para corregir el flujo sanguíneo y restablecer los niveles de oxígeno. Se administra oxígeno inmediatamente. El tratamiento específico para el ataque cardíaco depende de si la obstrucción del flujo sanguíneo es parcial o total.

Medicamentos

Estos son algunos medicamentos para tratar un ataque cardíaco: Aspirina. La aspirina reduce la coagulación de la sangre. Ayuda a mantener la sangre en movimiento a través de una arteria estrechada. Si llamas al 911 o al número de emergencia local, es posible que se te indique que mastiques una aspirina. Es posible que los proveedores de atención médica de emergencias te den una aspirina de inmediato. Trombolíticos o fibrinolíticos. Estos medicamentos ayudan a desintegrar los coágulos sanguíneos que bloquean el flujo sanguíneo hacia el corazón. Cuanto antes se administre un trombolítico después de un ataque cardíaco, menor daño sufrirá el corazón y habrá mayores probabilidades de supervivencia. Otros medicamentos anticoagulantes. Puede administrarse un medicamento conocido como heparina por vía intravenosa o mediante una inyección. La heparina hace que la sangre sea menos pegajosa y menos propensa a formar coágulos. Nitroglicerina. Este medicamento ensancha los vasos sanguíneos. Ayuda a mejorar el flujo sanguíneo hacia el corazón. La nitroglicerina sirve para tratar el dolor repentino en el pecho (angina de pecho). Se administra en forma de pastilla que se coloca debajo de la lengua, como pastilla para tragar o como una inyección. Morfina. Este medicamento se administra para aliviar el dolor en el pecho que no desaparece con nitroglicerina. Betabloqueadores. Estos medicamento disminuyen los latidos del corazón y la presión arterial. Los betabloqueadores pueden limitar la cantidad de daño en el músculo cardíaco y evitar los ataques cardíacos futuros. Se administran a la mayoría de las personas que están sufriendo un ataque cardíaco. Inhibidores de la ECA . Estos medicamentos disminuyen la presión arterial y la sobrecarga del corazón. Estatinas. Estos medicamentos ayudan a disminuir los niveles de colesterol poco saludables. El exceso de colesterol malo (lipoproteína de baja densidad, o LDL) puede bloquear las arterias.

Cirugía y otros procedimientos

Si tuviste un ataque cardíaco, se puede hacer una cirugía o un procedimiento para abrir la arteria bloqueada. Las cirugías y los procedimientos para tratar un ataque cardíaco incluyen:

Angioplastia coronaria y colocación de estents. Este procedimiento se realiza para abrir las arterias cardíacas obstruidas. También puede llamarse intervención coronaria percutánea. Si tuviste un ataque cardíaco, este procedimiento suele realizarse durante un procedimiento utilizado para encontrar las obstrucciones (cateterismo cardíaco).

Durante la angioplastia, el médico del corazón (cardiólogo) guía una sonda (catéter) fina y flexible hasta la parte estrechada de la arteria cardíaca. Se infla un pequeño globo para ayudar a ensanchar la arteria obstruida y mejorar el flujo sanguíneo.

Durante una angioplastia, se puede colocar una pequeña sonda de malla de alambre (estent) en la arteria. El estent ayuda a mantener la arteria abierta. Disminuye el riesgo de que la arteria se vuelva a estrechar. Algunos estents están recubiertos con un medicamento que ayuda a mantener las arterias abiertas. Cirugía de baipás de las arterias coronarias. Esta es una cirugía a corazón abierto. El cirujano toma un vaso sanguíneo sano de otra parte del cuerpo para crear una nueva vía para la sangre en el corazón. Luego la sangre circula alrededor de la arteria coronaria obstruida o estrechada. La cirugía de baipás de las arterias coronarias se puede hacer como cirugía de urgencia en el momento de un ataque cardíaco. A veces, se hace unos pocos días después, cuando el corazón ya se recuperó un poco.

Rehabilitación cardíaca

La rehabilitación cardíaca es un programa de ejercicio educativo y personalizado que te enseña formas de mejorar la salud del corazón después de la cirugía cardíaca. Se centra en hacer ejercicio, seguir una dieta saludable para el corazón, manejar el estrés y regresar poco a poco a las actividades habituales. La mayoría de los hospitales ofrece la rehabilitación cardíaca desde que se está en el hospital. El programa por lo general sigue durante unas semanas o meses después del regreso a casa.

En general, las personas que asisten a rehabilitación cardíaca después de un ataque cardíaco viven más tiempo y son menos propensas a tener otro ataque cardíaco o presentar complicaciones a partir de este evento. Si no se recomienda la rehabilitación cardíaca durante tu hospitalización, consulta con tu proveedor de atención médica al respecto.