Florencio Randazzo, el hombre que dijo no

Guardar

La verdadera carrera política de Florencio Randazzo comenzó aquel día de 2015 que le dijo a Cristina Fernández de Kirchner que no aceptaba encabezar la boleta como candidato a gobernador por la Provincia de Buenos Aires. Él pretendía competir con Daniel Scioli en las primarias para las presidenciales.

La historia es conocida, irían a la PASO Aníbal Fernández y Julián Domínguez por el Frente para la Victoria, el primero ganaría una desgastante interna, para perder en las generales contra María Eugenia Vidal. A partir de ese punto el sueño de un presidente ni radical ni peronista cobraría forma para coronar el triunfo de Mauricio Macri en el balotaje.

¿Qué hubiera pasado si en vez de Fernández el candidato hubiese sido Randazzo? Muchos sostienen que hoy el presidente sería Daniel Scioli, pero como siempre sucede con la historia contrafáctica, nunca se sabrá. Quizás en algún punto del siglo XX Randazzo hubiera quedado como el mariscal de la derrota -en una terminología hoy abandonada-, pero, por el contrario, muchos por lo bajo lo consideraron un héroe por haber dicho no a la todopoderosa Cristina a lo que en su momento se pareció más una oferta de trabajo que una candidatura, pues el peronismo no podía perder.

Sería injusto no reconocer la trayectoria política previa de Aníbal Florencio Randazzo, de profesión contador, nacido en Chivilcoy en 1º de marzo de 1964. Si bien fue diputado provincial por la cuarta sección electoral por Buenos Aires entre 1995 y 2002, su ascenso a las ligas mayores será cuando se integra al gabinete de Felipe Solá, primero como secretario de modernización, luego como jefe de gabinete en 2003, y finalmente ministro de gobierno al año siguiente. Su ascenso parecía imparable.

En 2007, Florencio da su gran salto a la política nacional integrándose como ministro del interior en el primer gabinete de Cristina. Bajo su ministerio impulsó la renovación de los DNI y la ley 26571 que implementó las PASO firmada por el suscripto, pero también por sus compañeros de gabinete en aquellos días, el propio Aníbal Fernández, Julián Domínguez y su actual contrincante Jorge Taiana, entre otros.

La tragedia de Oncetambién cambiaría el rol de Florencio Randazzo. En efecto, si bien en 2011 el oriundo de Chivilcoy fue confirmado tras la reelección de Cristina, en junio de 2012 pasa a incorporar el área de transporte, quitándoselo a Julio De Vido, cuestionado indirectamente por el caso. Allí Randazzo intuye que puede transformarse en el activo gestor de un área virtualmente abandonada, realizando una renovación parcial de la maltrecha red ferroviaria con énfasis en los tramos suburbanos, usado por millones de argentinos.

Así se llega al comienzo del artículo. Dentro del fuerte desgaste de los dos últimos años de Cristina, Randazzo mantiene su buena imagen precisamente por visualizarse como un gestor, cualidad no abundante en la era del cepo cambiario. Sin embargo, en esos momentos "el hombre de los trenes" pasa a imaginarse en algo más que un buen gestor: nada menos que la alternativa a Daniel Scioli al frente del país. Esa posibilidad podía ser una bisectriz entre los reparos que tenía entre los kirchneristas la figura del gobernador, y la necesidad de reencontrarse con los sectores medios que luego de 2011 habían abandonado a Cristina luego de la imposición del cepo. Además, Randazzo no ocultaba su desconsideración hacia Scioli como fuera patente en aquella famosa charla frente los miembros de Carta Abierta.

Cristina no coincidiría en su postulación, Randazzo podría implicar un competidor en el liderazgo para el peronismo, de allí el ofrecimiento de la rechazada candidatura a la gobernación. Tras aquellos eventos el ex ministro del Interior y Transporte pasa a un ruidoso silencio de casi dos años. Ya en 2017 y frente a las dudas sobre la posible postulación de Cristina planea volver a los primeros planos con nuevos aliados, el Movimiento Evita, algunos intendentes de la Provincia de Buenos Aires, entre otros. Toda una novedad.

No obstante, cuando en junio de este año Cristina confirmó su candidatura a senadora, Randazzo redobló su apuesta, ahora pidiendo primarias abiertas contra la mismísima ex mandataria. Luego de unas infructuosas negociaciones, donde los enviados de Cristina le habrían ofrecido en vez de primarias un lugar en la lista de diputados con la condición de abandonar a sus circunstanciales socios, la respuesta fue no. La explicación formal del kirchnerismo es que una PASO sería influenciada por votantes "extraños". La informal es que Cristina es la jefa y por siempre Randazzo sería un colaborador suyo.

La negativa por parte del chivilcoyense hizo crecer el supuesto de que Randazzo podía ser un "caballo de Troya" del macrismo, es decir, una estrategia para quitar vitales votos a Cristina partiendo (una vez más luego de Sergio Massa) el caudal de votos que obtuvo la ex presidenta en la Provincia en 2011. Así que casi sobre el cierre de listas se presentaron dos grandes novedades: Cristina dejó el Partido Justicialista para conformar Unidad Ciudadana, mientras que Randazzo presentó su sello Cumplir montado sobre el propio PJ.

Cabe preguntarse por qué Randazzo elige ir de candidato a senador, cuando sus posibilidades de acceder a alguna de las tres sillas disponibles son desde el vamos casi nulas, frente al oficialismo de Vidal, frente a la propia Cristina y frente a Sergio Massa, este último con difícil perspectiva, pero ampliamente instalado en la opinión pública desde 2013. Desde el punto de vista político se plantearon dos objetivos: el primero, lograr la efectiva jubilación de Cristina en vistas del 2019 y luego capturar el voto peronista no kirchnerista y que habría quedado vacante tras la alianza de Massa con Margarita Stolbizer. No casualmente tras este objetivo como primer candidato a diputado fue el exitoso intendente peronista de Bolívar Eduardo "Balli" Buca, buscando hacer pie en el interior de la Provincia que le dio la espalda a Cristina.

Su campaña centrada en el valor de su palabra y en sus logros como funcionario público pareció no haber sido suficiente para hacerse un lugar de mayor relevancia en las PASO. Los trenes son bienvenidos, pero no hacen ganar una elección cuando la discusión mayor es sobre dos modelos antitéticos. Su última publicidad buscando hacer debilidad fortaleza (somos locos, pero no gatos), probablemente trajo una sonrisa a parte de la audiencia, pero difícilmente traiga nuevos votos sobre el escueto 5,94% obtenido en la PASO. No obstante, un desafío para el domingo 22, será evitar la fuga de votos tensionados por la polarización kirchnerismo – macrismo, para obtener un pasaporte que lo lleve a un papel protagónico en la larga e inexorable reorganización del peronismo que se impondrá tras la elección. Probablemente la verdades apuesta.