“La logística es fundamental desde el inicio de las compras, no una etapa final del proceso como muchos creen”. Tatiana recorre, desde su experiencia coordinando proyectos industriales, cómo el abastecimiento, los aranceles y los conflictos internacionales terminan definiendo cada decisión de compra, mucho antes de que una mercadería llegue a destino.
¿Qué cambió en tu manera de decidir al pasar de la gestión directa de compras a la supervisión de proyectos?
Pasar de la gestión directa de las compras a la supervisión de todos los proyectos es un cambio grande y un desafío que tiene que ver, sobre todo, con trabajar con personas. Cada uno llega con modelos mentales propios, con valores y creencias muy arraigados, y cuando coordinás un equipo esos modelos conviven y a veces chocan entre sí.
El día a día pasa por buscar un equilibrio entre los objetivos del equipo y los individuales de cada persona. Mi rol ya no es resolver los problemas yo misma, sino acompañar para que cada uno pueda resolverlos por su cuenta, y muchas veces alcanza con preguntar en lugar de dar una orden directa.
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Compras articula con ingeniería, calidad, producción, finanzas y logística. ¿Cómo se construye una decisión en común cuando las prioridades no coinciden?
Para coordinar a los distintos sectores y tomar una decisión conjunta hace falta información clara y buena comunicación: poder explicarle al otro por qué se necesita algo. Ayuda mucho tener una base de datos sólida, con indicadores, KPIs y escenarios que muestren el impacto y las consecuencias de cada decisión.
Compras tiene una mirada privilegiada porque ve la empresa de forma transversal, mientras que otras áreas suelen ver solo una parte. Ese privilegio es también una responsabilidad: hay que traducir las urgencias de cada sector, aunque a veces la decisión final tenga que priorizar lo mejor para la compañía por encima de la urgencia puntual de un área.
¿Cómo se crea una estrategia de abastecimiento cuando el diseño, los materiales o los volúmenes todavía no están completamente definidos?
En todo proyecto industrial la planificación es tan importante como la flexibilidad, porque siempre van a aparecer cambios en el camino. El éxito no está en evitarlos, sino en tener la capacidad de gestionarlos a medida que surgen, sin perder de vista los tiempos del proyecto.
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Al inicio se define el BOM, el Bill of Materials: el listado de insumos, materias primas y productos semielaborados necesarios para el ensamble final. Esa jerarquía de materiales y especificaciones técnicas es la que permite arrancar la gestión y las negociaciones con los proveedores, tanto de precio como de tiempos de entrega.
¿Qué lugar ocupa la logística en esa etapa inicial de las compras?
La logística es fundamental desde el inicio de las compras, no una etapa final del proceso como muchos creen. Es una variable estratégica desde el arranque, aunque en compras a veces se pone el foco erróneamente solo en el precio de los materiales.
Hay variables tan claras como el tiempo de compra internacional, la disponibilidad de los medios de transporte, la gestión del almacén y del stock, y las restricciones aduaneras y otros riesgos asociados al suministro. Si se compran pinturas o químicos en el exterior, por ejemplo, se necesita un trámite ante el Registro Nacional de Precursores Químicos que puede tardar un mes en aprobarse.
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Si no se evalúa a tiempo la posición arancelaria de ese material, la mercadería puede quedar varada un mes en la terminal portuaria o en un depósito fiscal, con costos extra cada día hasta que se apruebe el trámite. Anticiparse a esos cuellos de botella es clave para no impactar el desarrollo del proyecto.
¿Cómo impactan los conflictos internacionales actuales en la operatoria diaria?
En el comercio internacional, la política juega un rol muy importante, y hoy eso termina afectando directamente a la logística internacional. Desde marzo viene subiendo mucho el precio de los fletes, sobre todo en la ruta que va de Asia hacia Argentina, en gran parte por los conflictos que hay con Estados Unidos.
Se suman fenómenos como la época de tifones en Shanghái, que afecta la salida de los buques, y el blank sailing: como se exporta más de lo que se importa, faltan contenedores y los barcos tienen que volver con contenedores vacíos. Todo eso repercute en los tiempos y en los costos del abastecimiento.
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¿Qué papel juega la comunicación interna frente a todos estos conflictos internacionales?
Soy muy partidaria de mantener a toda la compañía con información clara y transparente, salvo que sea confidencial. Áreas como finanzas o ingeniería no tienen por qué conocer el detalle de lo que pasa a nivel internacional, pero es nuestra responsabilidad contarles lo que es de público conocimiento.
Son ellos los que dan la cara frente al cliente final: si no entienden por qué se demora una mercadería, no pueden explicárselo. Que comprendan el fundamento de cada atraso evita que se pierda un negocio por falta de información.
¿Cómo le explicarías tu trabajo a alguien que no tiene ninguna noción de logística?
La logística es un arte, me apasiona. Lo que tratamos de hacer es conectar lo que pasa afuera con nosotros y acercarle a las personas todo lo que está globalizado, todo eso que sin logística no podrían tener hoy en sus casas.
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Poder estar haciendo esta entrevista, o ver televisión, es gracias al comercio internacional. Mi trabajo es acercar mercaderías y servicios para que todo funcione, tanto para importar como para exportar, porque ningún país puede vivir cerrado: necesitamos del comercio internacional hasta para la salud, para exportar conocimiento y medicamentos.
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