Emma Hulse, una joven británica, denunció haber sido despedida por ser “demasiado linda”, según explicó ella misma en Standart Magazine en 2017. La empresa de televisión inglesa UNIT TV, con sede en Londres, ha decidido prescindir de sus servicios por un supuesto incumplimiento de la política que rige la compañía.

Según contó Emma, en la empresa le explicaron lo que debía hacer aquel día y ella comenzó a cubrir el trabajo. A los cinco minutos, recibió un mensaje de texto en el que le decían que sus servicios ya no eran necesarios. ¡El trabajo más corto del mundo! “Fui allí y hablé con el director. Él me preguntó: ‘¿Eres modelo? ¿Por qué no estás en la pasarela desfilando?’”, comentó Hulse.

“Llevaba pintalabios, pero desde mi punto de vista no me estaba comportando ni me había vestido inapropiadamente. Llevaba pantalones y blusa. De verdad no creo que estuviera siendo inapropiada”, concluye. Además confiesa que el director apuntó su teléfono y le sugirió ir a tomar algo.

“Estaba muy decepcionada porque me mandaran a casa. No sabía qué hacer”, explica. Adam Luckwell, director general de la compañía reconoció que Emma fue despedida, pero según él, después de no superar el período de prueba de tres meses: “Nos dimos cuenta que había unas cuantas cosas con las que no estábamos contentos respecto a Hulse, decidimos no continuar con el empleo y terminar con su contrato en tres meses. Sentimos que no encajaba con nosotros y que llevaba a cabo acciones que no estaban en línea con la política de la compañía”.

Pero el caso de Emma no es el único que ha saltado a los medios. En 2012, Melisa Neldon, abogada y secretaria de una clínica dental, fue despedida tras diez años de servicios ya que su jefe sentía hacia ella “una atracción irresistible”. La Corte Suprema de Iowa concluyó que es legal despedir a una empleada por la que el jefe siente atracción, a pesar de no haber una relación o “coqueteo” de por medio.

Cuando se tramitó la baja, aunque pagándole un mes de indemnización en un Estado donde el despido es libre, la empleada denunció, alegando que su contrato había sido rescindido por ser mujer. El juez falló a favor de la empresa, dado que el dentista alegó que “por el bien de las familias de los dos, era mejor que no trabajaran juntos”.