Cuando Cindy, que vive en Queensland, le dijo a su esposo que quería probar la "comunicación de eliminación" con su hija… él no supo cómo reaccionar.
"Eso cambió rápidamente cuando me vio sostener a nuestra bebé sobre el lavadero y pedirle que hiciera pipí un par de veces. Se internó en este nuevo desafío y ahora es adicto", señaló.
La mamá asegura que su pequeña aprendió en menos de dos semanas a vocalizar sus deseos de ir al baño o hacerle otros gestos para pedir ayuda.
"Yo uso una combinación de sentido común, instinto, tiempo y escuchar a mi bebé. Frecuentemente si lo entiendo mal y tenemos un accidente es porque no escuché".
Cindy es instructuora de yoga y periodista freelance, y escribió una columna en el Daily Mail sobre la forma en que enseñó a su pequeña a ir al baño: todo se basa en al comunicación y en los hábitos.
¿Lo más controversial? Cindy compara este entrenamiento con el de un perro: "Con mis cachorros los llevaba al pasto y les decía que hagan pipí. Ahora cuando necesito que vayan al baño, por ejemplo de noche, los llevó allí y les digo que hagan".
Cindy les dice que es posible que un bebé verbalice sus necesidades de ir al baño, así como lo hace con otros deseos: "Mucha gente cree que es muy difícil o no creen que un bebé pueda comunicar sus deseos de hacer pipí o caca. Sin embargo, así como nos dejan saber cuando están cansados, hambrientos o con gases, si disminuimos el ritmo y nos sintonizamos es posible leer sus necesidades del baño también".
La mamá dice que incluso Chloe disfruta mirándose en el espejo y mirándola a ella, o que hace bromas intentando contener sus impulsos.