Antes de limpiar un piso de madera hay que identificar qué tipo de piso es y qué clase de barniz o acabado tiene, porque no todos se comportan igual frente al agua y los productos de limpieza.
Algunos toleran un trapo apenas húmedo sin ningún problema, mientras que otros, como los pisos con acabado de aceite o cera, pueden mancharse o dañarse con el agua.
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Una vez identificado el tipo de acabado, el siguiente paso es quitar el polvo y los residuos antes de aplicar cualquier producto o trapo húmedo. Este orden es clave para que no se raye el barniz.
Así lo explica Cornell Cooperative Extension, el área de extensión de la Universidad Cornell en Nueva York, que recomienda barrer con cerdas suaves o pasar la aspiradora sin el cepillo giratorio, porque ese cepillo arrastra la tierra en lugar de levantarla y termina marcando pequeñas rayas en la superficie.
Después de retirar el polvo, recién ahí se puede pasar a la limpieza con humedad controlada, siempre según lo que tolere el tipo de acabado identificado al inicio.
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Dejar agua sobre la madera, sin importar el tipo de piso, es lo peor que se puede hacer: según Cornell, el agua que se queda parada opaca el barniz, daña la madera por dentro y deja manchas difíciles de quitar.
Cómo limpiar el piso según el tipo de madera
La Universidad de Florida explica que el tipo de acabado cambia por completo la forma de limpiar. Si la madera tiene un acabado natural, sin ninguna capa protectora, no se debe usar agua para nada: lo indicado es una cera líquida especial para madera o un limpiador a base de solvente, aplicado con un trapo casi seco.
En cambio, los pisos laminados sí toleran un trapeado húmedo, siempre sin encharcar, pero nunca se les debe poner cera, porque la cera se queda pegada en la superficie y con el tiempo forma una capa opaca.
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Cómo saber qué tipo de acabado tiene mi piso de madera con un truco casero
Para saber qué tipo de acabado tiene un piso, la Extensión de la Universidad de Kentucky propone una prueba fácil que cualquier persona puede hacer en casa: poner unas gotas de aceite de linaza sobre la madera.
Si el aceite se absorbe rápido, el acabado es de aceite. Si el aceite forma gotitas sobre la superficie sin meterse, es un acabado más duro, como el barniz o el poliuretano. Esta prueba evita usar el producto equivocado, que muchas veces es lo que termina opacando o manchando el piso.
Antes de usar cualquier producto nuevo, sea casero o comprado, conviene aplicar una pequeña cantidad en una parte no muy visible y esperar a que seque para ver si cambia el color o deja marcas.
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Este paso simple evita arruinar todo el piso por probar algo que no era compatible con ese barniz.
Cómo recuperar el brillo cuando el piso ya se ve opaco
El Forest Products Laboratory, un laboratorio de investigación forestal del gobierno de Estados Unidos, junto con la Universidad de Purdue, explica que antes de darle brillo nuevo al piso hay que dejarlo bien limpio: sin polvo, sin cera vieja y sin ningún tipo de suciedad.
Si no se hace así, el nuevo producto no se pega bien a la madera y el resultado se ve parchado o con manchas.
Cuando el piso ya perdió su brillo por el uso diario, lo que recomiendan es aplicar una cera líquida o en pasta hecha específicamente para pisos de madera dura, y luego pulirlo con una máquina abrillantadora cuando el barniz ya esté completamente seco.
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Es importante usar solo productos pensados para este tipo de piso y con base de solvente, no de agua, porque una cera con agua puede dejar el piso resbaloso o con un brillo desigual.
El mismo laboratorio advierte que no conviene poner cera en las mismas zonas todo el tiempo, sobre todo debajo de muebles que casi no se mueven, porque ahí se va acumulando una capa gruesa que después es muy difícil de quitar.
La recomendación es alternar las zonas donde se aplica cera en cada sesión de mantenimiento, para que el grosor de la capa sea parejo en todo el piso.
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Trucos simples para que el piso dure más
Poner tapetes en las entradas de la casa ayuda a que la tierra y la arena de la calle no lleguen al piso, según Cornell Cooperative Extension.
También recomiendan poner fieltros o protectores de plástico bajo las patas de los muebles para que no rayen el barniz cada vez que alguien se sienta o se levanta, y revisar esos fieltros de vez en cuando porque con el uso se desgastan y dejan de proteger.
Otro consejo de la misma fuente es no arrastrar los muebles pesados sobre el piso al momento de moverlos, sino levantarlos por completo.
Arrastrar una silla o una mesa, aunque sea una sola vez, puede dejar una marca visible en el barniz que después es difícil de disimular.
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Recomendaciones para cuidar el barniz de los pisos de madera
Usar un humidificador en invierno también forma parte del cuidado, porque el aire muy seco hace que la madera se encoja y se agrieten pequeñas líneas entre las tablas, donde después se junta la suciedad y es más difícil de limpiar.
Lo mismo pasa al revés: si el ambiente tiene demasiada humedad, la madera se hincha y el piso puede empezar a levantarse en algunas zonas.
Evitar caminar sobre el piso con tacones o zapatos de tacos deportivos también ayuda a conservar el barniz por más tiempo, ya que el peso concentrado en un punto tan pequeño puede marcar la superficie incluso en pisos bien cuidados.
Usar aceites o productos que prometen “alimentar” la madera no sirve de mucho si el ambiente de la casa no tiene una humedad estable, porque ningún producto puede reemplazar ese equilibrio, según el Instituto Canadiense de Conservación y la Universidad de Georgia.
El Instituto Canadiense de Conservación explica que la mayoría de los daños en la madera vienen de un mal manejo o de cambios bruscos en el ambiente: la luz del sol, por ejemplo, puede oscurecer maderas claras, decolorar las oscuras y opacar el barniz si el piso queda expuesto mucho tiempo sin cortinas ni persianas que lo protejan.
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