Cuando el folículo piloso se daña de forma irreversible, el cabello deja de crecer en esa zona para siempre.
Esta pequeña cavidad en la piel aloja la raíz del pelo y contiene las células responsables de su producción: es la estructura desde la que nace cada cabello.
Este folículo puede destruirse de forma permanente por hábitos tan cotidianos que nadie los cuestiona.
No es el estrés ni la genética: son gestos que se repiten cada mañana frente al espejo, sin dolor, sin señales inmediatas y, precisamente por eso, sin que el daño avance con ninguna advertencia visible.
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La segunda causa más frecuente de pérdida de cabello en mujeres se genera con un gesto cotidiano
La alopecia por tracción —la pérdida de pelo causada por tensión repetida sobre el folículo— es la segunda causa más frecuente de pérdida de cabello en mujeres, solo por detrás de la alopecia de patrón femenino.
Así lo establece un estudio publicado en la Revista Británica de Dermatología, editada por la Universidad de Oxford.
El seguimiento duró 77 semanas y encontró que el mecanismo detrás del problema fue, en la mayoría de los casos, simplemente amarrarse o sujetarse el pelo.
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El dato es preciso: la alopecia por tracción estuvo presente en el 34% de las mujeres del grupo estudiado.
La alopecia por tracción no duele al principio y cuando se detecta el daño puede ser irreversible
Cuando el cabello se jala de forma constante, la raíz recibe una fuerza mecánica que el folículo no está diseñado para soportar de manera prolongada.
Al inicio, el daño genera inflamación localizada en el cuero cabelludo. Si la tensión continúa día tras día, el folículo se destruye de forma permanente.
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Cuando la alopecia por tracción avanza a la fase cicatrizal, el tejido del cuero cabelludo se hace fibroso y el cabello no vuelve a crecer.
En esa fase, la única solución viable es quirúrgica: el trasplante capilar de unidades foliculares, según los especialistas citados por la Revista Británica de Dermatología.
La Guía de Práctica Clínica del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) para el Diagnóstico y Tratamiento de Alopecia establece que los médicos deben preguntar explícitamente a sus pacientes sobre el uso de bandas u otros accesorios que generan tracción.
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Cuatro hábitos de la rutina matutina que dañan el folículo
Cuatro hábitos de la rutina matutina concentran la mayor parte del daño al folículo.
Peinarse con el cabello húmedo es el primero, y el que más se subestima.
Timothy Schmidt, dermatólogo de la Universidad de Utah, señala en un artículo publicado por el portal de salud de esa institución que el cabello mojado es más frágil y propenso a romperse que el seco.
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El agua debilita la estructura proteica del cabello y lo vuelve más elástico y fácil de quebrar.
Cepillarlo o jalarlo en ese estado, cada mañana, acumula un daño que no siempre resulta evidente de inmediato.
Los otros tres involucran tensión directa sobre el folículo:
- Coleta apretada. Usarla a diario concentra presión en los mismos folículos durante horas.
- Chongo tirante. La presión sostenida sobre la línea frontal es la que primero produce pelos rotos alrededor de la frente y una orilla que retrocede.
- Trenzas ajustadas al cuero cabelludo. A diferencia de la coleta, distribuyen la tensión en más puntos, pero con igual intensidad.
Lo que aparece en la frente cada mañana puede ser la primera señal de alerta
Los primeros signos de daño aparecen en la línea frontal: pelos rotos alrededor de la frente, una orilla que retrocede o pequeñas zonas sin pelo justo donde el recogido ejerce más presión.
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En esta etapa, suspender los peinados de tensión puede revertir el daño, según los especialistas.
El IMSS recomienda optar por recogidos sueltos, alternar la posición del amarre y evitar accesorios que ejerzan presión sostenida.
El estudio de la Universidad de Oxford coincide en que la detección temprana y el cambio de hábitos son suficientes para detener el avance antes de que el daño sea permanente.
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