Los azúcares presentes en el jugo de naranja 100 % natural y los refrescos no provocan la misma respuesta en el organismo, como demuestra un estudio publicado este año por la revista científica Food and Function
Contrario a la recomendación tradicional de organismos como la Organización Mundial de la Salud, que agrupa ambos como “azúcares libres” y asume efectos metabólicos iguales, la investigación evidencia que la matriz natural del jugo produce una absorción de glucosa más lenta y un pico glucémico más bajo en jóvenes sanos.
Los resultados del estudio revelan diferencias cuantificables en el comportamiento de la glucosa en sangre tras ingerir distintas bebidas, incluso si todas tienen 25 gramos de azúcar.
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El jugo de naranja natural genera picos menores de glucosa que las bebidas azucaradas
De acuerdo con los resultados de la investigación, quince minutos después de consumir jugo de naranja 100 % natural, los participantes presentaron un nivel de glucosa de 95.9 mg/dL, mientras que el consumo de una bebida con azúcares añadidos y sin jugo elevó el nivel a 108.7 mg/dL.
El pico máximo o concentración máxima de glucosa también varió: el grupo control que bebió solo glucosa llegó a 134.6 mg/dL; el grupo que tomó agua con azúcares añadidos alcanzó 121.6 mg/dL; y quienes consumieron jugo de naranja natural no superaron los 113.8 mg/dL.
El estudio señala una relación directa: mientras más elevada la proporción de la matriz natural en la bebida, menor el pico glucémico resultante.
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Los autores, entre ellos Francisco A. Tomás-Barberán del CSIC, atribuyen estos efectos a los componentes específicos del jugo de naranja. Por un lado, polifenoles como la hesperidina y la narirutina inhiben los transportadores de glucosa SGLT1 y GLUT2, compitiendo con el azúcar por el acceso al torrente sanguíneo.
Además, minerales como potasio, magnesio y calcio facilitan el funcionamiento de las bombas celulares que trasladan la glucosa a tejidos como el músculo.
El estudio también destaca la importancia de las barreras estructurales. Componentes como trazas de fibras y el pH específico del jugo ralentizan el vaciamiento gástrico.
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Así, el azúcar de la bebida entra al intestino delgado de manera progresiva, lo que modera la velocidad de absorción.
Respuesta individual ante los azúcares: “respondedores altos” y “respondedores bajos”
Una conclusión adicional del trabajo es que la respuesta glucémica no es igual en todas las personas, ni siquiera en un grupo homogéneo de hombres jóvenes y sanos.
Los investigadores identificaron dos grupos: los “respondedores altos” presentan picos pronunciados de glucosa tras consumir azúcares; para ellos, el jugo de naranja natural resultó mucho menos agresivo que una bebida azucarada.
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En el caso de los “respondedores bajos”, los picos son modestos y no hay diferencia notable entre ambos tipos de bebida. Esto indica que el efecto protector de la matriz de la fruta depende de mecanismos fisiológicos individuales.
El estudio, financiado por la European Fruit Juice Association (AIJN) y ejecutado en el Centro de Edafología y Biología Aplicada del Segura del CSIC, advierte sobre las limitaciones de las normas dietéticas generalizadas.
Sustenta que ni todos los azúcares son equivalentes, ni todas las personas responden de manera idéntica a su consumo. Destaca: “El jugo de fruta 100 % es una entidad biológicamente distinta, no simplemente un refresco natural con azúcares”.
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Implicaciones y límites del estudio
El artículo publicado subraya que los hallazgos solo aplican a hombres jóvenes y sanos, el perfil de los sujetos analizados.
Todavía falta determinar cómo la matriz de la fruta impacta en personas adultas mayores o con enfermedades metabólicas.
El trabajo concluye que la investigación sobre la respuesta metabólica a los azúcares debe considerar tanto la matriz alimentaria como la diversidad fisiológica individual, desplazando la idea de alimentos rotulados como “buenos” o “malos” y enfocándose en la respuesta específica de cada individuo.
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