La jueza federal Leigh Martin May sentenció a una mujer identificada como Mónica Torres, originaria de Michoacán, a 20 años de prisión en Estados Unidos por dirigir una red de laboratorios de conversión de metanfetamina y lavado de dinero para cárteles mexicanos.
Según los reportes oficiales, emitidos por el Departamento de Justicia de EEUU, la investigación permitió el decomiso de millones de dólares y bienes de lujo ligados a la organización criminal.
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En los informes oficiales no se detalla el nombre del grupo criminal al que pertenecía y operaba Mónica.
La criminal llevó un estilo de vida marcado por el lujo y la ostentación. Residencias amplias, autos exclusivos y compras frecuentes en marcas de alta gama formaban parte de la vida cotidiana de la acusada y su círculo cercano.
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Además de las dos décadas de prisión, la sentencia incluye la confiscación de un millón 750 mil dólares, cuatro casas, una camioneta Cadillac Escalade y un arma.
En torno al caso de la red criminal, hasta el momento se han impuesto penas de prisión y libertad condicional a nueve miembros, entre ellos familiares directos de Mónica Torres. Las autoridades reportaron que cinco personas ligadas a la red están a la espera de un juicio.
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Las autoridades estadounidenses no compartieron imágenes sobre Mónica en los reportes de su juicio.
Así fue detenida la mexicana encargada de narcolaboratorios en Atlanta
Mónica, de 37 años de edad, fue detenida en febrero de 2024 en su domicilio de Conyers, Georgia.
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Durante el operativo, las autoridades confiscaron más de 1.7 millones de dólares en efectivo, cinco armas de fuego y tres vehículos.
Según las investigaciones, la red criminal encabezada por la mexicana ocultó y transfirió millones de dólares en ganancias ilícitas provenientes de la venta de metanfetamina en estados como Atlanta.
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La red operaba laboratorios clandestinos y casas de seguridad
La organización liderada por Torres operaba laboratorios de conversión de metanfetamina en el área de Atlanta.
El grupo transformaba metanfetamina líquida, enviada desde México, en cientos de kilogramos de metanfetamina solida o también conocida como cristal.
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Luego del proceso químico, la organización realizaba la distribución local y en otras ciudades estadounidenses.
Según las autoridades, el dinero generado por la venta de drogas se recolectaba en residencias del área metropolitana, donde era contado y almacenado antes de ser transferido a México a través de mecanismos de lavado sofisticados.
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Entre los bienes asegurados a Domínguez Torres y sus asociados se encuentran cinco propiedades, incluyendo una casa frente al mar en Jonesboro, Georgia, adquiridas en efectivo.
También se incautaron nueve vehículos de lujo, valuados en aproximadamente 780 mil dólares, y artículos de alta gama.
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De acuerdo con la investigación, la acusada gastó casi 400 mil dólares en Louis Vuitton y más de 425 mil dólares en Burberry en un periodo de cuatro años y medio.
El lavado de dinero y el vínculo con México
El Departamento de Justicia identificó que la estructura dirigida por Domínguez Torres utilizaba una red de familiares y cómplices para lavar grandes sumas de dinero en efectivo.
Los ingresos por la venta de metanfetamina eran blanqueados mediante la compra de bienes raíces, vehículos y artículos de lujo, y posteriormente enviados a cómplices en México.
Entre los sentenciados por lavado de dinero están Juan Contreras Pavón, esposo de Mónica, y su hijo Luis Contreras Domínguez, quienes recibieron penas de prisión y periodos de libertad condicional.
Las autoridades federales de EEUU señalaron mediante un comunicado que la operación permitió desmantelar una red que representaba una amenaza directa para la seguridad pública en y mantenía lazos con organizaciones del narcotráfico en México, sin embargo, no detallaron los carteles relacionados al caso.