Hijos o cónyuge: quién tiene la preferencia al momento de heredar una casa

De acuerdo con el Código Civil Federal, el cónyuge solo adquiere la totalidad de la vivienda cuando no existen descendientes ni ascendientes

Para reclamar la herencia, es indispensable acreditar el parentesco mediante actas oficiales y presentar la constancia de inexistencia de testamento.

En México, la preferencia entre hijos o cónyuge al heredar una casa sin testamento se rige por el Código Civil Federal y los códigos civiles estatales, actualizados hasta 2026.

Las normas son claras y no dejan margen para interpretaciones personales: la ley define con precisión el orden de preferencia y la proporción que corresponde a cada heredero en la sucesión intestada, es decir, cuando no existe disposición testamentaria.

Cuando una persona fallece sin testamento, se inicia un proceso conocido como sucesión legítima o intestada. Según el Código Civil Federal, los primeros en la línea sucesoria son los descendientes directos (hijos y, en su caso, nietos) y el cónyuge sobreviviente.

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Estos tienen prioridad absoluta sobre otros familiares. En este contexto, si existen tanto hijos como cónyuge, la ley establece que todos heredan en partes iguales. Por ejemplo, si el fallecido deja una casa, esta se divide proporcionalmente entre todos los hijos y el cónyuge.

Si el cónyuge tiene bienes propios, se le atribuye solo lo necesario para igualar su patrimonio al de un hijo. (Condusef)

El artículo 1624 del Código Civil Federal señala que el cónyuge sobreviviente, al concurrir con descendientes, tiene el derecho a recibir la misma porción que corresponde a un hijo, siempre que no tenga bienes propios o que estos no igualen la cantidad que corresponde a cada hijo.

Esto significa que, si, por ejemplo, hay tres hijos y un cónyuge, la herencia —incluida la vivienda— se divide en cuatro partes iguales. Si el cónyuge tiene bienes propios, se le atribuye solo lo necesario para igualar su patrimonio al de un hijo.

La legislación mexicana también estipula que, en el caso de que el cónyuge sobreviva junto con ascendientes (padres o abuelos del fallecido), la herencia se divide en dos partes iguales: una para el cónyuge y otra para los ascendientes.

Si el cónyuge concurre con hermanos del fallecido, recibe dos tercios de la herencia, y el tercio restante se divide entre los hermanos. A falta de descendientes, ascendientes y hermanos, el cónyuge hereda la totalidad de los bienes, incluida la casa.

Documentación y acreditación para heredar

Para acceder a la herencia, los interesados deben acreditar su parentesco mediante documentos oficiales, como actas de nacimiento y actas de matrimonio.

El Código Nacional de Procedimientos Civiles y Familiares exige, además, la presentación de la constancia de inexistencia de testamento y, en caso de controversia, la intervención de la autoridad jurisdiccional en materia familiar.

El procedimiento contempla la declaración de herederos y la designación de un albacea, quien será el responsable de distribuir los bienes conforme a la ley.

Cuando hay menores de edad o personas incapaces, la representación legal debe estar debidamente acreditada. Si no aparecen herederos hasta el cuarto grado de parentesco, la herencia pasa al Estado o a la beneficencia pública.

Derechos mínimos y limitaciones de la ley

El principio de igualdad entre estos herederos es fundamental: cada hijo y el cónyuge reciben partes iguales, sin importar si alguno de ellos cuidó al fallecido o tuvo una relación más cercana. (Imagen Ilustrativa/Canva)

La ley mexicana protege a ciertos familiares como herederos forzosos: los descendientes (hijos, nietos), el cónyuge y los ascendientes. Ellos no pueden ser excluidos de la herencia salvo por causas expresas en la ley, como indignidad o desheredación debidamente fundamentada.

El principio de igualdad entre estos herederos es fundamental: cada hijo y el cónyuge reciben partes iguales, sin importar si alguno de ellos cuidó al fallecido o tuvo una relación más cercana.

El derecho de representación permite que los nietos hereden la parte que hubiera correspondido a un hijo premuerto. Los parientes colaterales (hermanos, sobrinos) solo heredan si no existen descendientes, cónyuge ni ascendientes. El parentesco por afinidad —suegros, yernos, nueras— no otorga derecho a heredar en sucesión legítima.

Detalles sobre el régimen matrimonial y la casa familiar

El régimen patrimonial bajo el cual se casó el fallecido puede afectar la manera en que se reparte la herencia. En sociedad conyugal, la mitad de los bienes corresponde al cónyuge, mientras que el resto se distribuye conforme a la sucesión legítima. En separación de bienes, solo los bienes propios del fallecido forman parte de la herencia.

En todos los casos, la casa familiar se integra a la masa hereditaria y se reparte según las reglas mencionadas. No existe preferencia legal para que el cónyuge o un hijo específico conserve la vivienda, salvo acuerdo entre herederos o disposición expresa en el testamento. Si los herederos no llegan a un acuerdo sobre la adjudicación de la casa, la autoridad puede ordenar la venta y el reparto del producto conforme a la ley.

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