¿Qué síntomas provoca Candida auris? Así se manifiesta el hongo que preocupa a la OMS

Ha encendido las alertas sanitarias a nivel mundial por su resistencia a tratamientos y su propagación en hospitales

Guardar
Es un hongo emergente que
Es un hongo emergente que ha encendido las alertas sanitarias a nivel mundial por su resistencia a tratamientos y su propagación en hospitales

En los últimos años, Candida auris se ha posicionado como una de las infecciones fúngicas más preocupantes para los sistemas de salud. Identificado por primera vez en 2009, este microorganismo ha sido señalado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una amenaza prioritaria debido a su capacidad de resistir múltiples antifúngicos y causar brotes en entornos hospitalarios.

A diferencia de otras infecciones, el principal desafío radica en que no presenta síntomas exclusivos, lo que complica su identificación oportuna y favorece su avance en pacientes ya comprometidos.

¿Qué síntomas provoca <i>Candida auris</i>?

Los síntomas más comunes suelen aparecer cuando la infección ya se encuentra en una fase avanzada, particularmente cuando invade el torrente sanguíneo. Entre las principales manifestaciones clínicas destacan:

  • Fiebre persistente que no mejora con antibióticos
  • Escalofríos intensos
  • Sensación de debilidad o malestar general
  • Infecciones graves en sangre (candidemia)

Este cuadro clínico puede confundirse fácilmente con infecciones bacterianas, lo que retrasa el tratamiento adecuado.

Colonias de Candida auris, un
Colonias de Candida auris, un hongo resistente a medicamentos, se observan en una placa de Petri, con un entorno hospitalario borroso de fondo, representando su creciente amenaza en centros médicos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Manifestaciones según el tipo de infección

La forma en que Candida auris afecta al organismo depende del sitio comprometido:

Infección en sangre

Es la presentación más grave. Puede provocar fiebre alta continua, presión arterial baja y, en casos severos, evolucionar a sepsis.

Infecciones en heridas

Se manifiestan con enrojecimiento, dolor localizado, inflamación y secreción en la zona afectada.

Infección en oído

Aunque menos frecuente, puede causar dolor, secreción y sensación de obstrucción.

Señales de alerta en hospitales

Dado que este hongo se propaga principalmente en entornos de atención médica, existen signos que deben encender las alertas:

  • Fiebre que no responde a tratamientos convencionales
  • Empeoramiento clínico sin causa aparente
  • Infecciones recurrentes en pacientes hospitalizados
  • Presencia de dispositivos médicos invasivos como catéteres o ventiladores

Estas condiciones facilitan la entrada del hongo al organismo y su rápida diseminación.

¿Quiénes son los más vulnerables?

Los casos más graves de Candida auris se presentan en personas con mayor fragilidad médica, como:

  • Pacientes en unidades de cuidados intensivos
  • Personas con sistemas inmunológicos debilitados
  • Pacientes con enfermedades crónicas
  • Personas con hospitalizaciones prolongadas

En contraste, la población sana tiene un riesgo significativamente menor de desarrollar la infección.

Un diagnóstico complejo que retrasa la atención

Otro de los factores que agravan el impacto de este hongo es la dificultad para identificarlo. Candida auris puede confundirse con otras especies en pruebas convencionales, por lo que se requieren métodos especializados de laboratorio.

Esta limitación técnica provoca que, en muchos casos, el diagnóstico se confirme cuando la infección ya ha avanzado, reduciendo las probabilidades de éxito en el tratamiento.

Un riesgo latente para la salud pública

Aunque Candida auris no representa un peligro inmediato para la población general, su presencia en hospitales y su resistencia a medicamentos lo convierten en un desafío crítico para la medicina moderna. La clave para contener su impacto radica en la vigilancia epidemiológica, el diagnóstico oportuno y el fortalecimiento de las medidas de control de infecciones.

En este contexto, reconocer sus síntomas —aunque inespecíficos— puede marcar la diferencia en la evolución de los pacientes más vulnerables.