El azúcar mascabado es un tipo de azúcar sin refinar que se obtiene directamente del jugo de la caña de azúcar.
Durante su elaboración, el jugo se calienta y se cristaliza sin someterse a procesos químicos ni a la eliminación de melaza, lo que le da un color marrón oscuro y una textura húmeda y pegajosa.
Este azúcar se caracteriza por conservar ligeras cantidades de minerales como calcio, hierro, potasio y magnesio, lo cual suele dar la falsa idea de que puede ser más saludable que el azúcar tradicional.
Sin embargo, información de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Academia de Nutrición y Dietética de Estados Unidos señalan que esto podría ser una falsa percepción nutricional.
¿Azúcar mascabado o azúcar tradicional? Cuál tiene menor impacto en tu salud
Aunque se suele percibir al azúcar mascabado como más saludable que el azúcar blanca, lo cierto es que ambos tipos de azúcar tienen diferencias mínimas en cuanto a beneficios para la salud.
La principal diferencia es que el azúcar mascabado conserva pequeñas cantidades de minerales como calcio, potasio y magnesio, debido a que no pasa por un proceso de refinamiento; sin embargo, estas cantidades son bajas y no aportan ventajas nutricionales significativas en una dieta normal.
En este sentido, y desde una perspectiva científica y nutricional, ambos tipos de azúcar contienen aproximadamente la misma cantidad de calorías y tienen efectos similares en el organismo.
Su consumo excesivo puede elevar el riesgo de obesidad, diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares, independientemente de si se trata de azúcar mascabado o blanca.
Organizaciones como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Academia de Nutrición y Dietética de Estados Unidos señalan que el tipo de azúcar tiene poca importancia frente al impacto total del consumo de azúcares añadidos en la dieta.
Cómo consumir azúcar mascabado de manera saludable
Aunque el azúcar mascabado tiene un perfil menos procesado que el azúcar blanco, sus efectos en el organismo y su aporte calórico son prácticamente los mismos, por lo que para un consumo adecuado las recomendaciones son similares a las del azúcar tradicional.
- Limitar la cantidad: La Organización Mundial de la Salud sugiere que los azúcares añadidos, incluido el mascabado, no superen el 10% de las calorías diarias totales, y lo ideal es reducirlo al 5%.
- Usar solo para dar sabor: Emplear pequeñas cantidades de azúcar mascabado en preparaciones caseras, como café, té o postres, en lugar de endulzar en exceso.
- Evitar el uso diario: Reservar su consumo para ocasiones especiales y no incorporarlo sistemáticamente en todas las comidas o bebidas.
- Combinar con alimentos ricos en fibra: Si se utiliza azúcar mascabado en postres, hacerlo en recetas que incluyan frutas, avena o cereales integrales, para reducir el impacto en el índice glucémico.
- Evitar combinar con otros azúcares: No mezclar con miel, jarabes u otros endulzantes en la misma preparación.
- No considerarlo una fuente de nutrientes: Aunque contiene minerales, estos están presentes en cantidades bajas, por lo que no debe sustituir a alimentos más nutritivos.
- Leer etiquetas: Revisar los ingredientes en productos procesados para evitar el consumo excesivo de azúcares añadidos, incluyendo el mascabado.
Así como ocurre con el azúcar tradicional, consumir azúcar mascabado de manera saludable requiere moderación y conciencia sobre la cantidad total de azúcares añadidos en la dieta.