
Titanic, estrenada en 1997, fue uno de los grandes éxitos de James Cameron como director. Protagonizada por Leonardo DiCaprio y Kate Winslet, aprovechaba el hundimiento más conocido del mundo con una historia de amor con conciencia de clase. Los grandes efectos visuales, y la capacidad de Cameron para contar historias la convirtieron en un clásico que aún hoy regresa de vez en cuando a la pantalla.
Consiguió, luego de su estreno, 11 premios Oscar, y fue una de las películas más recaudadoras de la historia a pesar de haber sido también de las más costosas. Estuvo más de quince semanas en el Top 1 de películas más vistas consecutivamente en Estados Unidos, y fue la primera en alcanzar el hito de mil millones de dólares de taquilla.
Con todo esto, era obvio que tenía todo para una secuela. Eso sucedió en 2010, pero nada es lo que parece.
La productora The Asylum se fundó en 1997 (¡el mismo año del estreno de Titanic!) y se consolidó como una realizadora de películas de bajo presupuesto, directo a vídeo -en épocas de VHS y DVD- y con una premisa muy clara: aprovechar los grandes estrenos de la temporada para hacer sus versiones con nula financiación y de esa manera conseguir público en la confusión.
Eso comenzó a convertirse en una marca registrada de la distribuidora, que llegó a tener un gran mercado con ello y bautizó un nuevo subgénero: “mockbusters”, construcción de blockbuster (las grandes producciones) y mock (copia o parodia). Luego de varios hitos: H. G. Wells’ War of the Worlds (2005), Snakes on a Train (2006), Transmorphers (2007) o The Day the Earth Stopped (2008) decidió “continuar” la historia de James Cameron.

Titanic II arranca burlándose desde su título, ya que no es por ser una continuación sino por el nombre del barco protagonista. La historia nos lleva 100 años después del hundimiento del navío y el proyecto de un nuevo gigante del mar que realizará el camino inverso: Nueva York -Estados Unidos- a Southampton -Inglaterra-.
Por supuesto que todo saldrá mal, porque la historia no se repite pero sí rima: no sólo serán atacados por un iceberg, sino a uno subido a un tsunami. Los efectos visuales son propios de la factoría de The Asylum, no pueden examinarse con ojo crítico, sólo hay que dejarse llevar.
La sorpresa la dan el protagonista y el director. La historia la lleva adelante James Maine, que hace un capitán de la Guardia Costera que será siempre el que explica lo que sucede y está interpretado por Bruce Davison, a quien quizás conozcan de X-Men (2000), el acuoso Senador Kelly. Por otra parte, el director (que también oficia de protagonista como dueño del barco) es Shane Van Dyke. Si te suena el apellido es porque es el nieto de Dick Van Dyke, el icónico actor de Mary Poppins (1964).
¿Preparados para otra visita (de bajo presupuesto) al navío?
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