El Maracanazinho fue el escenario más atractivo de los Juegos Olímpicos (Nicolás Stulberg)
El Maracanazinho fue el escenario más atractivo de los Juegos Olímpicos (Nicolás Stulberg)

La cita olímpica de Río de Janeiro contó con 39 deportes. La diversidad en las distintas disciplinas generó un clima festivo y entretenido, aunque hubo algunas pruebas que se destacaron sobre el resto.

El caso más destacado fue el que ocurrió con el vóley. En el país del pentacampeón mundial de fútbol, donde los hinchas cantan en todos los estadios la canción que recuerda los 1.000 goles de Pelé, el Maracanazinho fue el escenario que provocó el mejor show para el público.

La música que incitaba al baile fue un factor fundamental en cada partido. En todos los puntos el juego de luces acompañó las celebraciones y los presentes se animaron a seguir las coreografías que surgieron de la pantalla gigante.

Desde el simpatizante que se encontraba en el asiento más alejado de la cancha, hasta los directores de cámara de la transmisión oficial, se sumaron al evento más entretenido de Brasil. La participación de la Federación Internacional en la organización tuvo gran responsabilidad en que el espectáculo sea notable, dado que en el Beach Vóley ocurrió lo mismo.

Los fanáticos también le pusieron color a la fiesta de Río (Nicolás Stulberg)
Los fanáticos también le pusieron color a la fiesta de Río (Nicolás Stulberg)

A diferencia del hockey sobre césped, en donde el clima era familiar y amistoso, el básquet también tuvo sus momentos de euforia. El duelo de hinchadas que se produjo el día que debutó la Generación Dorada contra Nigeria marcó una situación que preocupó a los protagonistas y dirigentes. El cruce entre brasileños y argentinos motivó a los referentes a exigir que se baje la intensidad del fanatismo. Por lo tanto, a medida que continuó el torneo, la pasión se fue apagando de a poco.

En el tenis ocurrió lo mismo. El triunfo de Juan Martín Del Potro en su presentación frente a Novak Djokovic y los disturbios que se establecieron en el choque del tandilense ante Joao Sousa marcaron el punto de quiebre para que las cosas vuelvan a la normalidad. Si bien en la primera parte del cuadro, el Court Central se transformó en La Bombonera, en los siguientes encuentros los simpatizantes volvieron a tomar una postura pacífica y el silencio en cada set predominó hasta la premiación de Andy Murray.

El aliento de los argentinos cerca de los brasileños preocupó a los protagonistas (Nicolás Stulberg)
El aliento de los argentinos cerca de los brasileños preocupó a los protagonistas (Nicolás Stulberg)

En el atletismo, en tanto, se vivió la mayor expectativa ante cada competición de Usain Bolt. El jamaiquino tuvo la capacidad de detener al mundo con su velocidad. Si bien sus pruebas fueron escasas en el tiempo, la tensión que despertó en la pista hipnotizó a los espectadores.

El constante bullicio del boxeo, que al contar con gradas metálicas el zapateo de los hinchas provocó un contexto austero para los púgiles; y el sufrimiento que predominó en el Maracaná ante cada presentación del anfitrión, también fueron pruebas para destacar. Sin embargo, el fútbol no llamó la atención, porque el certamen no fue muy diferente a lo que sucede en los mundiales.

Los brasileños se hicieron notar en el primer Juego Olímpicos de la historia en Sudamérica (AP)
Los brasileños se hicieron notar en el primer Juego Olímpicos de la historia en Sudamérica (AP)

Los Juegos Olímpicos pasarán a la historia cuando la antorcha olímpica se apague en la ceremonia de clausura y comience su camino rumbo a Tokio 2020. Lo que ocurrirá en Japón es una incógnita, pero en Brasil predominó el vóley.