Una patente robada, un premio Nobel sin regalías y el golpe de Estado que lo expulsó de la Argentina: vida y obra de César Milstein

Un libro de aventuras regalado por su madre y una prima que experimentaba con veneno de serpientes encendieron su vocación científica. Décadas después, el golpe de Estado que lo expulsó del país lo empujó hacia el laboratorio donde nacería su mayor hallazgo

César Milstein
Bahiense, obligado a emigrar para hacer ciencia en el exterior. César Milstein, Nobel y orgullo argentino
Guardar

El bioquímico César Milstein ganó el Premio Nobel de Medicina en 1984, pero jamás cobró un peso por el hallazgo que le valió el galardón. Mientras la Argentina festejaba la noticia, un científico de origen polaco radicado en Estados Unidos patentaba a su nombre el procedimiento de los anticuerpos monoclonales. Durante las décadas siguientes cobró regalías por cientos de millones de dólares.

El 15 de octubre de 1984, hace 42 años, la Fundación Nobel anunció que el Premio de Medicina y Fisiología era para el argentino César Milstein y el biólogo alemán Georges Köhler. Los reconoció por desarrollar los anticuerpos monoclonales, una técnica que permite producir en laboratorio proteínas capaces de atacar enfermedades específicas, con uso en el tratamiento del cáncer, el diagnóstico médico y la fabricación de vacunas.

PUBLICIDAD

Milstein se convirtió así en el quinto argentino en recibir un Nobel, después de Carlos Saavedra Lamas (Paz, 1936), Bernardo Houssay (Fisiología y Medicina, 1947), Luis Federico Leloir (Química, 1970) y Adolfo Pérez Esquivel (Paz, 1980).

Los anticuerpos son sustancias que producen los linfocitos cuando detectan una molécula ajena introducida por un virus. Esa reacción les permite a las células del sistema inmunológico identificar al invasor y destruirlo. El problema que resolvió Milstein fue lograr que esos linfocitos, que no se multiplican fuera del organismo, pudieran reproducirse en laboratorio. La solución fue fusionarlos con células extraídas de tumores, que sí se dividen de manera indefinida.

PUBLICIDAD

César Milstein
César Milstein sonriente el día en que se enteró de que había sido distinguido como el Nobel de Medicina (Documental: Un fueguito)

El resultado fue una célula híbrida capaz de generar un anticuerpo específico sin agotarse nunca. Milstein publicó el procedimiento junto a Köhler en 1975, en la revista Science.

“Es un imán que busca una aguja en un pajar”, graficó Milstein años después. La técnica se extendió al tratamiento del cáncer, los test caseros de embarazo, el diagnóstico clínico y la producción de vacunas.

César Milstein
El día que César Milstein celebró el haber recibido el Nobel con sus compañeros de laboratorio. El científico argentino compartió más de cuarenta años de matrimonio con la química Celia Prilleltensky (Documental: Un fueguito)

Milstein sostenía además que el éxito de la ciencia aplicada depende siempre de los avances previos de la ciencia básica, abierta y de conocimiento público.

En 1976, el ejecutivo John Vickers le pidió a Milstein los papeles para tramitar la patente del procedimiento. La National Research Development Corporation, de Londres, rechazó el trámite: consideró que el hallazgo tenía apenas potencial a largo plazo y no uso comercial inmediato.

Milstein envió entonces muestras de su trabajo a otros investigadores que se lo solicitaron. Las acompañó con una carta con tres condiciones: citar el origen del hallazgo, no patentarlo y no cederlo a terceros.

Un año después, el científico polaco radicado en Estados Unidos Hilary Koprowski patentó el procedimiento a su propio nombre. La maniobra le reportó regalías millonarias durante las décadas siguientes.

César Milstein nació en Bahía Blanca en 1927 y cursó sus estudios de grado y doctorado en la Universidad de Buenos Aires (Documental: Un fueguito)
César Milstein nació en Bahía Blanca en 1927 y cursó sus estudios de grado y doctorado en la Universidad de Buenos Aires (Documental: Un fueguito)

Koprowski había participado del desarrollo de la vacuna oral contra la polio. Más tarde fue señalado como responsable de haber contribuido a la propagación del VIH durante esas mismas investigaciones.

Los demás investigadores que recibieron las muestras respondieron por escrito que aceptaban las condiciones impuestas por Milstein y Köhler. El compromiso de Koprowski, en cambio, nunca apareció: con los años se comprobó que faltaban piezas completas del archivo documental de Milstein.

“Estábamos muy verdes en el tema de las patentes y alguien se aprovechó”, reconoció Milstein. “Lo que inscribieron fue básicamente nuestro procedimiento”. Menospreció el alcance comercial de su descubrimiento. La situación lo enfureció, aunque nunca se permitió demostrarlo en público.

César Milstein y el Nobel. El científico argentino falleció en Cambridge el 24 de marzo de 2002 a los 74 años (Documental: Un fueguito)
César Milstein y el Nobel. El científico argentino falleció en Cambridge el 24 de marzo de 2002 a los 74 años (Documental: Un fueguito)

Había nacido el 8 de octubre de 1927 en Bahía Blanca, provincia de Buenos Aires. Su padre había llegado desde Rusia en 1913 y se ganaba la vida como viajante de comercio; su madre era maestra. Era el hermano del medio de tres varones, y el más rebelde de los tres. Sus padres los impulsaron a estudiar en la Universidad de Buenos Aires (UBA) pese al esfuerzo económico que representaba, debido a la distancia con el hogar familiar.

La vocación le llegó a los diez años, cuando su madre le regaló el libro Los cazadores de microbios, de Paul de Kruif. Milstein lo recordaba como una historia de aventuras. “Era como Tarzán, pero más lindo”, dijo alguna vez.

El impulso final llegó de una prima que trabajaba en el Instituto Malbrán y experimentaba con veneno de serpientes. Milstein supo entonces cuál sería su campo de estudio.

Años más tarde definió su propia trayectoria con una frase que repitió en distintas entrevistas: “Mi vida profesional ha sido una aventura constante, una aventura del espíritu, del descubrimiento y de la invención”, dijo.

César Milstein en la ceremonia en la que recibió el Nobel (Documental: Un fueguito)
César Milstein en la ceremonia en la que recibió el Nobel (Documental: Un fueguito)

En marzo de 1945 comenzó sus estudios en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, que entonces funcionaba en la Manzana de las Luces. Tres meses después viajó a Santa Fe para participar de las Jornadas Reformistas Universitarias y pasó dos días detenido en una comisaría. Ese compromiso estudiantil reflejaba un espíritu solidario y de libertad, “algo anarquista”, que lo acompañó toda la vida.

En la facultad lo llamaban “el Pulpito”: había fundado una cooperativa para vender apuntes y libros más baratos que los de un librero conocido como “el Pulpo”. No fue, según sus propias palabras, un estudiante brillante y hasta intentó abandonar la carrera para no depender de sus padres. También trabajó un tiempo como operario en una fábrica, hasta que lo despidieron por llegar tarde en varias ocasiones.

Milstein se recibió de licenciado en Química a los 25 años y se doctoró en 1956. Quiso sumarse al equipo de Bernardo Houssay, pero no había vacantes, así que fue recomendado a Andrés Stopanni, su director de tesis.

Por esos años, la Argentina vivía lo que la UBA definió como “la década de oro” de la ciencia. Se había creado el CONICET y, durante la presidencia de Arturo Frondizi, una carrera de investigador científico que otorgaba estabilidad a los equipos de trabajo.

Milstein se postuló al mismo tiempo a un cargo en el Instituto Nacional de Microbiología Carlos Malbrán y a una beca en la Universidad de Cambridge, Reino Unido. Ganó las dos, pidió licencia en el Malbrán y viajó a Inglaterra, donde se formó bajo la dirección de Frederick Sanger, único científico dos veces ganador del Nobel de Química.

César Milstein
La renuncia de César Milstein al Instituto Malbrán ocurrió tras la intervención de 1962, lo que impulsó su traslado definitivo a Inglaterra

Volvió al país en 1961 para dirigir la División de Biología Molecular del Malbrán, entonces conducido por Ignacio Pirosky. El instituto vivía una efervescencia inusual: los equipos publicaban en revistas científicas de prestigio internacional y recibían visitas de investigadores extranjeros, contó el propio Milstein.

El golpe de Estado que derrocó a Frondizi llevó la intervención del instituto bajo la presidencia de José María Guido. Los interventores acusaron a varios investigadores de ser judíos y comunistas, y avanzaron con despidos. Milstein renunció en solidaridad con los colegas desplazados.

Le escribió una carta a Sanger, quien lo invitó a volver a su equipo en Cambridge. Fue Sanger quien le propuso especializarse en el estudio de los anticuerpos.

En 1983 fue nombrado jefe y director de la División de Química, Proteínas y Ácidos Nucleicos del Laboratorio de Biología Molecular de Cambridge. Desde ese cargo avanzó, junto a Georges Köhler, en la investigación sobre inmunoglobulinas que terminaría en el Nobel.

Fue un hombre reconcentrado y parco al hablar de su trabajo, salvo en dos momentos puntuales en que la alegría le desbordaba el rostro.

César Milstein obtuvo el Premio Nobel de Medicina en octubre de 1984 por el desarrollo de los anticuerpos monoclonales junto al biólogo alemán Georges Köhler
César Milstein obtuvo el Premio Nobel de Medicina en octubre de 1984 por el desarrollo de los anticuerpos monoclonales junto al biólogo alemán Georges Köhler

El día del anuncio, sus colegas y discípulos de Cambridge lo celebraron con abrazos y un brindis en el laboratorio. Las fotos de esa jornada lo muestran con una sonrisa poco habitual en él.

En 1987 viajó a Bahía Blanca, donde lo recibieron sus viejos amigos, sus maestras y buena parte de la ciudad. Milstein se mostró profundamente emocionado por el regreso a su lugar de origen.

“Gran parte de una persona es su educación. Y yo toda mi educación la hice en mi país. Recién viajé por primera vez cuando tenía más de treinta años”, dijo en una entrevista.

Milstein estuvo casado con la química Celia Prilleltensky hasta su muerte, un matrimonio de más de 40 años. La pareja no tuvo hijos.

Según el relato que circuló entre sus allegados, de novios le preguntó a Celia si sabía cocinar. Ella respondió que no, pero que sí sabía lavar, y él propuso entonces un reparto de tareas que cumplieron el resto de sus vidas: él cocinaba y ella lavaba.

Milstein solía detener a sus colaboradores cuando proponían empezar un experimento antes de terminar de discutirlo. “¿Por qué arruinar la diversión? Si hacemos el experimento tendremos la respuesta. Mucho más divertido es discutirlo antes”, decía, fiel a su manera de trabajar.

También insistía en la importancia de la formación de equipos. Recordaba una frase de Houssay, maestro de su propio maestro Stopanni, sobre la investigación básica en un país pobre: “Argentina es un país demasiado pobre como para darse el lujo de no tener investigación básica”.

Varios manifestantes llevan una pancarta con imágenes de los premios Nobel argentinos César Milstein, Bernardo Houssay y Luis Federico Leloir en una marcha de protesta para pedir más fondos para las universidades públicas en Buenos Aires en octubre de 2024. La última conferencia de César Milstein en la Universidad de Buenos Aires en 1999 enfatizó la necesidad del apoyo estatal  a la ciencia básica (AP)
Varios manifestantes llevan una pancarta con imágenes de los premios Nobel argentinos César Milstein, Bernardo Houssay y Luis Federico Leloir en una marcha de protesta para pedir más fondos para las universidades públicas en Buenos Aires en octubre de 2024. La última conferencia de César Milstein en la Universidad de Buenos Aires en 1999 enfatizó la necesidad del apoyo estatal a la ciencia básica (AP)

“La ciencia se aprende como la artesanía. No en los libros sino en los contactos directos”, señaló Milstein, quien remarcaba esa cadena formativa: de Houssay a Stopanni, y de Stopanni a él.

En diciembre de 1999 dio su última conferencia en el país, en el Aula Magna del Pabellón II de la Ciudad Universitaria, en la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA. Tituló la charla “Los anticuerpos monoclonales: la curiosidad como fuente de riqueza”.

En esa charla remarcó que los científicos necesitan el apoyo del Estado. Ese respaldo, dijo, no debería depender de un gobierno en particular sino trascender la disputa política.

César Milstein murió el 24 de marzo de 2002, en Cambridge, a los 74 años.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

Últimas Noticias

La ciudad balnearia española construida frente al mar y abandonada hace 20 años, que se convirtió en un pueblo fantasma

La Ciudad Residencial de Perlora, construida en 1954 por el régimen franquista en la costa asturiana, cuenta con 274 edificaciones que resisten el paso del tiempo

La ciudad balnearia española construida frente al mar y abandonada hace 20 años, que se convirtió en un pueblo fantasma

Los crímenes de “la Jabonera de Correggio”: mataba a sus víctimas para cuidar a su hijo y hacía jabones y masas finas con sus restos

Leonarda Cianciulli murió en el manicomio italiano de Pozzuoli el 15 de octubre de 1970, a los 77 años. Llevaba 24 encerrada luego de cometer tres asesinatos rituales para que su hijo no fuera herido en la guerra. Invitaba a sus clientas a tomar el té, las adormecía, las mataba a hachazos y las desmembraba. Después procesaba sus restos en un caldero y preparaba con ellos jabones para vender en su tienda y masas para ofrecer a sus amigas

Los crímenes de “la Jabonera de Correggio”: mataba a sus víctimas para cuidar a su hijo y hacía jabones y masas finas con sus restos

Cómo un poema del siglo XVII inspiró una de las canciones de The Beatles

Paul McCartney encontró versos de Thomas Dekker en un cancionero familiar, creó una melodía propia y los incorporó a “Golden Slumbers”, parte del medley de Abbey Road

Cómo un poema del siglo XVII inspiró una de las canciones de The Beatles

Una bala que no llegó al corazón y una camisa bañada en sangre: el discurso que salvó a un presidente de Estados Unidos

Theodore Roosevelt fue atacado durante un acto de campaña en Milwaukee el 14 de octubre de 1912. El dirigente siguió con el acto pese a estar herido

Una bala que no llegó al corazón y una camisa bañada en sangre: el discurso que salvó a un presidente de Estados Unidos

Menos de dos segundos de movimiento en un jardín: la primera película de la historia del cine y la desaparición de su inventor

El 14 de octubre de 1888, el francés Louis Le Prince utilizó una cámara de su invención para filmar a cuatro personas en el parque de la casa de sus suegros en Leeds. De apenas 20 fotogramas y una duración de solo 1,6 segundos, “La escena del jardín de Roundhay” es considerada la película fundante del séptimo arte. Dos años después, su autor desapareció sin dejar rastros tras abordar un tren

Menos de dos segundos de movimiento en un jardín: la primera película de la historia del cine y la desaparición de su inventor