
Durante décadas, las empresas han estado atrapadas en un ciclo de cambios dolorosos y episódicos, solo para descubrir que la forma en que su organización opera, en el fondo, sigue siendo lenta. Los enormes costos de transacción (la fricción que supone coordinar al personal, gestionar la información y alinear tareas complejas) han hecho que una transformación profunda y continua resulte prohibitivamente costosa y arriesgada.
Según nuestro reciente análisis aún no publicado, más de cuatro de cada diez horas de trabajo están relacionadas con este tipo de transacciones dentro de los procesos empresariales. Ahora, un nuevo marco para la reinvención está a punto de reducir drásticamente estos costos al combinar dos factores: la visibilidad radical de los procesos y la experimentación de bajo riesgo dentro de un gemelo digital. En conjunto, transforman la reinvención de procesos de un proyecto disruptivo en una capacidad central y continua.
VISIBILIDAD RADICAL
El primer paso esencial en la reinvención de procesos es codificar las operaciones en un modelo dinámico y computable: un plano del estado actual, en tiempo real, de cómo ocurre realmente el trabajo. Alcanzar este nivel de visibilidad de los procesos se convierte en el catalizador crítico para toda transformación posterior, sentando las bases para construir un gemelo digital.
Considere el objetivo de la empresa minera Boliden de optimizar el control del proceso de molienda de cobre en su mina de Aitik, en Suecia. La molienda desempeña un papel fundamental en la extracción de metales valiosos a partir de depósitos minerales y sigue siendo el principal cuello de botella operativo en la planta. Incluso pequeñas mejoras en el rendimiento y la estabilidad del proceso pueden generar grandes beneficios financieros. En colaboración con el gigante multinacional ABB, (en efecto, una planta virtual), la empresa creó un modelo altamente preciso del estado actual. Lo codificaron creando una copia directa del sistema de control distribuido (DCS) real de la planta, incluyendo su lógica personalizada, para garantizar una réplica realista de la capa base de control.
Este modelo del sistema de control se conectó posteriormente a una simulación de procesos que alojaba la dinámica del proceso del molino físico. Las "huellas digitales" analizadas eran los protocolos de comunicación en tiempo real que compartían datos entre la capa base de control y la simulación del proceso, reflejando el flujo de datos real "tal cual es" de la planta física. Este modelo computable, con su visibilidad radical del proceso, proporcionó el entorno no disruptivo de un gemelo digital necesario para probar nuevas estrategias de control frente al estado actual.
EXPERIMENTACIÓN CONTINUA EN EL GEMELO DIGITAL
La mejora continua requiere experimentación continua. La experimentación dentro de un gemelo digital permite a las organizaciones simular y validar procesos completamente nuevos desde cero en un entorno simulado sin riesgos, bajo el supuesto de que los agentes de IA gestionarán la coordinación. Esta capacidad reemplaza los cambios de proceso episódicos y de alto riesgo por un ciclo continuo de reinvención de bajo riesgo.
La "fábrica virtual" de BMW Group ilustra este cambio. La empresa construyó un gemelo digital completo de sus plantas de producción, conectando datos de edificios, datos de equipos, información logística e incluso simulaciones en 3D de procesos de trabajo manual realizados por personas. Este gemelo virtual también simula avatares de trabajadores humanos que toman piezas y ensamblan componentes, con el fin de encontrar el mejor procedimiento, minimizar problemas ergonómicos e identificar el número óptimo de trabajadores para cada tarea. Los ingenieros ahora pueden simular y validar la integración de nuevos modelos de vehículos de forma virtual, reduciendo un costoso proceso de validación física de cuatro semanas a uno de tres días.
De cara al futuro, se espera que la fábrica virtual de BMW Group reduzca los costos de planificación de producción hasta en un 30%. El proceso de validación anterior de BMW para un nuevo modelo de vehículo requería guiar manualmente una carrocería física a través de la línea de producción durante varios fines de semana. En el taller de pintura, este proceso podía implicar vaciar y limpiar por completo los tanques de recubrimiento por inmersión, lo que generaba enormes costos y tiempos de inactividad en la producción. El nuevo proceso de validación permite a los planificadores ejecutar escenarios hipotéticos (como optimizar los diseños de línea para nuevos modelos en un entorno virtual) sin interrumpir la producción en curso.
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