Bolotana, un municipio de Cerdeña, concentra centenarios en una proporción creciente y registra niveles de supervivencia superiores a los de su provincia, la isla y el conjunto de Italia. El fenómeno, analizado entre 2020 y 2025, combina una alimentación mayormente vegetal, actividad física cotidiana y una vida comunitaria que mantiene baja la incidencia de enfermedades vasculares.
Con 2.262 habitantes registrados en 2021, la localidad tiene diez personas que superaron los 100 años: una tasa de 442 centenarios por cada 100.000 habitantes. Entre las mujeres, quienes llegan a los 70 años poseen tres veces más probabilidades de alcanzar el siglo de vida que sus pares de Estados Unidos.
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Dan Buettner, explorador y autor especializado en longevidad, calificó el caso como excepcional. “Según algunos indicadores, Bolotana es la zona azul más extraordinaria”, afirmó en National Geographic España. “Mientras que las demás zonas azules están en declive, esta está en auge. En otras palabras, cada año hay más centenarios”.
Una longevidad femenina por encima de los registros globales
Los resultados colocaron a las mujeres de Bolotana en el segundo puesto de los indicadores mundiales de supervivencia, únicamente detrás de Hong Kong. La diferencia entre hombres y mujeres también es más pronunciada que la observada en otras poblaciones longevas, aunque los investigadores todavía no identificaron sus causas.
El interés científico por la longevidad de Cerdeña comenzó en 2000, cuando Michel Poulain y Gianni Pes publicaron el primer estudio sobre la elevada supervivencia de los habitantes de la isla. Más tarde se investigaron comunidades de Okinawa, en Japón, Ikaria, en Grecia, y otras localidades sardas.
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Un estudio publicado en Frontiers in Aging concentró ahora su atención en Bolotana, situada en la provincia de Nuoro. Buettner participó en el análisis junto con S. Jay Olshansky, gerontólogo de la Universidad de Illinois en Chicago, encargado de los estudios que verifican la edad de los supercentenarios.
Olshansky destacó un rasgo inusual de la comunidad: “Lo interesante de Bolotana, algo que nunca hemos visto en ningún otro lugar y que probablemente no volveremos a ver, es que tienen fotografías de todos y cada uno de los centenarios”.
Una dieta con 90% de alimentos vegetales
La alimentación de los habitantes es aproximadamente 90% vegetal. Muchos cultivan sus propios alimentos y consumen carne, en promedio, unas 5 veces al mes; de sus campos obtienen aceite de oliva, trigo y queso elaborado con leche de oveja.
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“Comen alubias, pasta, patatas y todo lo que pueden cultivar en su huerto, y apenas importan comida basura”, explicó Buettner. Los investigadores entrevistaron a médicos del municipio para profundizar en los hábitos de la población.
El relieve escarpado y el uso limitado del automóvil hacen que los desplazamientos impliquen ejercicio cardiovascular moderado todos los días. Las viviendas multigeneracionales y los vínculos comunitarios completan un entorno asociado con una menor presencia de enfermedades vasculares.
El efecto de los lazos sociales sobre la salud ya había sido descrito en 1961 bajo el nombre de “efecto Roseto”, por una comunidad de inmigrantes italianos establecida en Pensilvania, Estados Unidos. En Bolotana, esa convivencia se combina con una dieta de productos locales y una rutina física impuesta por las características geográficas.
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El modelo de Bolotana y su posible extinción
Buettner advirtió que la continuidad de estas condiciones puede depender de que el municipio conserve sus hábitos actuales. “Cuando lleguen los coches, los iPhone y la comida basura estadounidense, veremos cómo se disparan la diabetes tipo 2, las enfermedades cardiovasculares, la demencia y muchos tipos de cáncer, y el fenómeno de la longevidad desaparecerá. Le doy una generación”.
El especialista sostuvo que ese período puede servir para profundizar la investigación sobre las comunidades longevas: “Antes de que eso ocurra, tenemos una generación para aplicar nuestras herramientas arqueológicas y descubrir qué han estado haciendo”.
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