
¿Cuántas veces hemos dicho “a mí esto antes no me pasaba” frente a un síntoma nuevo, un dolor, un olvido o una orden de nuestro cerebro que al cuerpo le cuesta acatar?
A medida que empiezan a aparecer, estas incomodidades generan ansiedad ya que con frecuencia se parecen a los síntomas de ciertas enfermedades.
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La buena noticia es que, en muchos casos, esas dolencias que nos alarman porque parecen propias de que algo grave nos está afectando son meros indicadores de que el cuerpo se está protegiendo de alguna manera.
Tengo mala memoria, ¿no tendré Alzheimer? Lo que aparece como mala memoria es un mecanismo de autoprotección del cerebro que envejece. Muchas veces hacemos bromas con esto, inspirados por la informática. “Lo que pasa es que tengo muy lleno el disco duro”. Ahora bien, si usted olvida dónde dejó las llaves, pero puede encontrarlas al cabo de un rato, no se trata de demencia, son los años nomás.
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Esa es la diferencia esencial entre un olvido “normal” y uno que puede ser indicio de un trastorno grave: la memoria se pierde solo momentáneamente y las cosas nos vuelven a la mente enseguida o por asociación con otra cosa. No son olvidos permanentes.
Camino despacio, siento los pies y las piernas inestables. Esto no es parálisis, se trata de la normal degeneración muscular. ¿Tiene remedio? Tiene prevención: hay que hacer ejercicio y sobre todo no dejar de caminar.

Tengo insomnio. Obviamente esto repercute en mi estado general, pero un cambio en los patrones de sueño es normal a cierta edad. El cerebro está ajustando su ritmo. No tome pastillas en forma indiscriminada y sin la debida indicación médica. La dependencia a largo plazo de somníferos puede aumentar el riesgo de caídas y de deterioro cognitivo. Trate de exponerse al sol y de mantener un horario de sueño regular. Y sobre todo, no se vaya a dormir inmediatamente después de cenar y evite las pantallas (celulares, tablets) a partir de cierta hora.
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¿Le duele el cuerpo? No se trata necesariamente de reumatismo. Es una reacción normal al envejecimiento del sistema nervioso. El 99% de los dolores corporales no son una enfermedad, se intensifican porque disminuye la velocidad de conducción nerviosa. Hay una denominación para este fenómeno: sensibilización central. Nuevamente, el consejo es “keep moving”, manténgase en movimiento.
Me sube el colesterol. Y sí, las personas mayores tienen niveles de colesterol ligeramente más altos y esto se debe a que un nivel demasiado bajo puede debilitar el sistema inmunitario, ya que este es fundamental para la síntesis de hormonas y membranas celulares. El estándar para personas mayores difiere del que se tiene en cuenta para los más jóvenes.
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Párrafo aparte para las mujeres, a las que la menopausia, aparte de los sofocos, puede causarles trastornos no tan conocidos pero que es bueno saber que están asociados a esa etapa, como la sequedad y el ardor bucal, las palpitaciones cardíacas o la caída y la mayor sequedad del cabello, entre otros.

De todas formas, no se trata de no prestar atención a todos estos síntomas, ya que la última palabra la tienen siempre los médicos que son los que pueden descartar patologías.
Pero recuerde antes que nada que el envejecimiento no es una enfermedad sino un proceso necesario.
También es clave tener presente que el principal problema para las personas mayores es la soledad. Es muy importante mantener el contacto con los amigos, reunirse con otros y comunicarse con frecuencia, no perder el control sobre la propia vida para no convertirse en una carga para los demás. Respirar hondo antes de reaccionar, escuchar antes de hablar, y observarse antes de criticar.
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