El auge de las clínicas de longevidad: un fenómeno que puede renovar la medicina

A la ciencia médica le debemos el marcado crecimiento de la expectativa de vida. Pero ya no se trata solo de vivir más sino de hacerlo optimizando la salud

Un moderno equipo de tomografía computarizada se encuentra en una sala de exámenes de un centro de longevidad, destacando la avanzada tecnología utilizada para diagnósticos y bienestar del paciente.

La población silver crece en proporción a las otras franjas etarias a la vez que se extiende la expectativa de vida en todo el mundo. Ese fenómeno demográfico, sumado a los avances de la tecnología y a la inteligencia artificial, explica el auge de estas clínicas privadas de nuevo tipo que, según muchos especialistas, cambiarán a su vez la medicina, pasando de un enfoque reactivo a uno más preventivo y activo.

No se trata solo de tratamientos de belleza, relax o desintoxicación; la oferta clásica de clubes y spa. La promesa de estas clínicas de longevidad es frenar el envejecimiento y hasta prolongar la vida, mediante la optimización de la salud.

De momento, su clientela se ubica en la cima de la pirámide socioeconómica. Pero, como ha sucedido con tantos otros avances, gracias a la tecnología este consumo se irá ampliando a cada vez más sectores. Se irá democratizando.

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Ya el acceso a este tipo de terapias se ha ampliado muchísimo, si pensamos en los tiempos de la doctora Ana Aslan, la pionera rumana de la gerontología y la geriatría y su mítico Instituto fundado en los años 60 del siglo pasado, por el cual transitaron los principales hombres de Estado y los integrantes del jet set o las también famosas clínicas suizas al borde del lago Leman y al pie de los Alpes, reservadas a la high society.

La renombrada geriatra rumana Ana Aslan (1897-1988), pionera en la investigación del envejecimiento y como contrarrestarlo

Las actuales clínicas de longevidad ya son una realidad mucho más extendida.

Sus tratamientos se inician con un diagnóstico general y profundo, que busca establecer la edad biológica del cliente-paciente, que puede o no coincidir con la edad legal. Algunos avanzan a una mayor sofisticación en esto. Helen Messier, directora médica y científica de una de estas clínicas en los Estados Unidos —Fountain Life—, dijo a la revista Men’s Health: “Nunca habrá una edad biológica general, ya que las diferentes partes del cuerpo envejecen a ritmos diferentes. Queremos conocer la edad del cerebro, los riñones y el hígado, por ejemplo”.

Por otra parte, una resonancia magnética (IRM) de todo el cuerpo permite detectar el más mínimo problema y salva vidas en muchas ocasiones. Messier indicó que su clínica utiliza tecnología de superposición multimodal para que nada sea pasado por alto. La superposición de IA a una tomografía computada permite por ejemplo identificar qué tipo de placa se está depositando en las arterias.

Charlie Perreau, cronista de Les Echos, medio francés especializado en economía, hizo la experiencia de internarse en una de estas clínicas: un “suntuoso hotel asomando desde las altura del este de la isla de Creta”, un lugar calmo y aislado que ofrece un programa de longevidad que podía ser de un solo día o extenderse por dos semanas.

Una playa de la isla de Creta, un paisaje idílico para recuperar salud y bienestar (Adobe Stock).

En la primera cita, lo sometieron a una batería de exámenes: además de los de rutina, un escaneo corporal para determinar el porcentaje de tejido adiposo, pruebas de esfuerzo para evaluar el metabolismo y ejercicios de fuerza y equilibrio. Una entrevista con un médico sirvió para registrar sus hábitos alimenticios, de descanso y de movimiento. Hasta una prueba de ADN para datos adicionales.

Este comienzo permite personalizar el tratamiento que abarca clases de fortalecimiento muscular, crioterapia, terapia de luz roja, meditación, masaje corporal, electroestimulación. La terapia incluye complementos alimentarios, inyecciones de nutrientes, ozono, etc. Todo esto insume varias horas diarias. Luego se puede usar la piscina o emprender caminatas por los alrededores y al final del día una evaluación de cómo anduvo todo. Los puntos centrales del programa son la nutrición, el sueño, el movimiento y el estrés. El manejo adecuado de estos cuatro aspectos es la clave de la longevidad, que no es otra cosa que vivir más tiempo gozando de buena salud.

Con solo dos días en el centro cretense de longevidad, Perreau asegura que su estrés disminuyó, entre otras cosas, gracias a los 10 minutos diarios de Pulsetto, un estimulador del nervio vago. También afirma sentir más fuerza física luego de una hora de ejercicio con peso y haber tenido una mejor recuperación gracias a la crioterapia y los masajes.

Las clínicas de longevidad disponen de tecnología de avanzada para los diagnósticos (Imagen Ilustrativa Infobae)

Algunas de estas clínicas, que proliferan en las grandes ciudades como Nueva York, San Francisco o Dubai han creado sistemas de membresías, para una mayor fidelización de los pacientes a sus tratamientos. Muchas de ellas buscan sus clientes en las grandes empresas que suelen ofrecer esto como un beneficio adicional a sus cuadros de mayor responsabilidad.

Un fenómeno paralelo al de las clínicas es el de los gimnasios de categoría que empiezan a ofrecer servicios adicionales en el rubro longevidad, como la crioterapia y los baños fríos para la recuperación muscular.

El artículo de Men’s Health va un poco más allá: Las clínicas de longevidad son un nuevo tipo de consultorio médico, que busca que el paciente esté más saludable y por más tiempo, a partir de brindarle un mayor conocimiento del funcionamiento de su propio organismo y a partir de ahí de sus perspectivas. Estamos ante una nueva revolución de la práctica médica. Y, aunque hoy esto no está al alcance de todos, “los continuos avances tecnológicos, podrían marcar el camino hacia un enfoque completamente nuevo para nuestra salud”.

La medicina de la longevidad transformará el consultorio del médico, pronostican algunos expertos (Imagen Ilustrativa Infobae)

La consulta tradicional con el médico clínico que como mucho y excepcionalmente se extiende a una hora es sustituida por varias horas de una evaluación completa, que incluye “pruebas genéticas y epigenéticas, análisis del microbioma intestinal y oral, monitorización de glucosa, intercambio de plasma terapéutico”, entre otras cosas.

Se analiza también la dieta, los patrones de sueño, el consumo máximo de oxígeno, con la finalidad de establecer un plan personalizado que será además monitoreado a partir de un dispositivo portátil.

La proliferación de estos centros es tal que, según reporta Men’s Health, uno solo de estos proyectos —The Estate— está construyendo 15 hoteles y residencias en distintos puntos del mundo con equipamiento para diagnósticos preventivos de vanguardia. El primero que se inaugurará, en este comienzo de 2026, será un centro de 1300 metros cuadrados en Los Ángeles.

Next Health fue fundada por el doctor Darshan Shah, médico californiano, autor de la idea de este centro de optimización de la salud y longevidad, que contaba con 16 centros a finales de 2025, y con el plan para duplicar su número en 2026 y casi 100 más en fase de planificación.

El lago Leman, en Suiza, uno de los primeros escenarios de los centros anti-age

Muchos hoteles de categoría están tratando de asociarse con estos centros para ampliar su oferta de servicios y ofrecerles al mismo tiempo una mayor infraestructura.

Ei Phyo Han, directora de operaciones de una de estas clínicas —Chi Longevity— en Asia, dijo a Men’s Health que, aunque tienen clientes de todas las edades, la mayoría están entre los 45 y los 60 años: “Muchas personas en este rango de edad empiezan a notar enfermedades hereditarias, al ver el deterioro de sus padres. Quieren saber cómo pueden controlar su salud para estar en la cima de su potencial durante los próximos 30 años.

Algunos aseguran que la clínica de longevidad puede llegar a reemplazar al médico de atención primaria, por la disponibilidad de tecnologías.

El doctor Frank Lipman, pionero de la medicina funcional, autor de The New Rules of Aging Well, afirma que “la medicina de la longevidad está llevando la medicina funcional al siguiente nivel, donde optimizamos la salud mediante el uso de hormonas, péptidos y nutrientes que disminuyen con la edad”.

Un aspecto que no escapa al radar de estas clínicas es el de la formación. “Este campo aún se está definiendo”, dice la doctora Messier, de Fountain Life, firma que ha creado Fountain University, un programa para médicos que quieran formarse o perfeccionar sus conocimientos en materia de longevidad.

La medicina de la longevidad está en auge y tiene mucho futuro (iStock)

También sucede que los hospitales tradicionales están ampliando sus servicios e incorporando estas técnicas. Poco a poco esto se irá generalizando y cabe esperar que lo mismo suceda con la formación de los médicos. Es algo imprescindible si se quiere que estos adelantos de la medicina, esenciales para el bienestar de los adultos mayores, estén al alcance de todos.

En enero de 2024, Business Insider, citado por Radio France, afirmaba que la longevidad era el nuevo signo ostensible de la riqueza, después de los yates, los autos de lujo y las enormes casonas junto al mar. Es decir, un consumo elitista más.

Sin embargo, hay esperanza. El doctor Darshan Shah, de Next Health, calcula que “tomará una década para que esto se generalice, pero ahora mismo hay un gran impulso”.

En Argentina, existen hace tiempo los spa y los centros que ofrecen tratamientos anti-age pero enfocados esencialmente en la estética. La medicina de la longevidad es aún incipiente.

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